Es verdad,
hay un antes y un después.
Hay ausencias que apagan,
parte de la vida
y también del corazón.
Son ausencias que,
a la vez acompañan,
duelen y alegran.
Es curiosa,
la diversidad de sentimientos,
que esas ausencias,
nos producen en vida.
Hay ausencias...
¡Ay! ausencias.
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