lunes, 7 de mayo de 2007

Peleas entre hermanos


Tras acusaciones varias,
Ecuador reclama a Colombia
un justo trato, un trato digno
a mujeres y hombres
que comparten y construyen
la frontera viva, la frontera triste.

Cierto es que el narcotráfico,
la guerrilla y la delincuencia
deben ser reprimidos,
deben atacarse para el bien común.
Deben erradicarse para
bien del futuro de todos:
los niños y niñas
de ambas naciones.

Cierto es que las lacras sociales
nos causan daño,
nos cuestan vidas, salud y dinero.
Que el crimen organizado
siembra el terror y el miedo,
en corazones y mentes,
de toda nuestra gente.
Pero también es cierto
que el fin, no justifica los medios.

No se justifican, para nada
fumigaciones venenosas,
matanzas solapadas,
paramilitarismos terroristas,
desplazamientos de la gente,
obligada a huir,
pues no hay quien detenga
tanta impunidad.

No se justifica, para nada,
quedarse solo en la denuncia,
pelearse entre hermanos,
sin mirar un futuro juntos,
que nos haga grandes,
que nos lleve a todos,
a ser mejores cada día.

No se justifica, para nada,
sembrar el odio,
sembrar la duda,
dejar la discusión sana,
entrar a la pelea pura.

En momentos que resurge
el pensamiento bolivariano,
los pueblos que se cobijan
bajo una misma historia
tienen la obligación conjunta
de resolver en paz
los conflictos que nacen
de la vida propia
que cada país tiene.

Ponerse a pelear,
no lleva a nada,
fácil es acusar,
difícil es la solución consensuada.

Nos unen a todos
los de Ecuador y Colombia,
la tradición que nace
de la historia conjunta,
no sembremos
temores y odios,
el común de la gente
no tiene la culpa.

A los Presidente les digo
que tienen una obligación conjunta
de construir los puentes
del diálogo, la tolerancia,
la fraternidad vecinal,
la solidaridad y la proyección.

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