jueves, 24 de junio de 2021

Sobre la lealtad


La lealtad no se puede imprimir. No puede ser producida en una línea de montaje porque su origen está en el corazón humano, el centro del respeto a uno mismo y de la dignidad humana

Maurice R. Franks

He pensado en estos días,

sobre la lealtad,

vista desde un lugar de trabajo.

He pensado en la lealtad,

al verla ausente en varios espacios

donde debería estar presente.

 

Creo que tan importante,

como conocer un reglamento

del lugar donde trabajo,

es conocer los valores que allí,

se deben o deberían compartir.

 

Y no es solamente

leer un bonito documento

que exprese buenos deseos,

Es, sobre todo,

una actitud permanente de vivencia

de esos buenos deseos,

y valores como la lealtad.

 

Tampoco basta,

con escribir “lealtad” en una hoja

y pegarla en la pared

de una oficina

o de un lugar de trabajo,

Eso quizá no sirva de nada,

porque hay que escribirla,

todos los días

con actitudes, acciones

y gestos que harán de la lealtad

una forma de vida.

 

Habrá que cuidar,

de que no se confunda lealtad,

con servilismo, adulo,

sometimiento y entrega sin par

al poder que sostiene 

una determinada organización.

No es un dejar hacer,

dejar pasar.

Tampoco es,

arrodillarse ante cualquiera

que se llame jefe

y éste, pretenda con ello,

pisotear la dignidad de las personas.

 

Al contrario,

la lealtad necesita de la verdad.

Decir las cosas,

con respeto, pero decirlas,

cuando vemos que están mal.

Y decirlas,

no a través del rumor,

del cuchicheo, en forma de queja,

o botando, como se dice: lodo con ventilador.

 

La lealtad nos pide,

que la palabra sea dicha,

a quien debe decírsela,

con respeto y firmeza.

 

La lealtad comporta,

respetarnos y respetar,

el lugar donde trabajamos,

y hacer de él,

el mejor lugar para trabajar.

 

La lealtad cuesta,

porque en su construcción

y en su ejercicio,

las lenguas murmuradoras,

nos dirán de todo,

con tal de hacernos desmayar

del ejercicio ético

de construir una forma de actuar

en un ambiente laboral,

ávido de buenas costumbres,

incluida la lealtad.

 

Dura tarea,

esto de ser leales,

en un mundo,

donde la envidia

y el quemeimportismo,

son los antivalores

que más se practican.

Dura tarea,

y por lo mismo,

necesaria, esperanzadora

y siempre inspiradora.

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