viernes, 10 de abril de 2026

A.10.26.

Hay amores,

e historias de amor.

Hay momentos fugaces

y también eternidades. 

La indiferencia endémica

El deber del superviviente es dar testimonio de lo que ocurrió, hay que advertir a la gente de que estas cosas pueden suceder, que el mal puede desencadenarse. El odio racial, la violencia y las idolatrías todavía proliferan

Elie Wiesel

En biología

lo endémico es 

una especie

que vive exclusivamente 

en una zona geográfica, 

como una isla, montaña 

o un ecosistema particular, 

sin encontrarse de forma natural 

en ninguna otra parte del mundo.

Las especies endémicas 

son fundamentales para la biodiversidad, 

ya que representan 

una alta especialización ecológica,

y nos enseñan esa especial forma

de adaptarse a las condiciones

sin perder la esencia. 


En las ciencias sociales,

en la filosofía,

lo endémico

tiene que ver con

trastornos, emociones 

o dinámicas relacionales 

que son habituales, 

persistentes y predecibles 

en una población

entorno geográfico o cultura específica. 

A diferencia de una crisis puntual, 

un fenómeno endémico 

está integrado en la normalidad cotidiana,

es decir se vuelve parte de nosotros,

se normaliza, se adopta,

se acepta y se replica. 


Por desgracia,

lo que llamamos indiferencia:

apatía, desinterés,

insensibilidad afectiva,

neutralidad actitudinal,

deshumanización, desconexión,

pasividad y otras actitudes similares,

constituyen la característica

de la indiferencia endémica,

pues todas ellas se han integrado,

en mayor o menor medida, 

a la normalidad cotidiana.


Y entonces,

la vida, el presente

y el impredecible futuro,

se pintan con matices

de indiferencia,

con actitudes indiferentes,

con acciones que nos demuestran

ninguna empatía

con los demás,

sean conocidos o no.


Que haya indiferencia,

es algo que sabíamos,

y nos preocupaba.

Que esa indiferencia

sea endémica, 

sea parte integral de nuestra forma de ser,

es algo que no solo

nos debe preocupar,

nos debe alarmar,

nos debe doler 

y nos debe llevar,

a trabajar en hábitos

y actitudes

que nos devuelvan

nuestra condición y dignidad

de seres humanos,

porque la indiferencia

es al final la muerte del amor.



miércoles, 8 de abril de 2026

A.8.26.

Hay a quienes,

se los lee,

cual hojas de un libro:

en silencio, con tiempo,

con dedicación... con deseo.