No podemos controlar la dirección del viento,
pero sí ajustar nuestras velas
Proverbio
Dolorosas noticias,
recibimos todos,
ante desastres naturales
que sufrieron
pueblos hermanos
como Venezuela y Colombia.
El dolor
y la impotencia,
cubren con su manto
las tristes realidades
de ciudades,
familias y sociedades.
No se puede saber,
cuando podrá suceder
un desastre tan complejo
como un temblor
o un terremoto,
y por ello,
toda especulación cae,
en el terreno de la falsedad
y de la ignorancia.
Pero, el no saber,
nos lleva a pensar,
a repensar y a actuar,
necesaria y obligatoriamente
en un cultura de prevención,
de cuidado y
por qué no,
como un acto de amor.
Cuidarnos
y auto cuidarnos,
en relación a los desastres naturales,
no es vivir en zozobra,
es vivir en cultura de prevención.
Una cultura de prevención,
nos lleva a pensar
y actuar en torno
a la importancia
de la construcción responsable,
con el medio ambiente
y con los desastres naturales.
Una cultura de prevención,
debe llevar a las autoridades
a poder cuidar y controlar
que las normas de construcción,
que las acciones de evacuación,
que los simulacros,
no sean letra muerta,
que sean parte de la cultura ciudadana.
Una cultura de prevención,
nos debe llevar a todos,
a asumir, cada quien,
parte de su responsabilidad,
parte de su actuación
y parte de su preocupación.
La historia nos lo recuerda,
en el sentido de que
no sabemos lo que pasará
y cuándo pasará
un desastre natural.
Por ello,
el estar preparados,
capacitados, concienciados,
conectados e informados,
nos hará más fuertes
ante futuros desastres.
Prevenir es proteger,
no esperemos,
actuemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario