Un barco no avanzará nunca
si cada marinero rema
en una dirección distinta.
Proverbio Swahili
En estos últimos días,
he podido ser testigo,
del poder que tienen las personas
cuando trabajan juntas,
cuando no importa
quién o quiénes
aparecen como “las caras visibles”
de un esfuerzo compartido.
Hay un refrán que dice
que un grupo,
se transforma en equipo,
cuando sus diferencias son
su principal fortaleza,
y cuando han podido construir
la confianza necesaria
para estar seguros
de que esa cadena
que los une,
no se romperá
ni en la peor de las tormentas.
La asociatividad,
el trabajo en equipo,
el asumir el reto de transformar,
de cambiar, de construir,
de restaurar, de recomponer,
un entorno, una sociedad,
requieren la sabiduría suficiente
y el compromiso y desprendimiento necesarios
para construir una visión
y unos objetivos compartidos:
el bien debe ser para todos.
Esto no es posible,
si no aprendemos a confiar,
a la vez que aprendemos
a ganarnos la confianza de los demás,
lo cual se traduce en honestidad.
Y también,
ese ejercicio de asociatividad,
nos debe permitir
la belleza y la responsabilidad
de la autonomía
y la independencia del colectivo.
Finalmente,
deberemos tener claro,
el material de esa cadena que nos une.
¡Ojo! no digo de esa cadena que nos ata,
digo que nos une,
y los que nos une,
serán las pautas
que permitan organizar
ese gran reto de responder,
¿A dónde vamos?
y
¿A dónde queremos ir?
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