No deja de sorprenderme,
la capacidad que tiene el ser humano,
para dejar de creer en sí mismo,
aunque las circunstancias,
digan lo contrario.
No deja de sorprenderme,
la capacidad que tiene el ser humano,
para dejar de creer en sí mismo,
aunque las circunstancias,
digan lo contrario.
Aquí estoy,
desnudando mi alma,
a través de estas letras,
aunque pocos saben,
que al leerlas,
las letras desnudan
el alma del lector.
Era curiosa la forma,
en que los más incompetentes,
lograban formar un grupo,
que creía ser el dueño de la verdad.