martes, 21 de marzo de 2017

El árbol de los sueños

Dibujé para ella,
el bosquejo de un árbol,
era el árbol de los sueños.
Se lo regalé con un lazo hecho de tiempo,
y con perfume de esperanza.

Ella lo miró y me dijo,
construyamos este árbol en el ahora,
no esperemos al futuro,
que el futuro venga
sin tiempo y sin hora,
pero este amor
necesita del hoy,
de que este árbol,
nos de los frutos
que alimentan al corazón.

Construí ese árbol,
el árbol de los sueños,
para que viva hoy,
lo que luego será la historia

de un amor eterno.

lunes, 20 de marzo de 2017

Imaginación

La imaginación me sobra,
cuando de ti se trata,
cuando de pensar en dos,
es como un cuento de hadas,
donde el cielo no es el límite,
donde los límites no existen.

La imaginación me sobra,
cuando cierro mis ojos,
y te pienso toda
y te siento así,
soñadora e intrépida,
dueña de un corazón puro.

La imaginación me sobra,
cuando abro los ojos,
y estás frente a mi,
un abrazo y un beso no bastan,
y a la vez son un mundo,
mi mundo, nuestro mundo,

el mundo que gira sin parar.

domingo, 19 de marzo de 2017

Pienso en un poema (en el día mundial de la poesía)

Pienso en un poema,
cuando pienso en tu libertad eterna,
en tu eterna lucha,
por ser lo que eres
y lo que quieres ser.

Pienso en un poema,
cuando miro este mundo
cargado y lleno
de limitaciones y prejuicios.

Pienso en un poema,
como un grito,
como algo que quema,
aquí muy dentro,
cuando de pronto miro
que en este mundo
aún tenemos que hablar
de diferencias de sexos,
de géneros con privilegios,
de tradiciones oscuras,
de prácticas violentas,
contra la mujer,
y contra la libertad.

Pienso en un poema,
y me viene a la mente,
una mujer sincera.
Sincera con su corazón,
que enfrenta la sinrazón
de ser quien es,
y de ser como quiere ser.

Pienso en un poema,
y pienso en la libertad,
en la paz de la humanidad,
que es la paz del alma,
la paz interna,
aquella luz especial,
que debemos encender,

para nunca, jamás apagar.

Corazón

Hola corazón,
aquí estás,
dormida en mis sueños,
despierta en mis deseos.

Te apoderas de pronto,
de todo mi tiempo,
iluminas mi camino,
eres… mi eterno destino.

Mi corazón,
mi corazón infinito,
nada sin ti se hace,
todo por ti se construye.
No hay un tiempo
sin tenerte conmigo,
no hay un deseo que no lleve tu nombre,
no sé que más decir,
solo decir…
que estás dormida en mis sueños,

y despierta en mis deseos.

jueves, 16 de marzo de 2017

La noviolencia de Matilde

Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
Antoine De Saint-Exupery

Sin pensarlo,
sin planificarlo,
me encuentro con la figura,
con la historia y el legado
de una mujer total,
de una mujer sin igual,
que decidió hacer caso al corazón
y luchar con pasión
por lo que soñaba y creía.

Fue una lojana sí,
Matilde Hidalgo se llamaba,
y empezó su vida,
como todos algún día.
Y lo que a ella le parecía normal,
resultó ser
para la sociedad del tiempo aquel,
una blasfemia y una locura.

A ella se le ocurrió soñar
que podía dedicar su tiempo a estudiar,
y ser alguien que podía ayudar
a curar y a sanar la enfermedad.
Para ello debía romper moldes,
romper esquemas,
pensar diferente,
soñar en grande
y luchar tanto en su interior,
como en el mundo exterior.

Sus miedos y preocupaciones
se acrecentaban con las dudas
y las acusaciones
que recibía de la gente que la rodeaba
y que le repetía que no se podía
que no se debía cambiar
la forma de vivir,
la forma de sentir.

Su lucha empieza en el colegio,
donde se opone,
donde hace uso
de la objeción de conciencia
y desconoce una norma inhumana
que decía que por tradición
solo los hombres pueden estudiar
y las mujeres a callar,
sin argumentos y sin discusión.

Años de colegio,
cargados de burlas,
que suman días agradables
cuando siente el apoyo de su gente
y de alguien…
que llegaría amarla para siempre.

Después vino la universidad,
y la lucha noviolenta
por conseguir estudiar
para llegar a ser médico
y poder curar y sanar.

Siendo médico,
y en ejercicio de su vocación
debe dejar  su Loja,
porque la envidia la acusa
de practicar mal su profesión,
y entre tanta confusión,
se marcha, se casa y radica
en otra ciudad, en otro medio,
donde su lucha continúa,
por conseguir más derechos para la mujer ,
que ese tiempo
solamente servía para la cocina,
para las llamadas: labores de hogar,
para servir y callar.

Matilde no se inmoló,
no destruyó bienes,
no hizo daño a nadie,
no usó su caso para buscar compasión,
no atacó a nadie por su dolor.

Matilde se negó a vivir,
aquello que la sociedad dice o llama destino,
aquel rol que se pretendió
y se pretende dar a la mujer
como si ella fuera objeto,
como si ella fuera instrumento,
como si ella solamente debiera obedecer
y no pensar jamás.

Matilde con su actitud
reivindicó la fuerza de la noviolencia,
y dejó un legado
que no podemos dejar de admirar,
de estudiar y replicar:
oponerse con fuerza,
con argumentos, con pasión,
cuando nuestro corazón habla,
cuando nuestra conciencia grita,
cuando nuestra autoestima agoniza,
y nos resistimos a vivir
como el mundo dispone que vivamos,
que hagamos las cosas por que sí,
y porque cerremos las puertas y las bocas,
de quienes tienen algo que decir.

Matilde se suma,
a la fuerza de la noviolencia,
y como el poeta dijo:
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.

Ella, puso amor a sus sueños
y pasión a su vocación,
le agregó noviolencia,

y a la meta llegó.