viernes, 5 de junio de 2026

Inocencia en el abismo

Enseña a los niños, y no será necesario castigar a los hombres

Pitágoras

Una cámara,

había grabado,

el momento 

en que dos niños

sustraen de un local comercial

una caja de estampas

del famoso álbum

del mundial.


Una travesura,

una imprudencia,

un acto impulsivo,

producto del deseo

y de la “locura”

del mundial de fútbol.


Es más,

es un hecho,

que bien podría

pasarse por alto,

pues no hay maldad

ni intensión de daño.


Pero también,

es un imperceptible indicador,

de un hecho aterrador

que con el paso de la vida

se convierte 

en una verdad absoluta:

el fin, justifica los medios.


Uno de los compromisos

que la sociedad tiene

para con la niñez

y la adolescencia

es el de construir en ellos

un pensamiento crítico

y cuidar su salud mental.


Los niños

y los adolescentes

aprenden de lo que ven,

de lo que les mostramos;

aprenden de nosotros

padres, madres, familia,

amigos, vecinos

y ejemplos de vida,

del tipo que sea,

en todo ese mundo virtual

de las redes sociales

y en este mundo real.


Enseñar también

el valor de ser

como se debe ser,

sin tener la necesidad

de que alguien te vea,

te vigile,

te controle y te castigue.


El valor de corregir,

de enmendar, 

de poder entender

el amor propio,

el valor propio

el respeto, el autoestima.


El poder vivir,

una niñez

donde la inocencia sea

la compañera plena

de todos los momentos,

de todas las vivencias

de todas las horas,

y no que esa inocencia

penda de un hilo

y se acerque al abismo

donde muere la inocencia

y donde se contamina

el corazón y la vida

de una niñez víctima

de las violencias

siniestras.


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