sábado, 29 de agosto de 2026

Ag.31.1.29. (Chochía amada)

Y a mi jardín regreso,

cuando hay sol, 

cuando hay viento.

Cuando lloro, 

cuando río,

cuando sufro,

cuando estoy tranquilo.


Y a mi jardín regreso,

para ver, para recordar,

a la flor más hermosa,

aquella que me enseñó

que la belleza está,

en la dualidad

del pétalo y la espina,

del brote cuando nace

y que el tiempo marchita,

pero sobre todo

de la belleza

de su vida 

y de su existencia infinita.





Ag.30.26.

El coraje,

incluye cuidarse.

viernes, 28 de agosto de 2026

Ag.29.26.

Hay fotografías

que son a la vez,

momentos donde descubres

que has sido feliz.

Desgracias cercanas

Es curioso lo lejana que resulta una desgracia 

cuando no nos atañe personalmente 

John Steinbeck

Cuando la enfermedad,

toca nuestra puerta,

algo cambia,

algo se transforma.

Un sentimiento 

de vulnerabilidad

pasar a formar parte

de la vida,

del día a día.


En el mejor de los casos,

si la economía lo permite,

la atención privada,

acompaña al enfermo,

en su enfermedad.

Ello incluye especialistas,

medicina e instalaciones médicas,

propias y apropiadas

para ese tratamiento,

sencillo o complejo,

a corto, mediano

o largo plazo.


En la mayoría de casos,

las personas acuden,

a la salud pública,

porque pagan por ella

o porque no tienen 

para pagar por ella,

y entonces

un baño de verdad

acerca al enfermo

y a su enfermedad

a una desgracia

que era lejana

y ahora es cercana:

la falta de medicinas,

la escasez de médicos,

de personal de salud,

de equipos de diagnóstico,

de espacios,

y sobre todo de dignidad

en la atención, 

y en el acompañamiento.


Un sentimiento de desamparo,

de desesperación,

de impotencia,

ante el abandono

de un Estado,

que promete y no cumple,

que está obligado

y no se toma en serio 

esa obligación.


Saberse enfermo,

sin medicinas,

sin atención médica,

sin una voz que permita,

que logre revertir

una realidad que atenta

contra todo derecho humano, 

contra toda dignidad.


Vivir la enfermedad

de los que amamos,

y sabernos impotentes

de hacer algo,

al ser parte de una desgracia,

que poco suena,

que poco importa,

que poco entiende,

que la dignidad humana,

que la salud pública,

necesitan atención,

no como regalo o dádiva,

sino como un derecho humano.


jueves, 27 de agosto de 2026

Ag.28.26.

Los días más hermosos,

son una mezcla de coincidencia,

cotidianeidad, espontaneidad,

locura y amor.