jueves, 7 de enero de 2010

Esperanza


Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones,
pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante
Miguel de Unamuno

En el libro blanco
del año nuevo
he escrito un título
que lleva por nombre:
Esperanza,
con el deseo inmenso
de que aquel ingrediente
del espíritu y el alma
acompañe las acciones
los hechos y actuaciones
en el devenir de los días.

Entonces digo
y quiero decir
que tengo esperanza
en que el negro túnel
tiene un final
en el que brilla
la luz mas perfecta
que ilumina y orienta
nuestro camino.

Tengo esperanza
en que la ignorancia,
socia corrupta
del populismo,
dejará su existencia
agobiada por la educación
y la aplicación de la razón,
teniendo de por medio al corazón.

Tengo esperanza
que los dueños de odio
del discurso violento
de la acción unilateral,
de la murmuración
y el desencanto,
no tendrán oídos
que escuchen sus hechizos
y dejen de ser dioses falsos
para ser reconocidos como lo que son
unos miserables seres humanos.

Tengo esperanza
en que los derechos de los humanos
sean de todos
así como las obligaciones.
Que el valor de la responsabilidad
sea asumido como parte de la vida,
y el amor por el prójimo sea una constante.
Tengo esperanza,
en que no durará por siempre
el discurso del engaño,
aquel que siembra miedo,
que recurre a la manipulación
que provoca el desenfreno.

Tengo esperanza en la juventud
como reserva de valores ciudadanos,
como garantía del ejercicio pleno
de la convivencia pacífica,
de la igualdad de derechos,
del soñar juntos
la tierra prometida.

Tengo esperanza
en el futuro de mis hijos,
y en el de los hijos de todos.
Un futuro construido
para ser vivido
como persona humana
y no marioneta pagada.

Tengo esperanza
en la verdadera democracia
construida sobre pilares
de valores y buenas prácticas
y no a través de migajas
y componendas baratas.

Tengo esperanza
en el regreso de la palabra
y con ella el valor que se le asignaba,
que con solo decirla bastaba,
que no eran necesarias las dudas,
peor aún las murmuraciones.

Tengo esperanza
en no perder la esperanza
y cultivarla por siempre
así me obliguen a olvidarla.

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