viernes, 15 de febrero de 2008

Permiso hablo


Permiso, hablo…
pues parece ser
que quien el poder tiene
solamente lo puede hacer.

Permiso, hablo…
para decirles que valoro poco
las peleas e insultos
de los políticos de turno,
de sus trapos sucios,
expuestos a la luz
ante cámaras y medios,
que presurosos difunden
las miserias humanas
que adornan el ejercicio impuro
de una clase política
que inmerecida ejerce
para ella sola,
el poder y la administración pública.

Permiso, hablo…
para decir que de nada sirven
las marchas, las movilizaciones
voluntarias o pagadas,
si solo defienden
el interés de una clase,
cualquiera que fuere,
pues dejan de lado, a quienes,
por distintas razones,
abandonar su trabajo no pueden.
A quienes… ese día
solamente a la boca llevaron
un trozo de esperanza
en un mejor mañana.


Permiso, hablo…
con el riesgo seguro
de que estas palabras
caigan en un abismo oscuro,
pues parece un letargo
el que vivimos algunos,
que ya nada importa,
que hagan “lo que les da la gana”,
total mañana otros,
harán lo mismo,
es decir: nada.

Permiso, hablo…
pues callarme no puedo,
cuando del futuro se trata,
cuando de una tierra que
a todos cobija,
y que en este momento incierto,
su futuro aún es sombrío.

Permiso, hablo…
pero quiero hacerlo
con mucho respeto,
pues para decir las cosas,
no hacen faltan insultos,
no hacen falta amenazas,
se pueden cambiar las cosas,
a través de la paz
y la noviolencia activa,
mas no dividiendo a la gente,
creando clases degradantes,
golpeando, insultando,
coartando libertades universales,
pues al final,
de nada servirá la violencia,
sino para generar mas violencia.

Permiso, hablo…
para reconocer una culpa,
o parte de ella,
por acción u omisión ciudadana,
nosotros también responsables somos,
de lo que pasa y no pasa,
pues olvidamos pronto,
las malas acciones,
los malos gobiernos,
los robos atroces,
los crímenes eternos.

Permiso, hablo…
para decir que no todo es malo,
que también hay esperanza,
por un futuro mejor,
por un mejor mañana,
que nos cubra a todos,
con un manto de luz dorada,
y permita hacer verdades,
aquellos sueños
que de a poco,
parecen imposibles.
Una esperanza,
que con trabajo se riega,
que con buena fe se abona,
que con amor florece.

Permiso, hablo…
para preguntar
¿dónde hemos dejado?
la tolerancia, la fe,
el respeto, la dignidad humana,
la libertad, la igualdad,
la fraternidad ciudadana,
aquellos valores de vida,
que hacen a la persona digna,
y no lo que pretenden
algunos:
que seamos marionetas del mal,
espectadores pasivos,
ovejas sin pastor,
personas sin alma y corazón.

Permiso, hablo…
queridos conciudadanos,
para invitarlos a ser y hacer
de la verdad, nuestra forma de vida,
y que a pesar de las diferencias
de pensamiento, de concepción
social y política,
prime en nosotros,
la relación filial de hermanos,
de amigos, de seres humanos,
que buscan el bien común,
la satisfacción del deber cumplido,
la tranquilidad del pago debido,
la calma que deja a su paso,
la buena fe y el sentido común.

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