jueves, 3 de febrero de 2011

El Quinto Poder o un poder de quinta

Cuando la estafa es enorme,
ya toma un nombre decente.
Ramón Pérez de Ayala



Aquella famosa Constitución,
que duraría tres siglos,
que solucionaría en dos meses,
luego de su promulgación,
los grandes males del país;
por la que celebraron tanto,
los nuevos revolucionarios,
por la que se gastaron
millones de dólares y de minutos,
de desgastadas palabras y discursos,
de arduas discusiones,
de listas interminables de asesores,
que fue ejemplo para el mundo…
hoy, a decir de sus autores,
o al menos de la mayoría de ellos,
necesita cambiarse,
porque esa es la única manera,
de acabar con la justicia de piedra,
con la delincuencia y los vicios,
con los males de esta tierra.

Se llenan entonces de valentía,
que les brinda las encuestas,
de un electorado secuestrado,
a golpe de publicidad mediática,
y de bonos de pobreza,
que ignora el trasfondo de las cosas,
como si el Gobierno no tuviese
ni las herramientas , ni las personas,
para arreglar poco a poco el caos social,
la delincuencia, el alto índice de criminalidad,
la inseguridad jurídica, la inestabilidad
de la política y de la sociedad.

Los seguidores ciegos
que acompañan al gobierno,
hoy dicen en nombre del pueblo,
que la Constitución debe cambiar,
que pequeñas comisiones o grupos
deben controlar los medios y los jueces,
entonces, solo entonces,
el paraíso aparecerá.

En esa Constitución que antes aplaudieron
y de la que ahora reniegan,
se creó con gran novedad y aspaviento,
el llamado Quinto Poder,
el Consejo de Participación Ciudadana
y Control Social,
al que se le otorga el poder
de promover e incentivar
el ejercicio de los derechos
relativos a la participación ciudadana,
impulsar y establecer mecanismos de control social
en los asuntos de interés público,
y designar a las autoridades que le corresponda
de acuerdo con la Constitución y la ley,
y al que se le ha asignado un presupuesto
de mas de noventa millones de dólares.
Ahora, se le desconoce por completo
su naturaleza e institucionalidad,
dejando a un lado el proceso
de búsqueda y designación
del nuevo Consejo Nacional de la Judicatura.

Un Quinto Poder,
que parece un poder de quinta,
en un gobierno que se llena la boca
de palabras como: pueblo y libertades,
pero que no solo de palabras vive el electorado
sino y sobre todo, de las acciones de los gobernantes.
Un Quinto Poder,
que no puede organizar sus procesos,
porque los delegados del gobierno
que deben integrar sus comisiones
por orden del supremo,
no asisten, no se posesionan,
ocasionando el caos y el desorden.

Un Quinto Poder,
con capacidades generales,
para investigar la corrupción,
para pedir cuentas,
para promover la participación
de todos los ciudadanos,
y protegerlos cuando éstos
se sientan afectados
por las instituciones del Estado.
Pero eso es palabra muerta,
unas bonitas declaraciones,
unas frases que parecen interesantes,
pero que en realidad,
en la cruda realidad son solo eso,
palabras, que se las lleva el viento,
porque en la realidad,
con la consulta popular,
nada de lo escrito
en la Constitución Nacional,
respecto de la justicia,
y de los procesos para independizarla,
podrán ser cierto.

El Quinto Poder,
es a ojos del gobierno,
un poder de quinta,
que lo deslegitima,
que lo desconoce,
y lo peor de todo,
lo hace a nombre
de lo que los políticos en el poder
llaman pueblo,
y que no es nadie más
que usted, yo, nosotros y todos.

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