viernes, 7 de mayo de 2021

Sobre el individualismo

Cada individuo del pueblo preferiría morirse antes que mover un dedo en beneficio de los demás. La gente vivía aislada y sólo se preocupaba de sí misma. Y a decir verdad, el individualismo feroz del valle sólo se quebraba las tardes de los domingos, al caer el sol. 

"El camino" (1950), Miguel Delibes

 

Siento que es muy importante,

fortalecer y reforzar

lo que somos,

en las diversas etapas de la vida.

 

Me gusta eso de:

ser único y particular,

en medio de tantos millones

de seres únicos y particulares.

 

Construir esa individualidad,

como un sello, una impronta,

de lo que somos y queremos ser,

como una forma

de alejarnos del peligroso camino

de la uniformidad, el adoctrinamiento,

los fundamentalismos

y los dogmas en sus diversas formas.

 

Ser lo que somos,

en un estado de plena conciencia,

de límites y fortalezas,

en medio de colores,

matices… alegres y tristes.

Ser lo que somos,

reconociendo que nuestra verdad

es una pequeña parte

de las otras verdades,

de los otros seres humanos.

Que nuestra verdad

se enfrenta a complejos aparatos

de sometimiento, distracción

y adoctrinamientos imperceptibles.

 

Un ejercicio de vida

importante creo yo,

pero que no debería confundirse

con aquella práctica que nos lleva

a pensar en nosotros, 

para nosotros y por nosotros,

independientemente

de que el mundo a nuestro alrededor,

se hunda por completo.

 

En estos tiempos de crisis,

hemos observado,

con indignación, dolor y tristeza,

aquellos comportamientos

asociados al individualismo,

a la viveza criolla,

que nos llevan a preguntarnos,

¿el por qué de esas cosas?,

¿qué hacer para cambiar

una compleja realidad?

 

Ese individualismo,

ese comportamiento mezquino,

ese proceder solapado y corrupto,

se va aprendiendo,

se va formando

con lo que ves y escuchas,

todos tus días,

sin que te des cuenta.

 

El deliberado silenciamiento

de los valores fundamentales de vida,

de la ética en todo su sentido,

provoca el renacimiento

de un individualismo macabro.

De muchas formas,

estamos reforzando

un individualismo carente de sensibilidad.

 

En estos tiempos de crisis,

ese individualismo 

nos llevó a aprovecharnos 

de los más débiles.

A “hacer negocios”

con el sufrimiento humano.

A robar,

en medio de la crisis y dolor.

A mentir,

y a vender mentiras

para obtener vacunas,

o vender falsas vacunas.

A ocultar información,

pues permite la impunidad

ante la falta de capacidad

de los gobiernos de turno

y de sus equipos de trabajo.

 

Estamos puestos a prueba,

al momento de enfrentar

los retos que nos presenta

el tiempo actual.

Necesitamos reflexionar

sobre la forma en que reaccionamos

a estas realidades.

Si hay individualismo,

si hay viveza criolla,

es porque, en gran medida,

eso hemos sembrado

y seguimos sembrando,

y porque esas tristes actitudes

son parte de nuestra cultura,

en la familia y en la sociedad.


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