viernes, 26 de junio de 2026

Cambiar, necesitamos cambiar

Es siempre la gente común la que implementa los cambios

 y no los políticos o la personas que están en vista

Luc Besson


Es la suma de acciones

y también inacciones,

las que convierten a un Estado,

a una forma de gobierno,

incluso a una sociedad,

en una suerte de caverna,

de prisión, de túnel sin tiempo.


Todos, son corresponsables,

de lo que es hoy,

un estado ingobernable,

intolerante y nada empático,


Una suma de ilegalidades,

despotismos, irresponsabilidades,

vicios, impunidades, mentiras,

mediocridades, acosos, persecuciones

y acciones miserables,

contra personas e instituciones 

llevan a un Estado y a su sociedad

a buscar a ciegas

salir del hoyo donde se encuentra.


Y lo peor,

es que quienes fueron y son responsables

del caos y la miseria,

copan las redes y los titulares

con acusaciones a los otros,

reclamando para unos y otros 

la verdad y la honestidad absolutas.


Es necesario unir piezas claves 

que permitan una mirada sincera

y una suma de acciones honestas

que reorienten la vida y el futuro

de ese Estado fallido y en abandono.


Una pieza clave es el poder construir,

proteger, rescatar, promover y fortalecer 

una prensa libre, seria y honesta.

Una libertad de la palabra.

que duele es verdad,

pero que es tan necesaria,

para denunciar el robo y la corrupción,

la mediocridad y la maldad.

Pero también para despertar

a esa sociedad de un letargo

y de una actitud de mínimos 

y de que me importismos.


Otra pieza clave,

es el rescate de la ética.

Dicho de otra manera,

volver a aprender,

recordar, estudiar y practicar

sobre el bien, el mal, el deber, 

la felicidad y lo correcto o incorrecto.

Eso conlleva también,

desempolvar y practicar,

valores fundamentales:

justicia, libertad, igualdad,

respeto y dignidad.

Una necesaria cultura de legalidad,

que signifique el respeto

y práctica de las reglas o pautas

de convivencia social.

No olvidarse de los derechos,

de los deberes y de las obligaciones,

que se tienen como seres humanos,

miembros de un conglomerado social.


A ello, es fundamental sumar,

aquella capacidad interna y olvidada,

de reflexionar, evaluar y juzgar

la moralidad de acciones propias y extrañas.


He ahí, la ruta de la libertad.

de un cambios, necesario y fundamental.


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