Hay presencias,
que cambian por completo,
una vida, una vidas,
haciendo del presente
un eterno futuro.
Hay presencias,
que cambian por completo,
una vida, una vidas,
haciendo del presente
un eterno futuro.
Los que cuidan,
los que dan su apoyo,
los que dan su tiempo,
por el tiempo de los demás,
mantienen viva
la llama de la dignidad humana.
Cuando un hombre ha hecho
lo que considera que es su deber para con su gente y su país,
puede descansar en paz
Nelson Mandela
Hay personas,
que estudian la historia.
Otras, que son parte de ella;
otra parte más,
vive en ella,
sin darse cuenta.
Y, quizá,
una pequeña parte,
es la historia en sí misma.
De este último grupo,
fue -y es-
Rubén Ortega Jaramillo.
Su presencia,
queda plasmada,
en su familia amada,
en su ejercicio
del servicio público,
en su amor por el arte
en su entrega al arte,
a la cultura
y a su Loja amada.
El tiempo permitirá,
entender y entenderlo,
en todo su sentido,
y leer y releer
y escuchar,
una y otra vez,
la historia de su vida,
que es parte
de la historia
de su tierra querida,
de su rincón,
de su esposa amada,
de su familia,
a quien con pasión,
quiso y querrá
hasta el infinito mismo.
Y por eso,
viaja en paz,
a la eternidad
al encuentro con su Dios,
con las estrellas,
de las cuales
hoy forma parte.
Queda su legado,
y hay que cuidarlo,
regarlo y acrecentarlo.