Incluso la constancia,
Pensamiento Libre... para la paz y la noviolencia
domingo, 25 de octubre de 2026
sábado, 24 de octubre de 2026
O.24.26.
Y si camino,
es por seguir buscando,
coincidir contigo,
en alguna esquina,
en alguna vereda,
en algún rincón...
menos en el olvido.
viernes, 23 de octubre de 2026
O.23.26.
Lo que vale la pena,
vale el tiempo, la paciencia,
la tolerancia, el respeto,
la consideración, la espera
y la dedicación que das a eso,
que vale la pena.
No es normal
La costumbre de ver el mal nos hace perder la capacidad de asombrarnos y,
eventualmente, la capacidad de actuar
De inspiración humanista
No es normal,
no puede ser normal,
no puede ser
que nos acostumbremos,
sin saberlo,
sin quererlo
a creer
que nada se puede hacer
ante un entorno de inseguridad.
Normal e inevitable,
parecen ser
dos palabras que acompañan
el día a día de una vida,
que mira, aún con asombro, (ojalá)
como aquellos desgraciados
criminales, delincuentes,
malhechores y demás
adjetivos necesarios,
amedrentan, asaltan, roban,
amenazan, extorsionan,
hieren y matan,
a una sociedad
que asiste día a día,
a situaciones como estas,
que con el paso del tiempo,
se vuelven parte de la vida.
¿Vida?
¿Esto se puede llamar vida?
¿Bucar la forma de vivir
encerrados, sobreprotegidos,
armados, aterrorizados
frente a una ola criminal
que no se detiene ante nada?
¿Vida?
¿Se puede llamar vida,
al ejercicio de la política,
que ha decidido vivir
una eterna lucha del poder
sin alcanzar a atender
las básicas, mínimas
y fundamentales necesidades humanas?
No es normal,
no puede ser normal.
Me niego a aceptar,
que la inseguridad sea normal,
que la corrupción sea normal,
que la guerra sea normal,
que la ignominia sea normal,
que lo anormal, sea normal.
Las cosas por su nombre,
y los hechos por su contexto.
Somos los ciudadanos,
los que tenemos el derecho,
la obligación y el reto,
de evitar esta indiferencia moral,
esta agonía de la sensibilidad.
Las formas, no violentas,
están,
pero todas requieren actuar,
comprometerse, ser honestos
y además coherentes,
y, sobre todo,
sensibles y dispuestos
a poner en su puesto,
a la dignidad de la humanidad.