viernes, 4 de septiembre de 2026

Deshumanidad

No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar

Bertolt Brecht

¿Quién lucra

del caos de una sociedad?

¿Quién aumenta su riqueza,

a raíz de cruentas

y sangrientas guerras?

¿Quién se aprovecha

de una desgracia natural,

para estafar

al mismo prójimo

que acaba de perderlo todo?

¿Quién,

tras un disfraz,

una cámara y un micrófono

vende la promesa

de un mundo mejor,

sin especificar que esa oferta

es para él

y no para los otros?


¿Quién o quiénes,

aprendieron 

que la formar de lucrar

y de gobernar

es mantener en la ignorancia total,

a aquellos que los eligen,

una y otra vez?


Muchas preguntas,

pocas respuestas,

algunas porque no se conoce,

otras, porque no conviene responder,

por miedo, por temor,

por amenaza, por conveniencia.


El tiempo nos ha llevado

y nos lleva,

a dar por sentadas las cosas,

las situaciones,

las condiciones

y la vida misma,

al punto de llegar a pensar,

que nada puede cambiar.

Entonces,

los nombres escondidos,

tras esos “quiénes”,

se anotan un celebrado triunfo,

porque se llega a aceptar

como algo natural

que vivamos en deshumanidad.


Para llegar

a este hoy,

con rostros y rasgos inhumanos,

hemos debido transitar

un largo camino,

por ello, para poder cambiar,

habrá que transitar

un buen trecho más.

Y para que ese cambio exista,

debemos restaurar la humanidad,

eso que hemos perdido:

empatía, compasión y conexión social.

Dejar de tratarnos como objetos,

números o herramientas 

en lugar de seres humanos 

con dignidad.

Esa es la única forma,

de hacer frente

a la confusión organizada, 

a la arbitrariedad consciente

y a la humanidad deshumanizada.


No perdamos, 

por favor,

las ganas, el deseo

y la acción por el cambio bueno.


S.3.26.

Quizá estás viviendo,

en las respuestas 

que andas buscando.