viernes, 18 de junio de 2010

Controlar lo incontrolable

“No es que el libre intercambio haya puesto en peligro a la cultura, sino que ha puesto al descubierto una carencia cultural de contenidos provocada por el monopolio de unos pocos privilegiados.”
David “Riobravo”.


En los últimos meses,
en los últimos días,
un tema recurrente
de discusión para la gente
es el proyecto de Ley
llamado “Ley Mordaza”,
y que busca, creo yo,
con temor a equivocarme,
regular el ejercicio
de la comunicación social.

La discusión o el debate,
poco ha tratado
los principios y la filosofía
de la palabra y sus libertades,
de la palabra y sus limitaciones,
del fin social de la comunicación,
del derecho a conocer la verdad,
o las verdades de los hechos.

La discusión o el debate,
se encamina de a poco
en el intento de tomar por asalto
el control y la capacidad,
de poder abrir y poder cerrar,
cualquier medio de comunicación,
de intentar enmarcar en ámbitos geográficos,
el ejercicio de la comunicación social.

La discusión se ha enmarcado
en torno al poder de los medios,
a sus dueños y a sus entenados,
a lo mal que lo han hecho tantos años,
a lo bien que lo hace ahora el gobierno
con los medios incautados,
al utilitarismo que se le puede dar
a los medios de corte estatal,
que están al servicio del gobierno,
debiendo estarlo al servicio del Estado,
que se traduce a su vez, en servicio público.

Más allá de todo esto,
más allá de posiciones antagónicas,
de disposiciones e imposiciones,
el proceso me deja sinsabores,
en relación a que los receptores
poco opinamos u opinaremos
del texto de esta Ley,
o de cualquier otra.

Y es que en la era digital,
los medios, la comunicación,
los mensajes, las imágenes,
los contenidos, la información,
la opinión, la desinformación,
en general todo…
no tiene barreras,
no tiene control.
Incluso en países,
donde el control de la opinión pública
es total y absoluto,
las nuevas tecnologías
permiten a los ciudadanos
y también a los medios
expresar su malestar,
transmitir su llanto,
ante tanta inequidad,
ante tanto agravio.

No entiendo entonces…
cómo pretendemos controlar
lo que es ya incontrolable,
¿no será mejor ordenar, educar,
la manera de comunicar,
con ética, valores y principios
que respeten a la humanidad?.

La era digital transmite contenidos
que poco podemos controlar,
es necesario entonces: educar
para que podamos ordenar,
aprovechar o desechar,
lo que es bueno frente a los que nos puede dañar.

Por qué no hablamos entonces
de una legislación,
que fomente intensamente,
el uso de la palabra,
el ejercicio libre de la comunicación social,
y a la vez oriente,
fomente la educación de la gente
para que sea ella la que elija,
la que oriente, la que exija
calidad y verdad de contenidos.

Mientras esto pasa,
las generaciones vulnerables,
que no solo son los niños,
sino también los ignorantes,
son presos de una serie de contenidos
que acaban con los conceptos básicos
con los fundamentos esenciales
del respeto, de la honestidad, de la honra,
de la familia… del ser humano en general.

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