La conciencia es el último juez,
y por eso es la primera víctima,
de los asesinos de la humanidad
(y de la dignidad humana)
La conciencia es el último juez,
y por eso es la primera víctima,
de los asesinos de la humanidad
(y de la dignidad humana)
El valor de las cosas,
depende del valor que tú les des a ellas:
tu vida, tu amor, tu preocupación,
tu entrega, tu desamor, tu desinterés,
tu olvido, tu odio.
Mantener encendida la llama,
más allá de las circunstancias,
es un ejercicio de vida,
de tu propia vida,,,
Todos pasamos por oscuros:
momentos, tiempos, espacios, años.
Todos.
Lo que te sostiene en su tránsito,
es a lo que debes dedicarle tu vida.