viernes, 12 de diciembre de 2025

Más allá de la melancolía

Sigo vivo, sigo atento

y observando con el tiempo

esta extraña enfermedad inclasificada

que te afecta muy deprisa,

que te quita la sonrisa,

Cuyo síntoma es que ya

no importa nada

Fito Páez

No siempre,

las celebraciones,

las fechas especiales,

esta vorágine

por compartir la mesa,

intercambiar regalos 

y desear felicidad

por todos lados,

es algo que toque las puertas

de todos juntos, a la vez.


En medio de tantas caras,

incluso en medio 

de tantas sonrisas,

y de conversaciones triviales,

se encuentran aquellos

cuyo grado de melancolía

supera los límites

de lo que podríamos llamar

salud mental.


Aquellos,

en cuyo corazón

habita un desesperanzado vacío.

Aquellos,

que decidieron eliminar 

de su vocabulario 

la palabra futuro.

Aquellos,

que conviven 

con un cansancio creciente

y un insomnio presente.

Aquellos,

que perdieron la fuerza,

para ser lo que fueron

y lo que soñaron ser.

Aquellos que sienten,

que ya pasó el tren,

y que se quedaron varados

en una estación 

a la espera de la nada,

acompañados de la tristeza

y de una eterna indecisión.

Aquellos que viven

la dolorosa realidad de la depresión.

Aquellos que traspasaron

los límites de la melancolía.


Y, no todos aquellos,

saben lo que en realidad les pasa,

ni ellos, ni los que los acompañan.


Por ello,

quizá debamos estar atentos,

a estos hechos,

pues podrían estar

más cerca de lo que creemos.


Si vives,

más allá de la melancolía,

o sabes de alguien

que habite allí,

busca ayuda,

ofrece ayuda,

pues todos la necesitamos.


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