La verdadera felicidad es disfrutar del presente,
sin la dependencia ansiosa del futuro
Séneca
Hay una particular forma
de llevar la vida,
los retos y las cosas,
que puede llevarnos a asumir
que somos más felices por tener más,
y volvernos dependientes
de estímulos cada vez más altos,
para sentir lo mismo,
para tener esa sención
de felicidad.
Esto se llama,
o lo llaman: adaptación hedónica.
Acostumbrarnos rápido,
a lo que consideramos bueno
y querer siempre más,
querer sentir siempre, ese estímulo
de buscar para tener
y con ello creer,
que es la forma, única, de caminar
por las rutas
de este mundo singular.
Al final,
no está mal querer más,
porque ese deseo
nos impulsa al progreso,
y adaptarnos a un estado nuevo,
evita que vivamos
en permanente picos
de alegría o tragedia.
En donde deberíamos
poner cuidado y atención,
es al llamado fenómeno
cinta de correr hedónica,
que no es otra cosa
de vivir la vida,
sin descanso alguno
persiguiendo
aquellos estímulos externos
que nos hacen sentir
esa sensación de satisfacción.
No hay soluciones mágicas,
para evitar esa cinta
que puede ser peligrosa,
pero si podemos activar
algunas herramientas
que nos permitan
disfrutar de otra forma
aquello que logramos,
aquello que tenemos,
con más calma, con más paz.
Ser gratos con lo que tenemos,
y con el proceso que significó
tener lo que poseemos.
No es necesario tenerlo todo,
vivir momentos de privación,
pone nuestros pies en la tierra,
y reinicia el umbral del placer.
Centrarnos en la experiencia,
no en el objeto, en lo material,
en lo compartido, en lo natural,
es probable, muy probable,
que allí encontremos
una muy natural… felicidad.
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