Te daña,
lo que dejas que lo haga.
Le llegó a decir,
que no desperdicie la oportunidad,
de amar y dejarse amar.
Son pocas las veces,
por no decirlo, únicas,
las que ese tipo de amor
llama a la puerta.
No hay libertad,
cuando el poder
solamente quiere escuchar
su propia verdad
y no la verdad de los ciudadanos.