Un buen gobierno solamente puede existir
cuando hay buenos ciudadanos
Francisco I. Madero
Cuando en un Estado,
en un gobierno,
del tamaño y forma que sea,
en una sociedad,
es recurrente comentar
que se ha tocado fondo,
que hay caos,
que no se puede administrar,
que se debe declarar
la emergencia total,
con la esperanza
de que ello permita pensar
en alguna solución, quizá…
cuando eso pasa,
nos debemos preguntar
si no será necesario
revisar las causas,
antes que las consecuencias,
de lo que se vive,
de lo que se sufre,
de lo que se carece.
Porque,
es evidente,
que en ese estado de las cosas,
necesitamos rehacer,
recomponer, reparar
y cuánta acción más
sea necesaria,
para evitar pensar
que la crisis es la normalidad,
que la emergencia es la solución
y lo que es peor,
que ya no hay nada que hacer,
y “que roben, pero que hagan obras”.
Ese rehacer,
recomponer, reparar,
es imposible sin cambiar:
mentes y corazones.
Todos al final,
debemos asumir el reto,
de ser políticos
a tiempo parcial,
es decir, comprometernos
con el cambio, con la acción
y con la mejora.
Todo lo demás,
serán solamente,
palabras, discursos,
ofertas, promesas
y nada más,
porque nada ha cambiado,
porque no interesa,
a quienes viven del caos,
que las cosas cambien.
Insisto,
rehacer, recomponer y reparar,
son el resultado
de una civilización
que aporta:
colaboración y esfuerzo.
Nadie regala eso,
así lo ofrezca a manos llenas.
Han sido, son y serán,
los ciudadanos, en grupos
pequeños o grandes,
los que han cambiado su realidad,
en mérito a su compromiso
y entrega,
lo cual ha sido posible,
porque cambiaron su mente
y su corazón,
renunciando a la resignación,
a la apatía, al quemeimportismo
y a la corrupción.
1 comentario:
Otra reflexión que parece tan obvia y que tan pocos lo hacen. PMC
Publicar un comentario