viernes, 17 de abril de 2026

El asecho (del totalitarismo)

No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos

Universidad de Nanterre

Paris, mayo del 68

Al poder le tienta

y le llama,

de forma continua,

de siniestra forma,

el gusto y la gana

del control total,

de la “tranquilidad”

de saberse solo,

sin peligro alguno,

que ponga en duda

su fuerza, sabiduría,

inteligencia y criterio.


La historia nos cuenta,

tristes momentos,

de una humanidad presa,

de la locura de seres humanos,

que decidieron disponer

del tiempo, la dignidad

y la vida de otros seres humanos,

usando como pretexto,

la búsqueda de un supuesto bienestar,

de mejores días, de mejores personas,

de mejores momentos,

de nuevos y prometedores futuros.


Las actitudes

y acciones totalitaristas

de lo que llamamos poder,

en un…

continente, país, ciudad,

región o comunidad,

se basan en herramientas

acordes a los momentos de la historia.

En el pasado,

el énfasis era en relación

a un siniestro futuro,

y al uso de la fuerza

y una violencia física

que provoque miedo,

terror y pavor.

Hoy se suman,

la vigilancia tecnológica,

una suerte de

sociedad de masas automatizada,

que debe caminar junta

a un mismo lugar (sin preguntar),

vacía y sin capacidad

de preguntarse ni preguntar,

porque la seguridad está,

en no implicarse, en no ser visible,

en no “molestar” al poder.


Otras herramientas

del totalitarismo contemporáneo,

tienen que ver

con discurso, mensajes

que buscan construir una verdad

donde la libertad de pensamiento

y la acción espontánea

son vistas como un irrespeto

a ese poder que escribe

una supuesta verdad de los hechos

y de la forma de pensar de todos.


El asecho

del totalitarismo contemporáneo,

echa mano del dinero,

que supuestamente lo entrega,

lo “regala” y lo hace

supuestamente alcanzable,

mostrando una cara de sensibilidad

que encubre un acto

de compra de conciencias.


Y nuevas violencias,

adornan al totalitarismo contemporáneo:

un discurso que pide

cuidarse de errores pasados,

y aquella violencia sociocultural

que impone miedo,

pues nuestras acciones son vigiladas,

castigadas y silenciadas

cuando piensan y actúan diferente

al poder total, a aquel poder

que dijo que no cometería jamás,

los crímenes y delitos

que cometieron los poderes anteriores

aquellos que lo antecedieron,

aquellos que cayeron también,

el la tentación y redes

del temible totalitarismo.


No hay comentarios: