viernes, 7 de agosto de 2026

Preocuparse y luego, ocuparse

Sustituye la preocupación por la acción

Refrán popular

Sin duda,

hay cosas 

en cada etapa de la vida,

que nos preocupan.

Situaciones,

momentos,

personas, pensamientos,

que llegan,

y cambian de plano,

realidades y circunstancias.


Son cosas que nos pasan,

que les pasan a los que amamos,

a quienes

con quienes trabajamos,

a quienes con quienes

compartimos un espacio,

llamado casa, barrio,

ciudad, país, continente,

planeta… mundo.


Todo eso nos preocupa

y quizá lo negativo sea,

que alimentamos

voces internas y externas

que hacen catastrófico

lo que probablemente no lo sea.


Nos preocupamos,

y bajamos el ánimo,

la guardia

y la forma de cuidarnos.

Nos preocupamos

y entramos 

en una espiral trágica,

que nos invita,

solamente a esperar la muerte,

lo peor, lo malo…


Podríamos intentar,

o deberíamos intentar

como ejercicio espiritual,

personal y colectivo,

no solamente preocuparnos,

si no trabajar a partir 

de esas preocupaciones.


Y el ocuparnos pasa,

por alimentar el amor propio,

los buenos hábitos,

las lecturas y los recursos,

que nos fortalecen el cuerpo y el alma.

Preocuparnos en tomar acción,

actuar, generar hábitos,

no renunciar a las buenas costumbres.

Construir zonas seguras,

en nuestro corazón, en nuestra casa,

en nuestro hábitat.


Ocuparnos,

es decidir,

no perder el tiempo

en situaciones innecesarias.

Es limitar, escoger

y construir los lazos

con personas 

que de verdad,

sacan lo mejor de nosotros.


Ocuparnos,

es dejar de alimentar

el cuerpo y el corazón,

con imágenes,

situaciones y comentarios,

que solamente buscan,

generar miedo, odio,

envidia y frustración.


Ocuparnos es,

una acción noviolenta,

ante tanta violencia siniestra.



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