Hay ausencias,
que son presencias.
Otras,
que son olvido.
Mirando el horizonte,
le dijo:
ya se fueron mis padres,
también mis hijos;
a destinos distintos.
En algún momento
me iré yo -agregó-
… aún no sé a dónde.
Y nuevamente,
llega la sensación,
y la realidad
de las habitaciones vacías,
del amor que duele,
de ilusión incierta,
y de un futuro que acaba.
Este es el día,
este es y será tu día.
El día en el que aquella (hermosa) rosa,
se tatuó, para siempre,
en mi corazón