jueves, 26 de mayo de 2011

No hay días de descanso, para la esperanza y el trabajo

"Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones,
pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante."
Miguel de Unamuno


Hoy… día de descanso,
recordando a los sacrificados,
que dieron la vida,
por nuestras vidas libres.
Gente que trabajó sin descanso,
por la libertad verdadera,
por aquella que dignifica el alma.

Hoy… es un día de reemplazo
por otro, en el que debimos,
no solo hacer honores a los héroes,
sino comprometernos a seguir su ejemplo.
Héroes que dieron la vida,
no solo el último día,
sino todos aquellos
que permitieron soñar
en un mundo nuevo.

Cuando las fechas,
solo recuerdan,
a los que cambiaron la vida,
como hechos lejanos,
como hechos históricos,
ajenos a la realidad…
quizá olvidamos,
que no fue fácil liberar,
que no fue fácil,
pensar diferente,
oponerse al régimen
que oprime, que miente a la gente.
No es fácil,
decir que las cosas deben cambiar,
cuando todos,
o la mayoría de ellos,
viven de engaños,
viven de falsos dioses,
de falsos mitos,
de promesas que no acaban,
de migajas, de limosnas.

Los que nos cambiaron la vida,
los héroes olvidados,
aquellos que solo recordamos,
cuando el calendario lo dice,
no tuvieron la vida fácil,
fueron acusados de traidores,
de mediocres y de “atrasa pueblos”,
pero nada de eso
impidió en ellos,
detener su compromiso con la verdad,
su deseo de la libertad,
su ideal de lucha por mejores mundos,
por mejores días,
así ellos no lo vivan,
así ellos no lo sientan.

Ellos…
no tenían días de descanso,
su esperanza era tal,
que cada minuto contaba,
cada acción requería todo su esfuerzo,
mientras otros descansaban,
sus ideas viajaban
de mente en mente,
de corazón en corazón,
de mano en mano,
de palabras a discursos…
el descanso era al final
una quimera.

No habían,
ni deben haber,
días de descanso,
cuando la injusticia triunfa,
cuando la corrupción manda,
cuando la mentira reina,
cuando la mediocridad enseña,
cuando la calumnia ordena.
No deberían haber…
el calendario, debería olvidar,
de poner, de anunciar,
descansos obligados,
por el contrario,
debemos sentirnos
obligados a objetar
una objeción moral
contra los antivalores
que rigen la vida actual.

¿De qué recuerdos hablamos,
qué héroes ensalzamos,
si nuestros actos dicen todo lo contrario?,
si nuestro silencio es un apoyo
a lo que no está bien, a lo que está mal,
a lo que debería cambiar.

No hay recuerdos,
nos hay descansos,
si las razones
por las que los héroes lucharon,
hoy solo son palabras,
hoy solo son promesas,
hoy solo son recuerdos,
discursos vacíos,
lideres falsos,
falsas promesas.

No hay días de descanso,
cuando hay estómagos con hambre,
cuando hay cuerpos enfermos,
mentes sin educación,
corazones sin latido
y almas sin esperanza.

No me cuentes de los héroes,
dime con hechos,
cuánto los quieres,
cuanto los sigues,
con tus propias acciones,
con tus propios esfuerzos,
con tus renunciamientos,
con tus rechazos,
con tus días alegres.

Mientras la verdad reine,
no hay días de descanso,
para la esperanza,
y también para el trabajo.

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