La perfección es
el amor de lo imperfecto…
(el amor a lo imperfecto)
Los espejos se emplean para verse la cara;
el arte para verse el alma
George Bernard Shaw
A los ojos del transeúnte,
del público en general,
de aquel que asiste,
al concierto, exposición,
lanzamiento;
aquel que escucha
la declamación de un poema,
la interpretación de una melodía;
aquel que ve una pintura,
una escultura,
una obra de teatro,
de danza,
en fin,
de cualquier expresión,
que sea arte,
desconoce el detalle,
el tiempo, la dedicación,
el esfuerzo,
la alegría, la frustración,
la ilusión, el desobligo,
la ansiedad y el deseo,
que pasó por las mentes
y los corazones
de aquellos que hacen arte,
que se dedican al arte,
que dan su vida,
para dar vida,
a algo que parecería
poco útil para acabar el hambre,
la guerra, el odio
y la polarización en la humanidad.
No, inmediatamente,
pero sin arte,
nuestra muerte espiritual,
sería inminente.
Sin arte,
las voces, las manos,
los sentimientos,
los pensamientos,
los deseos, lo inefable,
no podría expresarse.
Sin arte,
el corazón perdería
calor y color.
Sin arte,
las voces
no podrían comunicarse.
Sin arte,
el sentido de lo bello
dejaría de ser tal.
Sin arte,
perderíamos la capacidad,
de soñar y volar,
a través de libros,
guiones, partituras,
lienzos, escenarios,
plazas, veredas y calles.
El arte nos hace humanos,
y conlleva una voz,
que se niega a perder
la necesidad de ser libre,
irreverente, urgente,
contestataria
y a la vez amorosa,
ingenua y romántica;
y cuando se necesita,
esa voz es grito,
es NO, es BASTA,
es súplica, exigencia,
convite… es humana.
Por eso
y por tantas cosas más,
el arte es, el espejo del alma,
y nos necesita,
porque su vida,
de nosotros depende
y viceversa.
No apagues la luz,
así el deseo te gane,
así el miedo invada
cada espacio, cada momento,
cada pensamiento.
No apagues la luz,
mantenla encendida
y si no puedes más, ¡grita!
que estaré allí,
llevándote mi luz,
mi abrazo, mi compañía.
No apagues la luz,
que tu presencia
es parte de mi existencia,
que tu vida,
es parte de la mía.