De todos los detalles,
se quedaba al final,
con ese especial abrazo.
Mar, aire, tierra,
sangre, sudor y lágrimas.
Todos,
ingredientes de un tiempo,
donde la vida se detiene,
para viajar junto a ti,
en un reto
que no acaba jamás.
¿Es el fin?
¿Es un: nunca más?
No,
es un aprender y seguir,
porque una vez
que el viaje empieza,
no dejas jamás de ser
un eterno viajero,
un eterno aprendiz.
No siempre,
se tendrán todas las respuestas.
No siempre,
caeremos bien a todos.
No siempre,
estarán de acuerdo con nosotros.
Peros siempre,
busquemos ser
íntegros, auténticos y éticos.
Todo es aprendizaje.
siempre es aprendizaje.
El ejercicio de escucharse
y sentir dónde mejorar,
es una forma de aprender a aprender.