martes, 11 de diciembre de 2012

Armas: combatir violencia con violencia


“Apoyar y lograr aprobar la Ley para portar armas con los debidos permisos, como medida disuasiva ante la amenaza de la delincuencia”. Porque hay delincuencia en el país, porque no hay control de ingreso de extranjeros, porque la población necesita alguna manera de defenderse. Es parte de la propuesta de los asambleístas del Partido Sociedad Patriótica.
Una propuesta que a primera vista resulta lógica, si usamos aquella máxima que nos recuerda que el fin justifica los medios: ante la delincuencia, armar a la ciudadanía para que se defienda. Y es posible que los índices de delincuencia bajen, a la vez, es muy probable o casi seguro, que los niveles de violencia social suban sin control.
No hay datos últimos en el país sobre tenencia de armas, peor aún sobre su control y registro. Sabemos por informaciones de prensa que somos un país de tránsito de armas que sirven al narcotráfico. Sabemos también que la delincuencia está fuertemente armada. La pregunta es si ¿con una Ley de portar armas, combatimos a la delincuencia?, ¿Tal y como se propone?.
Es verdad, la libertad conlleva derechos y también deberes. Quienes portan armas deben ser responsables de su uso y cuidado. Pero el combate a la delincuencia va mas allá: un cuerpo de policía profesional, en número suficiente y preparado logísticamente para brindar seguridad a la ciudadanía. Políticas e instituciones públicas que trabajen:
a.     En el ámbito de la educación: valores y prácticas de cultura de paz;
b.      En el ámbito empresarial: que brinden oportunidades de emprendimiento e innovación;
c.      En el ámbito de la rehabilitación: verdaderos programas de reinserción laboral y social;
d.     En el ámbito de la seguridad: cuerpos de policía con recursos y formación para la seguridad y la noviolencia;
e.     En el ámbito de la seguridad interna: políticas de controles migratorios, tenencia de armas, y legislación sobre la materia.
Los problemas sociales, exigen del político y del aspirante a político creatividad y sobre todo responsabilidad social. El legislador debe saber que la ley por si sola no soluciona nada. Su labor debe ir más allá: construir una sociedad mas justa y humana, mas libre y ordenada, mas pacífica y mas emprendedora. Y para ello la labor de la legislatura debe ser sistémica, que mira un todo y no una parte de ese todo, que es la que le interesa por el voto, la elección y el poder.

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