El futuro se produce,
algunos… dicen que lo predicen.
Por lo tanto, debemos reclamar, en nombre de la tolerancia,
el derecho a no tolerar a los intolerantes
Karl Popper
La lectura
de varios hechos
que suceden en países
y en ciudades,
incluso en organizaciones
y familias,
me lleva a decir
que hay una fuerte presencia
de actitudes que conducen
a comportarse, a actuar,
y a pensar,
en formato de suma cero.
Es decir,
que cada cual busca
ganar y ganar,
y que el otro pierda.
No hay posibilidad
de ganar,
sin que el otro pierda,
y lo que es peor,
el otro no es un contrario,
es un enemigo,
es alguien a quien conviene
deslegitimar
y ni se diga: desactivar.
El peligro está
en llegar a pensar
que no hay otra opción
que la suma cero.
Me niego a pensar en ello,
me niego a aceptar esto
como el fin del camino,
me niego a creer
esto que se repite
constantemente:
no hay nada que hacer.
Y me niego,
porque existen herramientas,
acciones y elementos,
que nos sirven para hacer frente
a esta suma cero,
a este cansancio y decepción
humana y social.
Y todo pasa por aprender,
por ejemplo:
escuchar de forma activa,
evitará la narrativa del enemigo único.
Aprender a dialogar
y aprender a construir
desde nosotros para nosotros,
puede volver a reconstruir
un tejido comunitario deshilachado.
Aprender a desarrollar
un pensamiento crítico tal
que evite ser víctimas de la desinformación.
La construcción de cultura de paz,
con principios, nos lleva a pensar
y actuar donde el límite de la tolerancia
es la preservación de la dignidad humana
y las condiciones mínimas
para la convivencia democrática.
Es posible,
dejar de pensar en una suma cero.
Es posible,
que todos podamos ganar,
crecer, mejorar, ser personas,
soñar y hacer los sueños realidad.
Es posible,
y quizá por ello
nos quieren convencer
de que no lo es.