Hazlo con amor,
así duela, así cueste;
eso dura toda la vida...
en la vida de tu corazón,
y en la vida de los que
aman a tu corazón.
Hazlo con amor,
así duela, así cueste;
eso dura toda la vida...
en la vida de tu corazón,
y en la vida de los que
aman a tu corazón.
Sé el cambio que quieres ver en el mundo
Mahatma Gandhi
Hace poco,
un movimiento de estudiantes,
en un gigante país
como lo es la India,
pudo demostrar
de lo que puede ser capaz
un grupo de personas
cuando se proponen algo,
pensando en que ese “algo”,
es una suerte de reivindicación
a derechos limitados,
a libertades coaccionadas,
y a violencias diversas.
Los estudiantes,
estaban preocupados,
porque no era claro
y peor transparente
el proceso de ingreso
a la universidad,
lo cual ponía en riesgo
el futuro de muchos.
Como suele suceder,
cuando alguien reclama,
un derecho colectivo
que afecta a muchos,
su voz se silencia,
con discursos de odio,
con fuerza bruta,
con comentarios
que buscan desmerecer
la dignidad de la voz
de una protesta como esa.
Las represiones,
y los oídos sordos
de parte del gobierno,
se sumaron al discurso ofensivo
de un ministro que los calificó
como “cucarachas”.
Su reacción,
contrario a lo que se podía pensar,
fue la de adoptar ese nombre,
como el nombre del movimiento
y de la causa,
quitando con ello
el poder de ofenderlos,
y transformando el insulto
en un emblema,
que les permitió levantar
una voz que transcendió
los canales tradicionales
y tomó fuerza en redes sociales,
al punto de que
el partido de las cucarachas
fue recibido por las autoridades,
el ministro de educación fue cesado
y hay un compromiso de reforma
de un sistema educativo
que necesita adaptarse
a los nuevos tiempos y momentos.
Una historia,
que deja profundas reflexiones:
no dar poder al agresor,
invalidando sus insultos y acciones;
unidos somos más;
los grandes objetivos,
requiere grandes renunciamientos.
Y, sobre todo,
creer que el cambio está en nosotros,
en la forma en la que decidamos
incidir y hacer frente
a la vida y sus vicisitudes.
El cambio, somos nosotros.
No deja de sorprenderme,
la capacidad que tiene el ser humano,
para dejar de creer en sí mismo,
aunque las circunstancias,
digan lo contrario.
Aquí estoy,
desnudando mi alma,
a través de estas letras,
aunque pocos saben,
que al leerlas,
las letras desnudan
el alma del lector.
Era curiosa la forma,
en que los más incompetentes,
lograban formar un grupo,
que creía ser el dueño de la verdad.
Un buen gobierno solamente puede existir
cuando hay buenos ciudadanos
Francisco I. Madero
Cuando en un Estado,
en un gobierno,
del tamaño y forma que sea,
en una sociedad,
es recurrente comentar
que se ha tocado fondo,
que hay caos,
que no se puede administrar,
que se debe declarar
la emergencia total,
con la esperanza
de que ello permita pensar
en alguna solución, quizá…
cuando eso pasa,
nos debemos preguntar
si no será necesario
revisar las causas,
antes que las consecuencias,
de lo que se vive,
de lo que se sufre,
de lo que se carece.
Porque,
es evidente,
que en ese estado de las cosas,
necesitamos rehacer,
recomponer, reparar
y cuánta acción más
sea necesaria,
para evitar pensar
que la crisis es la normalidad,
que la emergencia es la solución
y lo que es peor,
que ya no hay nada que hacer,
y “que roben, pero que hagan obras”.
Ese rehacer,
recomponer, reparar,
es imposible sin cambiar:
mentes y corazones.
Todos al final,
debemos asumir el reto,
de ser políticos
a tiempo parcial,
es decir, comprometernos
con el cambio, con la acción
y con la mejora.
Todo lo demás,
serán solamente,
palabras, discursos,
ofertas, promesas
y nada más,
porque nada ha cambiado,
porque no interesa,
a quienes viven del caos,
que las cosas cambien.
Insisto,
rehacer, recomponer y reparar,
son el resultado
de una civilización
que aporta:
colaboración y esfuerzo.
Nadie regala eso,
así lo ofrezca a manos llenas.
Han sido, son y serán,
los ciudadanos, en grupos
pequeños o grandes,
los que han cambiado su realidad,
en mérito a su compromiso
y entrega,
lo cual ha sido posible,
porque cambiaron su mente
y su corazón,
renunciando a la resignación,
a la apatía, al quemeimportismo
y a la corrupción.
¿Qué, cómo y de qué forma
somos y queremos ser?
No olvides hacerte esas preguntas,
aunque de inicio no te gusten,
o no sepas las respuestas.
Mar, aire, tierra,
sangre, sudor y lágrimas.
Todos,
ingredientes de un tiempo,
donde la vida se detiene,
para viajar junto a ti,
en un reto
que no acaba jamás.
¿Es el fin?
¿Es un: nunca más?
No,
es un aprender y seguir,
porque una vez
que el viaje empieza,
no dejas jamás de ser
un eterno viajero,
un eterno aprendiz.
No siempre,
se tendrán todas las respuestas.
No siempre,
caeremos bien a todos.
No siempre,
estarán de acuerdo con nosotros.
Peros siempre,
busquemos ser
íntegros, auténticos y éticos.
Todo es aprendizaje.
siempre es aprendizaje.
El ejercicio de escucharse
y sentir dónde mejorar,
es una forma de aprender a aprender.
La pregunta más urgente y persistente en la vida es:
¿Qué estás haciendo por los demás?
Martin Luther King
Esta es la historia,
de un maravilloso país,
que tiene aún
varias tareas pendientes.
Unas, le corresponden
a los gobernantes,
otras, al servicio público,
varias más,
a los profesionales.
Otras,
a los que prestan algún tipo de servicio.
Y hay otras,
que de alguna manera,
o de otra,
nos corresponden a todos.
Hay tareas pendientes,
ante una niñez
que se enfrenta,
casi sola,
a la pobreza crónica,
la desnutrición infantil,
una brutal ola de violencia,
el abandono, la orfandad
y una salud incompleta.
No podemos dejar de hablar de ello,
y, sobre todo actuar,
desde cualquier ámbito,
desde todos los ámbitos.
¿Qué futuro le espera a ese país,
con una niñez que enfrenta
esas violencias?
Otra de las tareas,
necesaria y urgente,
es aquella concerniente
a nuestra gente mayor,
a nuestros mayores,
que enfrentan a la vez
inseguridad financiera,
pobreza extrema,
falta de seguridad social,
soledad, abandono,
negligencia o desamparo familiar.
Además de
discapacidad o limitación funcional.
No es la forma más digna,
de tratar a quienes,
dieron su vida,
por el presente
y futuro de todos.
Son realidades
y problemas complejos,
y no es posible
que un solo sector
pueda hacerles frente,
pero cada sector
debe, en imperativo,
debe cumplir su responsabilidad,
su rol, su acción
y responder a esa atención.
Nos necesitamos juntos,
para podernos cuidar,
para recordarnos
que nos debemos cuidar
y pedirle y exigirle
a quien no lo haga
que cumpla su parte,
que cumpla su palabra
y que el inicio y el final de la vida,
y la vida misma
sea digna, verdaderamente digna.
Lo demás,
son y serán palabras
que se las lleva el viento,
seguramente al infierno.
La vida,
es una mezcla
de emociones diversas.
Unas dulces,
otras amargas,
hay algunas: insípidas.
Son las dulces,
aquellas que nos inspiran,
que nos dan motivos de vida,
que borran las tristezas,
que nos hacen pensar,
que valió la pena,
que vale la pena.
Y hay días,
de emociones dulces,
como hoy,
y como otros días,
pero en especial hoy.
Si regresas a ver,
todo, todo, todo
ha valido la pena,
cada detalle, cada segundo,
cada emoción, cada tiempo,
cada día, suman a la dulzura
de este día.
Hay que vivir esa dulzura,
saborearla, dar gracias,
enmarcarla
y recordarla siempre.
Y, siempre,
hay que construir días,
donde la dulzura,
sea siempre compañía.
La palabra,
enfermedad o medicina,
arma o bandera blanca,
odio o amor,
principio o fin,
cárcel o libertad.
¿Cómo la quieres usar?
Escucha y aprende,
escucha y comprende,
escucha y siente,
escucha y entiende…
Escucha, muy pocos lo hacen.
Es único el momento,
donde dos almas que se encuentran,
descubren que las une,
inesperadas coincidencias.
“Mens sana in corpore sano”
Juvenal
Poeta latino
En estos momentos,
el mundo asiste
y está pendiente
de lo que se llama:
mundial de fútbol.
El deporte y la pasión,
se funden y se confunden,
en el maremagnum
de los anuncios publicitarios,
de la intromisión de la política
en la práctica deportiva,
y de la deformación
del negocio deportivo,
como actividad excluyente,
inhumana, contaminante
y alejada del concepto como tal
del deporte y de la actividad deportiva.
Los niños,
en el mundial y luego de él,
sueñan y buscar ser
igual a sus héroes.
Y juegan y jugarán
en diversas condiciones:
buenas, malas o peligrosas.
Pues el deporte,
la práctica deportiva,
también sufre de inequidades.
Si los deportistas de élite,
en sociedades como las nuestras,
no cuentan con apoyos estatales,
peor aún los otros deportistas,
en formación y con las condiciones
de hacer del deporte
una forma de vida.
Ni se diga,
las condiciones que vive,
un deporte no profesional,
los espacios de práctica deportiva,
las áreas verdes,
o las condiciones necesarias
para cultivar una mente sana.
Las cifras no mienten,
el deterioro de la salud física
y de la salud mental,
en la generalidad
de nuestra población,
es algo que nos debe preocupar.
Invertir en la práctica deportiva,
en los espacios, en las condiciones adecuadas,
nos permitirá sumar esfuerzos,
en este ideal de transformar
una sociedad que siente la asfixia,
a una sociedad que siente
que puede hacer frente
a lo que el día a día
le tiene preparado en su vida.
No me hables de razones,
déjame con mis emociones,
-dijo el corazón-
lleno de deseo y de amor.
Toma estas letras,
haz con ellas lo que quieras.
Toma estas letras,
que juntas dicen todo,
y solas, también hablan.
Toma estas letras,
y escribe tu propio mensaje,
lo que tu corazón dicte,
lo que tu alma sienta,
lo que tu piel desea.
Los pueblos en sí,
son la suma de otros,
más pequeños,
con su propia historia,
con su propio tiempo.
Siendo así,
el respeto será el elemento,
que nos mantenga juntos,
a pesar de las diferencias.
¿Qué podemos esperar del futuro?
¿Si el presente se vive
en un ejercicio de la política,
sin sustento ético, moral ni filosófico?
Cuídate de la costumbre,
es capaz de devorar,
al amor más grande
y al más grande de los sueños.
Sólo una colectividad que se rija por el respeto a la vida humana,
la tolerancia y la libertad
puede sacar al mundo del cruel abismo en que los poderes políticos la conducen
Aldous Leonard Huxley
En 1853,
un diplomático venezolano
escribió una obra
que se convirtió con el tiempo
en un texto de aprendizaje,
reflexión y práctica.
Ese libro lleva por nombre:
“Manual de urbanidad
y buenas maneras”,
y recoge en sus páginas,
normas de comportamiento,
civismo y etiqueta
tanto en el entorno familiar,
escolar, como en la vida social
y profesional .
Con el tiempo,
los libros se van quedando
en los anaqueles y librerías
y las personas,
olvidamos leerlos,
releerlos, entenderlos,
interiorizarlos
y en este particular caso
darles vida,
a través de la acción y la palabra.
Me refiero a esto,
porque son tiempos,
en los que necesitamos
de las buenas maneras,
del respeto y de la urbanidad,
como forma de vida.
En estos días,
un barrio de mi ciudad,
sufrió una agresión
por parte de quienes
hacen de la política
un uso nada respetuoso.
Decidieron llevar adelante,
un disfrazado acto de campaña,
en torno a los partidos
del mundial de fútbol.
Música estridente,
contaminación de ruido,
afectación a la movilidad,
destrucción del espacio público,
basura y sobre todo,
un sentido de indefensión
e irrespeto,
dejaron a su paso,
la falta de las buenas maneras,
la falta de urbanismo,
la falta de buenas costumbres.
Y no solo
me refiero a esos políticos,
o a otros,
me refiero a los ciudadanos
que acuden a esos llamados,
que se orinan en las calles,
que botan la basura
donde les da la regalada gana,
que destruyen el espacio público,
que irrespetan la propiedad (pública o privada),
esos que aplauden eso que pasa,
y que luego acuden a las urnas,
¿a validar las malas maneras?
Necesitamos de las buenas maneras,
de aquellos valores,
que hicieron, hacen y harán
que la humanidad
pueda vivir con dignidad.
Y esto se aprende,
se practica y se transmite
De nosotros depende.
Las palabras de amor,
de consuelo y esperanza,
tienen una fuerza inesperada,
sin importar el tiempo
y tampoco la distancia.