jueves, 7 de julio de 2011

Debes participar, no te puedes quedar

Los cambios sociales y económicos de las sociedades industriales han provocado un alarmante retroceso de los valores éticos: honestidad, solidaridad, sentido del deber, reconocimiento del esfuerzo leal y del trabajo bien hecho.
Joan Lerma

Estamos hartos,
nos quejamos,
y también protestamos,
porque una clase política,
se levanta con todo,
sin pensar en el futuro,
sin pensar en el presente.

Pero…
a pesar de estar hartos,
cuando tenemos
el poder en nuestras manos,
elegimos a los mismo,
o a otros disfrazados,
de buenos ciudadanos,
pero que son, en definitiva,
parte de lo mismo.

Y empieza de nuevo,
la queja eterna,
el sentimiento de engaño,
la preocupación y la pena.
La pregunta,
del por qué,
le das mas poder
a un poder que abusa,
que tiene oídos y no oye,
que tiene ojos y no ve.
Un poder que se marea,
que se alimenta del ego,
que lo construyen día a día
los esbirros de los gobiernos,
que viven del cuento,
que viven de grandes sueldos,
y que arropan a los políticos,
para beneficiarse de ellos
y de los ciudadanos.

Son momentos complejos,
donde la desconfianza,
es el sentimiento general,
y se debe demostrar
que eres inocente,
porque de hecho
ya te califican como parte del mal.

Y los poderes siguen,
se multiplican,
se alinean,
con otros iguales,
que están por todos lados,
dentro y fuera del país.
Entonces se abrazan,
y se juran protegerse,
eso es lo que hacen
hoy en día los poderes,
pero olvidan
que están ahí por la gente,
una gente que creyó
y que votó,
para que hagan realidad
las promesas divinas.

Y así seguimos,
sin detenernos,
el poder sediento de poder,
se apodera de todo,
quiere tu palabra,
quiere tu conciencia,
quiere tu alma,
quiere tus pensamientos,
quiere tus sentimientos.

No le interesa que pienses,
que medites,
que indagues,
que critiques,
quiere que seas
una especie de robot,
que aplaude y sonríe,
cuando se lo dicen,
que no se queja,
que no tiene calor o frío.

Mientras tanto,
las voces de queja,
las voces de protesta,
son débiles,
son escasas,
hay miedo,
miedo a la represión,
a las jugosas demandas
que inicia el poder
en contra de quien se opone,
en contra de quien critica,
y la voz de debilita,
y la voluntad se apaga.

Debes participar,
no te puedes quedar,
debes demostrar,
que el miedo se vence,
y que primero la gente
y luego lo demás.

Debes, debemos participar,
activamente,
sin miedo,
sin temor,
y buscar un mundo mejor,
un mundo incluyente,
un mundo que diga ¡basta!
a tanto abuso del poder,
a tanta mediocridad política,
a tanta corrupción,
a tanta desidia.

Debemos participar,
debemos presionar,
a que se respeten,
los derechos de la gente,
de que la palabra no vaya presa,
de que la justicia actúe con independencia,
de que la salud y la educación,
son un regalo
son una obligación,
de cada gobierno.
Que quien administra
los fondos de todos,
los fondos del Estado,
debe rendir cuentas,
debe ser juzgado
por independientes,
por iguales.

Debemos participar
y de una buena vez
derrotar a los ídolos de barro,
a quienes están hipotecando
el futuro de nuestros ciudadanos.

Debemos participar,
no nos podemos quedar
solamente en la queja,
hay que hacer algo,
y algo serio,
algo de verdad.

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