Hay a quienes,
se los lee,
cual hojas de un libro:
en silencio, con tiempo,
con dedicación... con deseo.
Hay a quienes,
se los lee,
cual hojas de un libro:
en silencio, con tiempo,
con dedicación... con deseo.
¿Te has preguntado para que estás?
¿Has podido responder esa pregunta?
¿Qué vas a hacer con la respuesta?
Hay penas,
que parecen que ya no duelen.
Cuando despiertan,
te recuerdan que están allí,
que solamente duermen,
para que la vida siga,
y la puedas vivir.