jueves, 11 de enero de 2018

Un país sin diplomacia

El sentido moral es de gran importancia. 
Cuando desaparece de una nación, 
toda la estructura social va hacia el derrumbe.
Alexis Carrel 

Cuando un gobierno decide
que el representante de la diplomacia,
(léase por diplomacia:
 intereses políticos, económicos,
culturales, de desarrollo y de imagen
de un país y de una patria),
sea un servidor público
que ha jubilado su ética,
asume que aquel ejercicio
no es más que el pago
por un favor recibido,
el pago por un apoyo sin crítica,
el pago por sentarse en la mesa del poder.

Cuando en la diplomacia,
y en su representación nacional
e internacional, se carece de conciencia,
lo primero es utilizarla de plataforma servil,
para nombrar embajador, cónsul
o lo que fuera que sea,
a personajes que por decirlo menos,
no cumplen con el perfil profesional,
que requiere la diplomacia actual.

Nombrados los amigos,
los compadres, los políticos,
los servidores públicos cuestionados,
en cargos diplomáticos,
la representación real del país,
pierde calidad, pierde fuerza,
pierde credibilidad, pierde competencia,
pierde horizonte, pierde honorabilidad.

Cuando un gobierno,
confía la diplomacia,
a servidores públicos sin conciencia,
juega con su credibilidad,
si la tuviere,
juega con el prestigio del país,
juega con el futuro común,
que no es propiedad de nadie,
pero que es derecho de todos.

Cuando la diplomacia,
dedica su esfuerzo a todo,
menos a cuidar de los intereses comunes,
a sentar a la Patria en la mesa de los grandes.
Entendiendo por grandes,
a los que respetan y promueven,
el ejercicio de los derechos humanos,
el comercio justo,
el cultivo y promoción de la cultura
y de los negocios honestos.

Cuando la diplomacia,
hace todo,
menos lo que debe,
un país se encuentra solo,
sin representante,
sin voz, sin argumentos.

Desmontada la escuela diplomática,
desmantelado el servicio exterior,
solamente queda nombrar
y trabajar con los que están al servicio,
del interés oculto del poder en el poder,
que trabaja y trabajará
por su propio beneficio,
olvidando que representa a un país,
y no a un grupo del país.

Triste es mirar,
a un a un país sin diplomacia,

-->
y a un gobierno sin credibilidad.

domingo, 7 de enero de 2018

Tu eres poeta (En memoria de Carlos Alberto Palacios Riofrío)

Nadie ha de comprender con qué emoción secreta las más puras bellezas mi espíritu interpreta, tú lo comprenderás porque tú eres poeta.
Abraham Valdelomar


Es una audacia,
lo reconozco enseguida,
pero debo hacerlo,
porque me lo pide la vida:
escribir un intento de poema,
al poeta que ha muerto.

Ninguna rima será buena,
como las que escribió el poeta,
pero si llevarán consigo
el mismo espíritu
con el que su mano escribió,
versos alegres y tristes,
esperanzadores y profundos,
versos de amor,
versos con sentido,
versos de corazón,
versos de ilusión.

Tu eres el poeta,
de eso no hay duda,
porque tu poesía fue tu vida,
no solamente tus versos o tus escritos.

Tu poesía fue,
tu adorada María Antonia,
tu poesía fueron tus hijos amados,
y tus nietos,
que llenaron tu vida de inolvidables momentos.

Tu poesía fue también,
tu vida pública,
logrando un mágico equilibrio,
entre el servicio público,
la coherencia en el decir y en el hacer,
y una ahora extrañada honestidad,
tan venida a menos en el mundo actual,
fuiste un caballero a carta cabal.

Tu poesía fue también,
tu manera de ser y amar,
tu charla intensa y profunda,
tu amor por enseñar,
por compartir lo aprendido.

Tu eres el poeta Carlos Alberto,
nos dejas tus letras,
tus recuerdos,
pero sobre todo tu ejemplo.

Un ejemplo a seguir,
así nos cueste,
un ejemplo a imitar,
para ser mejores.

Con tu recuerdo en el corazón,
siempre habrá poesía,

-->
porque tú… tu eres el poeta.

jueves, 4 de enero de 2018

Política y credibilidad

La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección sino la credibilidad. Las personas tienen que ser capaces de confiar en usted o no lo seguirán. ¿Cómo puede aumentar su credibilidad? No pretendiendo ser perfecto sino siendo franco.
Rick  Warren
Una de las graves herencias
de la presencia del populismo
en el ejercicio de la política,
es el haber minado,
y casi eliminado
una serie de valores fundamentales
del político en ejercicio,
y del político al servicio,
de su electorado
y de los ciudadanos en general.

Uno de los valores
que el populismo en la política,
ha dejado de lado
es la credibilidad,
es la posibilidad de creer
en la oferta de campaña,
en la palabra del político en el poder,
en lo que dicen los políticos,
la mayoría de ellos, para algunos,
unos cuantos, para otros,
todos, para otra parte de la población.

Sean todos,
o sean unos pocos,
la credibilidad en la política,
está en entredicho.
Es que el populismo,
llena su discurso,
de mentiras, con elementos
de una supuesta verdad,
o con ciertos hechos verdaderos,
por lo tanto ese discurso,
confunde a quien se cree
lo primero que lee,
o lo primero que le cuentan.

Parece ser,
que hoy en día,
política y credibilidad,
son antónimos,
y no sinónimos.
Parecería ser,
que el discurso populista,
insertado en la política,
busca en la confusión
reinar en la ignorancia y en la sumisión.


Me preocupa sobremanera,
que aunque los hechos demuestren
graves actos de corrupción,
graves actos de abuso de poder,
disposiciones arbitrarias de dinero,
discursos violentos y demagogos,
que buscan crear la imagen,
de que el que gobierna es un dios,
es un iluminado,
es alguien que no rinde cuentas,
es alguien al que hay que darle todo,
es alguien que puede tomar todo,
no solamente el dinero,
sino el presente y el futuro del pueblo,
me preocupa -decía-,
de que a pesar de ello,
se pretenda defender
el statu quo de los que buscan
vivir de y en la impunidad,
de aquellos que no pueden sostener,
una idea propia,
y juran cada día,
la bandera y las ofertas
de quien les da poder,
de quien les brinda la oportunidad
de seguir justificando el mal,
disfrazado de verdad.

No existe
un mínimo grado de vergüenza,
en una parte de la clase política,
que cambia por completo
su discurso y su libreto,
por mantenerse en el poder.

Tampoco existe,
a mi criterio,
un mínimo grado de vergüenza,
en una clase política,
que defiende a ultranza la impunidad,
que se opone a investigar,
las graves denuncias y reclamos,
en contra del manejo de los fondos del Estado,
que insiste en defender
un estilo de ejercicio de poder,
cargado de autoritarismo,
violencia e impunidad.

Cuando la credibilidad,
no es parte de la política,
nos hará comentar y hablar,
de temas superficiales,
de asuntos triviales,
logrando con ello que olvides,
lo que de verdad ocurre,
las grandes faltas contra ética,
la transparencia y la honestidad.

Cuando la credibilidad,
no es parte de la política,
los mismos políticos en el poder,
se encargan de entretener
a un electorado volcado,
en noticias sin verdad,
que olvida los abusos y lo robado,
y aplaude los discursos llenos,
de palabras que alimentan
una ignorancia sin final.

¿Cuánta credibilidad
le exigimos al político en el poder?,
Ojalá no sea la misma,
que exigimos a nosotros mismos,

en nuestra vida terrenal.

lunes, 1 de enero de 2018

En blanco


Como un cuaderno nuevo,
como una pizarra sin uso,
como un traje por estrenar,
como unos labios,
que no han probado el beso,
como unos brazos,
que jamás han abrazado.

Así llegas y te presentas,
y me dices al oído:
soy el año nuevo,
estoy aquí para lo que digas,
para lo que digan tus días,
y lo que con ellos hagas,
mientras vives tu vida,
mientras compartes la tuya,
con la vida de otros,
mientras vives y sobrevives,
los segundos, los minutos,
las horas y los días,
de los que pronto será
el año viejo.

Hoy soy una hoja en blanco,
mañana seré un tachón,
un borrón y cuenta nueva,
un eterno dolor,
una felicidad indescriptible,
un esperanza,
una intensidad,
una pasión que no acaba.

Hoy en blanco,
mañana en negro,
las hojas serán con el tiempo.
No te prometo nada,
los días serán….
dicha o felicidad eterna,
sufrimiento y dolor sin tiempo,
habrá que esperar.

Soy tu y soy todos,
soy anhelo y miedo,
mentira y promesa,
realidad y a la vez…
un mundo paralelo.

Tu decides,
lo que quieres escribir,
pintar o dibujar,
en estas hojas nuevas,
en este cuaderno por estrenar.

Solamente un consejo,
si así lo puedo llamar.
Cuando escribas,
dibujes o pintes,
hazlo de todo corazón,
hazlo con pasión,
con entrega y amor,
sin esperar resultados,
sin esperar nada,
así, las hojas pintadas,
escritas o dibujadas,
más allá de lo que haya pasado,
tendrán lo mejor de ti.

¿Hay algo mejor?,
empieza a escribir,

pintar o dibujar.