Es curioso como el mundo,
deja de lado muchas realidades complejas
y sigue el mandato de las noticias nuevas.
Es curioso como el mundo,
deja de lado muchas realidades complejas
y sigue el mandato de las noticias nuevas.
Hay momentos donde se juntan
varias etapas de la vida,
en formas de personas,
en una suerte de memoria viva.
Volvería al pasado,
¿para cambiar algo?
Volvería al pasado,
¿para abrazar a alguien?
Volvería al pasado,
¿para no volver al presente?
Volvería al pasado,
y... ¿sería capaz de reconocerme?
Sustituye la preocupación por la acción
Refrán popular
Sin duda,
hay cosas
en cada etapa de la vida,
que nos preocupan.
Situaciones,
momentos,
personas, pensamientos,
que llegan,
y cambian de plano,
realidades y circunstancias.
Son cosas que nos pasan,
que les pasan a los que amamos,
a quienes
con quienes trabajamos,
a quienes con quienes
compartimos un espacio,
llamado casa, barrio,
ciudad, país, continente,
planeta… mundo.
Todo eso nos preocupa
y quizá lo negativo sea,
que alimentamos
voces internas y externas
que hacen catastrófico
lo que probablemente no lo sea.
Nos preocupamos,
y bajamos el ánimo,
la guardia
y la forma de cuidarnos.
Nos preocupamos
y entramos
en una espiral trágica,
que nos invita,
solamente a esperar la muerte,
lo peor, lo malo…
Podríamos intentar,
o deberíamos intentar
como ejercicio espiritual,
personal y colectivo,
no solamente preocuparnos,
si no trabajar a partir
de esas preocupaciones.
Y el ocuparnos pasa,
por alimentar el amor propio,
los buenos hábitos,
las lecturas y los recursos,
que nos fortalecen el cuerpo y el alma.
Preocuparnos en tomar acción,
actuar, generar hábitos,
no renunciar a las buenas costumbres.
Construir zonas seguras,
en nuestro corazón, en nuestra casa,
en nuestro hábitat.
Ocuparnos,
es decidir,
no perder el tiempo
en situaciones innecesarias.
Es limitar, escoger
y construir los lazos
con personas
que de verdad,
sacan lo mejor de nosotros.
Ocuparnos,
es dejar de alimentar
el cuerpo y el corazón,
con imágenes,
situaciones y comentarios,
que solamente buscan,
generar miedo, odio,
envidia y frustración.
Ocuparnos es,
una acción noviolenta,
ante tanta violencia siniestra.