jueves, 16 de febrero de 2017

Viaje al interior: reflexión

Si meditas cuidadosamente tus  acciones,
una gracias divina te dará lo que falta
Fernando Rielo

De pronto hay silencio,
esta vez impuesto,
no se puede hablar del futuro,
solamente reflexionar.
no se puede hablar de las promesas,
solamente pensar en ellas.

Es momento entonces,
de hacer un viaje
al interior de uno mismo,
con el único objetivo
de pensar y reflexionar.

Viajar al interior del corazón,
para preguntarnos,
¿Quiénes somos y qué queremos ser?,
¿Cómo hemos vivido y cómo queremos vivir?,
¿Este presente es el futuro que también queremos
para los que apreciamos y amamos?.

Un viaje, una reflexión,
que no admite invitados,
es un encuentro personal,
es un aprender a reflexionar,
sin ningún tapujo,
sin ningún engaño
sin otro fin que el beneficio propio
y el bienestar común.

Reflexionar sobre lo que somos,
en lo colectivo y en lo individual.
Reflexionar sobre lo que queremos ser,
para la sociedad y para nuestro proyecto personal.

Reflexionar sobre las palabras,
sobre lo que escuchamos en el día a día.
Sobre los modelos de liderazgo
y los valores o anti valores
que ellos representan.

¿Quién nos inspira?,
¿A quién seguimos como modelo de vida?.
¿Son las buenas costumbres,
y las buenas prácticas
como la ética y la paz,
los valores que adornan nuestro actuar
y el actuar de quienes nos rodean?.

¿Somos parte de la solución
o solamente parte del problema?,
¿Actuamos en la sociedad para el bien
o somos pasivos para ese actuar?,
¿Pensamos, reflexionamos
o nos creemos todo lo que nos dicen
y lo que nos cuentan
de realidades que al final no sabemos
si son mentira o verdad?.

Ese silencio de hoy,
acompañado de una seria reflexión
nos hará actuar conscientes,
que es igual a ser responsables,
o mejor aún corresponsables
de lo que nos pasa y nos pasará.

Ese silencio de hoy,
acompañado de una seria reflexión,
marcará la diferencia,
nos comprometerá a actuar,
no podemos ser pasivos
ante nuestra vida
y la vida de los demás.

Si solamente somos espectadores,
si con nuestro silencio
permitimos la injusticia,
la intolerancia y la violencia,
somos corresponsables de aquello
y por tanto ninguna queja futura cabe.

Viaja al interno de tu corazón,
y responde ¿qué es lo que deseas
para todos los que amas?,
de verdad,
pregúntate por tus valores,
por las cosas que te permites
y les permites a los demás.
No tengas miedo de la respuesta,
quizá no te gusta,
y si es así,
reflexiona ¿cuál sería
la verdadera respuesta
que te hará sonreír
y vivir en paz?.

Silencio,
silencio por favor,
es tiempo de reflexión,
que nos duela esta tierra que amamos,

y que nos inspire a hacerla siempre mejor.