viernes, 19 de diciembre de 2025

Leer y leer, para comprender

La mayoría de las veces llegamos a los libros con la mente confusa y dividida, exigiendo a la ficción que sea verdad, a la poesía que sea falsa, a la biografía que sea aduladora, a la historia que refuerce nuestros propios prejuicios. Si pudiéramos desterrar todas esas ideas preconcebidas cuando leemos, sería un comienzo admirable

Virginia Woolf

Están allí,

en los estantes,

en las bibliotecas,

en las librerías,

esperando, como espera,

aquella persona,

para ser invitada a bailar,

mientras la música suena.



En el caso de los libros,

ellos esperan,

aquellas manos que los toman,

los abren y permiten ver

dentro de sus hojas,

lo que los ojos traducen,

lo que los dedos palpan:

palabras, ideas, historias,

protestas, cuentos,

comedias, tristezas,

alegrías, teorías, alegorías,

amenazas… esperanzas,

y tantas, y tantas cosas más.


Los libros encierran,

un mundo propio,

un propio sentido.

Desde que aparecieron

y se convirtieron 

en la posibilidad

de poder ampliar 

el conocimiento

y el desarrollo de los sentidos,

los libros han pasado

por diversos momentos,

en la historia de la humanidad.


Han sido prohibidos,

censurados, incautados,

quemados, olvidados,

despreciados, amados,

imitados y han llegado

a ser considerados

una especie de deidad.


Fuente y base de religiones,

filosofías, culturas, historias,

legados y testimonios,

sus páginas ofrecen lecturas,

que nos transportan

en el tiempo, en el espacio

en un viaje interior,

cuyo entorno

lo diseña y construye

nuestro propio ser.


Allí están,

 y seguirán estando,

esperando, esperándonos,

a ser escritos, a ser editados,

a ser leídos,

a no ser olvidados.


Porque la lectura,

nos seguirá cuidando,

evitando, 

el mal de la ignorancia,

el fanatismo y la mediocridad,

en la medida en que 

hacer hábito de ella

nos permita formar

una propia manera de pensar,

junto a una adecuada forma de criticar,

cuestionar e interpelar,

el mundo de las ideas,

que los libros guardan,

y que traerán.


No olvidemos,

leer, leer

para comprender (y comprendernos).



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