Quien hace
que los días sean diferentes,
eres tú y tu actitud,
aquella...
con la que les haces frente.
Quien hace
que los días sean diferentes,
eres tú y tu actitud,
aquella...
con la que les haces frente.
Grabad esto en vuestro corazón;
cada día comienza en nosotros un año nuevo,
una nueva vida
Ralph Waldo Emerson
Tu vida,
tu nueva vida,
tus vivencias,
tus propósitos,
tus reencuentros,
tus descubrimientos,
suceden,
sin que el calendario marque
una fecha en particular.
Por eso,
cada día cuenta,
cada día representa,
para alguien
una fecha especial.
El inicio, el fin,
el descubrir, el descubrirse.
Cada día,
es posible,
ese viaje interior,
que te muestra
lo que eres,
para ti.
Y ese “cada día”,
no es un simple
“borra y va de nuevo”,
es para mí,
no atar tu reloj,
tu ruta, tu tiempo
y tu agenda,
a lo que impongan,
crean, dispongan,
u opinen otros.
Ese “cada día” es personal,
lleno de de risas o llantos,
fracasos o triunfos
u horas sin importancia,
o tiempo perdido,
o, un ojalá
que tardará en llegar,
si es que llega.
Ese cada día,
es un aprender
a transitar
en tu propia velocidad
y evitar caer
en la inmediatez
como moda, tendencia
o creencia.
Ese cada día,
es una apropiación personal,
de tu propia vida
y de la forma
en la que quieras compartirla:
por partes, por momentos,
por temas, por espacios,
o compartirla toda,
sin límites ni miramientos.
Cada día,
de lo que llamamos:
calendario,
cada día cuenta,
si nos proponemos
que ello pase
y que ese pasar por los días,
nos deje, a pesar de los pesares,
instantes de felicidad,
de candor, de amor
y de dignidad.