Cuando compartes,
dejas una parte de ti,
en las historias
y en los corazones
de los que te escucharon.
Cuando compartes,
dejas una parte de ti,
en las historias
y en los corazones
de los que te escucharon.
El camino se nutre,
de noches y días,
donde no todos avanzan
al mismo ritmo,
ni con el mismo ánimo.
Algunos pausan,
otros dan media vuelta,
varios reniegan,
hay quien ríe,
otro llora,
muchos colaboran,
otros tantos asechan,
y hay quienes atentan.
Es así,
es el camino,
y en el caminar aprender,
qué tipo de caminante quieres ser.
Colaborar,
un ejercicio humano,
que es contrapeso
al individualismo
y aliado de la solidaridad
la comprensión
y el desprendimiento.
Los logros y reconocimientos
son combustible y motor
para cuando el yo interior,
nos amenaza con fallar
y con apagar sus ganas y luz.