Su pasado,
como el de todos,
no se podía reescribir.
Suena un blues,
con nostálgico tono
y con una triste letra,
que cuenta que el poeta,
dejó la pluma,
y viajó al infinito.
Suena un blues,
con nostálgico tono
y con una triste letra,
como testimonio del poeta,
del amigo, del hermano,
del abogado, del ciudadano,
de un eterno Carlos Eduardo,
que aprendimos a querer,
desde niños,
que aprendimos a valorar,
ya mayores,
que aprendimos a respetar,
con el tiempo
y a quien recordaremos
en todo momento.
Allí,
allí donde tu corazón late,
donde tu alma descansa,
donde la risa fluye,
donde el suspiro inspira,
donde dan ganas,
de vivir y seguir,
allí es donde deber ir,
allí es donde debes buscar.
Cada dia descubres,
si observas con atención,
nuevos detalles ocultos,
en rostros, palabras e imágenes.