viernes, 30 de octubre de 2026

O.30.26.

Han hecho de la política,

una suerte de ring,

que tiene, en lugar de piso,

la esperanza, el dolor,

la ignorancia, la ilusión,

la desesperación y la inacción,

de los electores.

Un escudo de paz

La paz y la seguridad son fundamentales. Tienen que ver con la vida cotidiana, pero también con la estructura de la sociedad, con su funcionamiento para garantizar que se cubran equitativamente las necesidades básicas de la vida

Miriam Coronel-Ferrer


Nadie nace odiando,

decía Mandela, 

y que si alguien odia,

-seguramente-

lo aprendió de alguien.

Y, así como aprendió a odiar,

puede también

aprender a amar,

a confiar, a creer,

a respetar, a ayudar,

a ser solidario, prudente,

respetuoso, reflexivo,

en suma digno.


Aprendemos a ser violentos,

de forma consciente

y también inconsciente.

A reproducir violencias

y a ser parte de ellas.

Esto es posible,

porque el aprendizaje

y la práctica 

de la cultura de paz,

se han dejado de lado,

se han olvidado

Hemos dejado

de creer en ella,

en la paz.

Porque aprendimos

a vivir con miedo 

y desconfianza.


Cuando dejamos de lado,

cuando olvidamos

la cultura de paz,

ese espacio,

no queda vacío,

lo ocupa la violencia

en todas sus formas,

en todas sus modalidades.


Entonces,

no basta con decretar la paz,

con prometerla o anhelarla.

Hay que aprenderla,

estudiarla, practicarla,

darle vida, y renovarla

día a día,

cada uno, 

en su espacio,

con sus recursos,

con su corazón,

con sus condiciones.


La construcción de la paz 

requiere una visión a largo plazo

e invertir en las relaciones humanas, 

con la misma disciplina 

con la que invertimos 

en la infraestructura militar o de seguridad,

a ese mismo nivel,

con esa misma importancia,

porque también necesitamos 

escudos de paz.



jueves, 29 de octubre de 2026

miércoles, 28 de octubre de 2026