La vida,
es una mezcla
de emociones diversas.
Unas dulces,
otras amargas,
hay algunas: insípidas.
Son las dulces,
aquellas que nos inspiran,
que nos dan motivos de vida,
que borran las tristezas,
que nos hacen pensar,
que valió la pena,
que vale la pena.
Y hay días,
de emociones dulces,
como hoy,
y como otros días,
pero en especial hoy.
Si regresas a ver,
todo, todo, todo
ha valido la pena,
cada detalle, cada segundo,
cada emoción, cada tiempo,
cada día, suman a la dulzura
de este día.
Hay que vivir esa dulzura,
saborearla, dar gracias,
enmarcarla
y recordarla siempre.
Y, siempre,
hay que construir días,
donde la dulzura,
sea siempre compañía.