Los puestos de responsabilidad
hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía,
y a los viles, más viles y pequeños
Jean de la Bruyere
Hay una gran diferencia,
un enorme abismo,
entre asumir una responsabilidad
y ejercer el poder que,
un puesto, un cargo,
un encargo o una dignidad
comportan como tal.
Me preocupa,
que asumir una responsabilidad,
se lea solamente
como el derecho de ostentar
y ejercer el poder,
sin medir
consecuencia alguna.
En la vida,
o en vida,
asumimos por encargo,
o por destino,
diversas responsabilidades.
¿Cómo respondemos a ellas?
¿Cómo nos comportamos
ante una responsabilidad
puesta en nuestras manos?
Hay muchas formas
de asumir las responsabilidades:
lavarnos las manos,
echar la culpa a otros,
abusar del poder,
ser mediocres ante el reto
de asumir una responsabilidad,
equivocarnos y enmendar,
aprender, corregir y fortalecer,
ser responsables y corresponsables.
Hay muchas formas
de asumir las responsabilidades,
lo importante es ser
lo suficientemente honestos
para decirnos
en cuál de ellas nos ubicamos,
cuál de esas actitudes nos caracteriza.
Ya sea que ejerzamos,
el cargo más importante de un país,
de una región, de una ciudad,
de un barrio, de una comunidad,
de una organización, de una representación,
de una familia, de una institución,
de nuestra vida misma,
la necesidad de ser responsables,
es la misma y es igualmente importante
y muy delicada.
Lo que hagamos,
o dejemos de hacer
con nuestras responsabilidades
marcará el destino
personal y colectivo
de nuestra vida, de nuestras vidas
y de las vidas de los que vienen.
Lo que nos pasa,
para bien o para mal,
tiene que ver
con la forma o formas
en las que asumimos la responsabilidad:
consciencia y voluntad,
compromiso y obligación
ética y moral
rendición de cuentas
y el valor de corregir y reparar,
harán de la responsabilidad
una fuerza necesaria
para caminar hacia un horizonte
más humano y más cercano,
a eso que llamamos felicidad.
1 comentario:
Tremenda reflexión 👏
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