Les pasó la vida
llenándose de mañanas,
sin vivir un "mañana".
Es increíble,
e incompresible,
la cara dura que tienen
algunos políticos en el poder,
y otros,
que quieren el poder.
Los libros que lees,
que has leído,
que esperan por ti,
hablan, te hablan,
te dicen, te cuentan,
son parte de tu decir
y también de tu hacer.
Hay silencios,
que viven más que la vida,
que gritan más que el grito,
que llenan todo momento,
que acompañan, en silencio.
Del encuentro,
lo que queda,
es el recuerdo,
y el efecto que produce,
cada vez que se lo evoca.
Voces, historias y risas.
Espejos, rostros y tiempos.
Trajes, diseños y maquillajes.
Todo, antes de que la obra
pueda empezar su viaje.
La juventud se vive sin saber qué significa,
eso forma parte de su esencia
Elvira Lindo
Hoy se usa
una serie de adjetivos
para describir
eso que llamamos juventud.
Por desgracia,
en su mayoría,
los adjetivos tienen que ver
con debilidad, desconocimiento,
imprudencia, irresponsabilidad,
inmadurez, desenfoque
y otras tantas palabras más.
De tanto repetirlo,
nos convencemos de ello,
y lo peor es que,
corremos el riesgo,
de convencer a los jóvenes
de algo que no son.
Más allá de los matices,
y de los casos,
por diversas razones y motivos
he convivido este tiempo con jóvenes
en diversos momentos...
todos intensos.
Y, la verdad,
he encontrado miradas,
palabras, criterios,
acciones, pensamientos,
deseos, anhelos,
reflexiones y comportamientos,
que me hablan
en un lenguaje que había olvidado
y que me dicen que la juventud
es muchas cosas
y también es esperanza,
y ganas de hacer
de una forma diferente.
Voces que piden espacios,
y acciones sin mala fe.
Una esperanza que se gesta,
una vida que quiere florecer.
Y pienso que debemos aprender,
cuanto antes,
a escucharnos, a apoyarnos,
a crear colaborativamente,
a no dejar a nadie de lado
y actuar sin esperar tanto permiso
peor aún, validación social.
Y eso es un ejercicio intergeneracional,
desde que naces, hasta que te vas.
De esa forma,
se pueden comunicar,
cuidar y colaborar,
contextos generacionales,
que corren el riesgo de
quedarse en la crítica
y no en la comprensión.
De esa forma,
podremos tener
una juventud que construya,
se realice, se proyecte
y sea digna.
Cuando compartes,
dejas una parte de ti,
en las historias
y en los corazones
de los que te escucharon.
El camino se nutre,
de noches y días,
donde no todos avanzan
al mismo ritmo,
ni con el mismo ánimo.
Algunos pausan,
otros dan media vuelta,
varios reniegan,
hay quien ríe,
otro llora,
muchos colaboran,
otros tantos asechan,
y hay quienes atentan.
Es así,
es el camino,
y en el caminar aprender,
qué tipo de caminante quieres ser.
Colaborar,
un ejercicio humano,
que es contrapeso
al individualismo
y aliado de la solidaridad
la comprensión
y el desprendimiento.
Los logros y reconocimientos
son combustible y motor
para cuando el yo interior,
nos amenaza con fallar
y con apagar sus ganas y luz.
Las puertas se abren:
si llamas y si insistes en llamar.
Si una puerta no se abre,
no dejes de llamar,
busca otra puerta y otra más.
Fuimos, somos
y seremos.
Quien te acompaña,
que te permita
ser, haber sido
y proyectar,
lo que quieres ser.
Las rutas son,
no solo su dirección
o su trazado.
Las rutas son también
las caras, mentes,
voces y corazones,
de quienes comparten la ruta,
se conozcan o no.
El mayor amigo de la verdad es el tiempo;
su más encarnizado enemigo, el prejuicio;
y su constante compañera, la humildad
Charles C. Colton
Escuchas una y otra vez,
de una voz, de muchas voces,
se repiten tanto,
que, sin mucho pensarlo,
la repetición transforma,
algo que no sabemos
si es cierto,
en una verdad,
en una verdad absoluta.
La repetición
genera familiaridad,
identificación
e ilusión de verdad,
a pesar de que esa afirmación
sea una falacia,
una mentira,
un mensaje diseñado
para manipular,
mentes y corazones.
Las falacias,
han estado presentes siempre,
y siempre logran
disfrazarse de verdad,
aprovechándose
de emociones y sesgos,
logrando desactivar
el pensamiento crítico,
porque consiguen llegar
a nuestros miedos,
a nuestra ira, a nuestra ignorancia,
y nos invitan a tomar parte,
a favor o en contra,
además de repetirnos
que no hay tiempo,
que el tiempo para pensar
no es el mejor tiempo,
y que debemos actuar.
Las falacias,
suenan cercanas,
amigas, solidarias,
cuentan nuestra historia,
nuestra cercanía,
nuestra pena.
Tienen una respuesta rápida,
y además lógica,
a la complejidad
de todo lo que nos pasa,
y entonces les creemos,
dejamos la duda de lado,
abandonando la búsqueda
de contrastes, de toda lógica.
¿Cómo hacer frente,
a la peligrosa falacia?
Sentido común,
cuidado y preparación.
Separar la emoción
de la información.
Preguntar y cuestionar,
la fuente y la autoridad.
Buscar una tercera vía,
así nos digan,
que solamente hay dos.
No responder a la provocación,
es decir, no ser uno más
de aquel montón sin opinión (propia).
Datos, contrastes, dudas;
que a la falacia le cueste,
hacerse un espacio
en nuestros espacios.
Tiempo y humildad,
para juzgar lo que escuchamos,
vemos y leemos,
sin alimentar los prejuicios.
Prevenir,
tan obvio y tan complejo a la vez.
Prevenir, es parte del auto cuidado,
del amor propio.
Dejo siempre,
en una parte de mi alforja,
un espacio libre,
para traer de regreso,
lo que dé vida a mi vida
y alimento al corazón.
Se tarda mucho tiempo aprender
la cantidad ideal de peso,
que en la vida hay que llevar.
Para que ésta,
se siga llamado vida (la vida)
Los espejos se emplean para verse la cara;
el arte para verse el alma
George Bernard Shaw
A los ojos del transeúnte,
del público en general,
de aquel que asiste,
al concierto, exposición,
lanzamiento;
aquel que escucha
la declamación de un poema,
la interpretación de una melodía;
aquel que ve una pintura,
una escultura,
una obra de teatro,
de danza,
en fin,
de cualquier expresión,
que sea arte,
desconoce el detalle,
el tiempo, la dedicación,
el esfuerzo,
la alegría, la frustración,
la ilusión, el desobligo,
la ansiedad y el deseo,
que pasó por las mentes
y los corazones
de aquellos que hacen arte,
que se dedican al arte,
que dan su vida,
para dar vida,
a algo que parecería
poco útil para acabar el hambre,
la guerra, el odio
y la polarización en la humanidad.
No, inmediatamente,
pero sin arte,
nuestra muerte espiritual,
sería inminente.
Sin arte,
las voces, las manos,
los sentimientos,
los pensamientos,
los deseos, lo inefable,
no podría expresarse.
Sin arte,
el corazón perdería
calor y color.
Sin arte,
las voces
no podrían comunicarse.
Sin arte,
el sentido de lo bello
dejaría de ser tal.
Sin arte,
perderíamos la capacidad,
de soñar y volar,
a través de libros,
guiones, partituras,
lienzos, escenarios,
plazas, veredas y calles.
El arte nos hace humanos,
y conlleva una voz,
que se niega a perder
la necesidad de ser libre,
irreverente, urgente,
contestataria
y a la vez amorosa,
ingenua y romántica;
y cuando se necesita,
esa voz es grito,
es NO, es BASTA,
es súplica, exigencia,
convite… es humana.
Por eso
y por tantas cosas más,
el arte es, el espejo del alma,
y nos necesita,
porque su vida,
de nosotros depende
y viceversa.
No apagues la luz,
así el deseo te gane,
así el miedo invada
cada espacio, cada momento,
cada pensamiento.
No apagues la luz,
mantenla encendida
y si no puedes más, ¡grita!
que estaré allí,
llevándote mi luz,
mi abrazo, mi compañía.
No apagues la luz,
que tu presencia
es parte de mi existencia,
que tu vida,
es parte de la mía.
El tiempo llevaba a todos,
al un mismo lugar: bajo la tierra.
Muchos de ellos, luego,
viajaban a las estrellas.
No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar
Bertolt Brecht
¿Quién lucra
del caos de una sociedad?
¿Quién aumenta su riqueza,
a raíz de cruentas
y sangrientas guerras?
¿Quién se aprovecha
de una desgracia natural,
para estafar
al mismo prójimo
que acaba de perderlo todo?
¿Quién,
tras un disfraz,
una cámara y un micrófono
vende la promesa
de un mundo mejor,
sin especificar que esa oferta
es para él
y no para los otros?
¿Quién o quiénes,
aprendieron
que la formar de lucrar
y de gobernar
es mantener en la ignorancia total,
a aquellos que los eligen,
una y otra vez?
Muchas preguntas,
pocas respuestas,
algunas porque no se conoce,
otras, porque no conviene responder,
por miedo, por temor,
por amenaza, por conveniencia.
El tiempo nos ha llevado
y nos lleva,
a dar por sentadas las cosas,
las situaciones,
las condiciones
y la vida misma,
al punto de llegar a pensar,
que nada puede cambiar.
Entonces,
los nombres escondidos,
tras esos “quiénes”,
se anotan un celebrado triunfo,
porque se llega a aceptar
como algo natural
que vivamos en deshumanidad.
Para llegar
a este hoy,
con rostros y rasgos inhumanos,
hemos debido transitar
un largo camino,
por ello, para poder cambiar,
habrá que transitar
un buen trecho más.
Y para que ese cambio exista,
debemos restaurar la humanidad,
eso que hemos perdido:
empatía, compasión y conexión social.
Dejar de tratarnos como objetos,
números o herramientas
en lugar de seres humanos
con dignidad.
Esa es la única forma,
de hacer frente
a la confusión organizada,
a la arbitrariedad consciente
y a la humanidad deshumanizada.
No perdamos,
por favor,
las ganas, el deseo
y la acción por el cambio bueno.
Mirando el horizonte,
le dijo:
ya se fueron mis padres,
también mis hijos;
a destinos distintos.
En algún momento
me iré yo -agregó-
… aún no sé a dónde.