Es imposible describir la fuerza,
de un abrazo de amor.
Todos pasamos por algo,
todos vivimos un mundo interior.
Todos, cargamos a cuestas,
fantasmas, recuerdos, miedos.
El reto es,
aprender a convivir con ellos,
y que no impidan
hacer realidad los sueños.
#MiguelHernández
Para la libertad
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
En el aniversario de su muerte en 1942
No sueltes mi mano,
a pesar de la tormenta,
a pesar del frío.
No sueltes mi mano,
a pesar del tiempo,
a pesar de la vida.
No necesitamos ser el sol para iluminar el mundo;
incluso la más tenue luz de bondad puede hacerlo brillar
―Bhuwan Thapaliya
Una famosa antropóloga
respondió a la pregunta
sobre cuál creía ella
que podría ser
el primer signo de civilización
en la humanidad.
Su respuesta,
provoca estas letras,
pues dijo ella,
que hay evidencia
que permite concluir
que un ancestro sapiens
al romperse una pierna,
fue curado y cuidado
por alguien cercano.
La profesora continúa
y comenta,
que en ese hecho
se refleja un gesto,
un signo que marca
probablemente,
el inicio de la vida en común:
detenerse, para cuidar,
para dedicar tiempo,
proteger y curar al otro.
Cuidar y cuidarnos,
es fruto del cultivo y desarrollo
de fundamentales sentimientos
y actos,
como la compasión y la empatía.
Una base emocional
que permite sentir al otro,
al punto de entender
su sufrimiento.
Cuidar y cuidarnos,
son hábitos
que requieren práctica,
constante, permanente,
y que a la vez,
dan paso a la confianza,
que deriva en compromiso.
Es curioso,
que una buena práctica,
de inmediato lleva a otra
y a otra, haciéndonos bien.
En eso se parece también,
por desgracia,
la práctica y réplica
de aquellas conductas
que hacen daño y generan violencia.
Volviendo al cuidar y cuidarnos,
decir que su presencia y práctica
nos hace menos vulnerables,
y hace honor a la dignidad humana.
Que nos permite dedicar tiempo,
y también paciencia,
a estos temas, tan necesarios,
pero que con los años,
algunos de ellos,
parecerían dejar de ser importantes
y nos concentramos en los males,
y en los malos,
dejando de lado
la necesaria presencia
del cuidar y cuidarnos,
como signo de humanidad,
como herencia de verdad.
No hay nada nuevo en la experiencia humana, Sr. Tully. Cada generación cree que inventó el libertinaje, el sufrimiento o la rebelión, pero todos los impulsos y apetitos del hombre, desde lo repugnante hasta lo sublime, se exhiben aquí, a nuestro alrededor. Entonces, antes de descartar algo como aburrido o irrelevante, recuerda que si realmente quieres comprender el presente o comprenderte a ti mismo, debes comenzar en el pasado
Paul Giamatti
(Los que se quedan – película)
Nada nuevo
hay bajo el sol,
reza el adagio popular,
aunque parecería
que los oscuros tiempos
que cobijan los días,
que las macabras figuras
que dirigen países,
corporaciones,
organizaciones e industrias,
son un hecho de ahora
y que todo tiempo pasado
fue mejor,
una ligera revisión
de la historia,
nos permite descubrir,
que en todo tiempo,
guardando las distancias
y las circunstancias,
el ser humano demostró
en su paso por la historia
una singular capacidad
para obrar sin sentido común,
sin sentido de lo humano,
y sin reparar en el daño
que sus acciones
provocan a otros seres humanos.
Gobernantes y gobernados,
en todos los niveles
y formas de gobierno,
público, privado,
estatal, regional, provincial,
cantonal, organizacional,
en todos los niveles,
comparten la responsabilidad
de construir sociedades
menos irresponsables
y más comprometidas
con la dignidad de las personas.
Un dedo apunta
a los líderes,
que hoy lideran,
y tres dedos deben apuntar
a quienes los formaron,
a los hogares que los cobijaron
y a los entornos que los acompañaron.
Necesitamos estudiar el pasado,
para entender el presente.
La historia no es un relato
de hechos muertos,
es una forma de explicar
las raíces de lo que hoy pasa,
de las estructuras, los conflictos
y las identidades diversas.
Y, junto a ello,
necesitamos comprometernos,
desde todos los espacios
para educarnos y educar
en valores, sentidos y prácticas,
que rescaten lo mejor
de nuestra historia, de nuestra cultura
y conturbamos presentes,
que honren el futuro
de a quienes entregamos
un legado y no un proyecto fracasado.
Hay recuerdos
que son vida.
Hay recuerdos
que son presente.
Hay recuerdos
que son ausencia.
Hay recuerdos
que traen alegría.
Hay recuerdos
que traen dolor.
Hay recuerdos,
para llevarlos siempre en el corazón.
Cada tiempo,
lleva consigo,
diversos tonos
que por nombre llevan,
penas, alegrías,
lágrimas, risas,
sueños y desvelos.
A donde vayas,
te llevas a tí contigo.
Aprende a vivir
con tu yo interior y exterior
y a amar y valorar,
lo que eres, lo que fuiste
y lo que quieres ser.
Pequeñas y constantes acciones,
enfocadas al bien común,
a la paz mental y a la paz social.
Pequeñas y constantes acciones,
de personas comunes,
harán frente a la oscuridad y al caos.
La muchedumbre es juez despreciable
Cicerón
Uno de los principios
de un estado de derecho,
que tiene que ver con la persona,
es la llamada presunción de inocencia.
Dicho de otra manera:
la condición de inocencia
de un ser humano,
es connatural con el hecho de ser persona.
Somos inocentes,
hasta que se demuestre,
mediante un debido proceso,
de que debemos responder
por alguna falta o delito.
A pesar de ello,
a pesar de esto,
la historia registra
una innumerable serie de juzgamientos
a personas de todo tipo
de toda condición
que fueron juzgadas
vilipendiadas y sancionadas,
por todos, menos,
por la autoridad competente.
A esto se llama,
un juicio paralelo,
cuando el enjuiciamiento
nace del público, de los medios,
o de toda fuente ajena a los tribunales.
En el juicio paralelo,
quien declara culpable o inocente,
a una persona,
son los medios de comunicación,
las redes sociales,
y una parte anónima o no,
de la llamada
opinión pública.
Esta declaratoria,
llega mucho antes
que cualquier sentencia
de un juez o tribunal,
pues “la gente” busca,
espera y hasta necesita
una respuesta rápida,
hechos impactantes,
voces acusatorias,
un culpable,
un nombre, un acusado,
alguien a quien señalar,
y en algunos casos,
alguien a quien desear la muerte.
No es menos cierto,
que también es un derecho,
el pedir y preocuparse,
porque la administración de justicia,
cumpla con su rol
y que el debido proceso logre
encontrar al culpable
y que éste,
pague su pena,
conforme a la ley y la norma.
Pero ese derecho,
no puede ser jamás
un juicio paralelo.
La peligrosa costumbre,
de convertirnos en juzgadores,
en alimentarnos
de juicios paralelos,
nos puede llevar a olvidar
los elementos básicos
del sentido común,
del sentido de la humanidad,
y de los elementos constitutivos
de la dignidad.
El fin, no puede jamás,
justificar los medios.
Algunos se encuentran
consigo mismo.
Otros,
se convierten,
una y otra vez,
en alguien distinto,
mientras pasa la vida.
No se nace mujer, se llega a serlo
Simone de Beauvoir
Que pensar en igualdad,
respeto, tolerancia, apoyo,
comprensión, inclusión
y dignidad de la mujer,
no debe ser la consecuencia
de las violencias
que aún enfrenta la mujer
en cada uno de sus días.
Al contrario,
que sea el resultado
de haber entendido,
que la igualdad,
debe ser una condición
de dignidad humana.
Que todos, todos,
tenemos derecho,
a ser tratados con dignidad.
Y descubrirás,
que tus límites nacen en tu cabeza,
y en algunos casos,
de allí no se van nunca.
La prueba para saber si puedes o no hacer un trabajo
no debería ser la organización de tus cromosomas
Bella Abzug
Las fechas nos permiten,
celebrar, recordar,
conmemorar un hecho,
un anhelo, un deseo,
un momento,
que pasó, que debe pasar, que pasará
o que… quizá, no se deba repetir
¡jamás!
El día internacional de la mujer,
es también un momento,
para leer, reflexionar
y sobre todo actuar,
en torno a hechos y cifras
que nos llevan a concluir,
que aún falta, que aún nos falta trabajar,
para poder llegar
a ese humano anhelo
llamado igualdad.
11 mujeres,
son asesinadas al día
en América Latina,
en razón de su condición de mujer.
Una de cuatro mujeres,
al día de hoy,
en edades comprendidas
de los 15 a los 49 años,
han sido violentadas
física o sexualmente,
por alguien a quien llaman “pareja”.
Un veintiún por ciento
de las adolescentes,
entre los 15 y los 19 años,
han sufrido violencia
por su pareja, antes de cumplir
sus 20 años de vida.
118 millones de mujeres,
se encontraban en situación de pobreza en 2020,
aumentando su vulnerabilidad.
Y la tasa de participación laboral femenina
cayó al 46% en 2020,
comparado con el 69% de los hombres.
Casi un treinta por ciento
de las mujeres de la región
no cuenta con ingresos propios.
Pero las mujeres realizan
más del doble de trabajo doméstico
y de cuidado no remunerado
que los hombres.
Además, el 93%
del trabajo doméstico remunerado
es realizado por mujeres.
Se estima
que se necesitarán 47 años
para lograr la igualdad
de representación en los parlamentos nacionales
y 140 años para alcanzar la igualdad
en puestos de liderazgo y poder.
La inseguridad alimentaria,
afecta casi a un 41% de mujeres.
En fin,
las mujeres continúan siendo
el pilar de la fuerza laboral
y de cuidados en la región,
luchando contra las brechas estructurales de género,
que incluyen una brecha salarial
donde pueden ganar hasta un 19% menos
que los hombres por el mismo trabajo.
Aún falta mucho,
a pesar de los esfuerzos,
a pesar de las acciones,
falta mucho,
no podemos perder
la conciencia y el compromiso.
Uno de los mayores miedos
de una sociedad,
es a ser autónomos
y a tener la responsabilidad
de decidir sobre sus asuntos,
y sobre sus consecuencias.