jueves, 31 de julio de 2008

Pies de plomo


Pisadas pesadas,
miradas perdidas,
la gente camina,
sin ánimo, sin vida.

Hay días como hoy
que no tiene sentido
vivir nuestra vida,
como si hacerlo fuera
un castigo divino.

Los pies de plomo llevo,
o al menos eso me han enseñado,
he olvidado soñar,
he olvidado anhelar,
he botado por la borda
cualquier intento humano
de querer construir mi mundo,
pero aún… cambiar el tuyo.

Llegas...


Llegas y vas,
de mis pensamientos,
de mis deseos.

Llegas y vas,
me hablas y yo,
sumido en mis anhelos.

Llegas y vas...
a veces parece
que no te veo
y no es así,
eres mi todo
y así lo siento,
me absorbes tanto
que no respondo.

miércoles, 30 de julio de 2008

De las "medias tintas", cartas a Santiago mi hijo


Hijo mío,
anhelo que la historia futura,
que debas vivir,
y sobre la cual construir,
el futuros de otros,
haya cambiado en temas complejos.

Hoy el ejercicio del poder,
cualquiera que sea su ámbito,
nacional, local, regional,
judicial, educativo, de salud,
de trabajo, del desarrollo,
es víctima inhumana
de la mediocridad.

Mediocridad que se traduce
en prácticas nada éticas
como el compadrazgo
como el dejar hacer,
dejar pasar.

Mediocridad que se traduce
en los planes a medias,
en los proyectos sin acabar,
en los presupuestos sin fondos,
en las campañas mediáticas,
que buscan el protagonismo de hoy
para la elección de mañana.

Mediocridad que se traduce
en la falta de previsión
de los problemas del mañana,
en la ausencia de políticas de Estado
para fortalecer la educación liberadora
la salud preventiva,
y el desarrollo de todos.

Mediocridad que se traduce
en las luchas de quienes
elegidos han sido por el voto popular,
y que predican a los cuatro vientos
que solo el bien hacen,
que solo al pueblo sirven,
más su rendición de cuentas contiene
fotografías de fiestas,
discursos y palabrerías,
el hambre continúa,
los servicios ineficientes,
el caos que florece
y que a muchos enriquece.

Mediocridad que se traduce
en discusiones filosóficas
por demás intrascendentes
sobre qué color es el bueno,
el rojo, el amarillo o el verde sincero.
Que si a la derecha o a la izquierda,
es donde hay que caminar,
cuandolo que se necesita
es sentido común,
humanismo en la política,
sociedades con valores
y con oportunidades de vida.

Mediocridad que se traduce
en escasa participación ciudadana,
ya cumplimos con el voto,
ahora nos toca la crítica y el alboroto,
pues no se asume el compromiso
de que el cambio requiere
la participación activa
de nosotros y, de los otros.

Una vida hijo mío,
de “medias tintas”,
de anhelos truncados,
de ideas abortadas,
de promesas incumplidas,
de decepciones eternas,
que no tiene que seguir así,
y en eso estamos,
en eso debes estar
y llamar a otros para que estén,
esa es la forma de hacer realidad,
las ideas, los anhelos, los deseos buenos,
de construir para uno y para todos,
por el bien de uno y el de todos.

sábado, 26 de julio de 2008

Sobre la virtud de la amistad (Cartas a Santiago, mi hijo)

Hijo mío,

hay días como éstos,

en que lejos he estado,

ya me lo has dicho

cuánto me has extrañado.

El sentimiento es igual,

como que te falta algo,

puedes vivir, pero

sobreviviendo.



Y aunque la tristeza

de la lejanía material

nos consume parte de la vida,

es la amistad la que mantiene viva

la llama en el corazón,

el calor del cuerpo,

la voz en la garganta,

el aire y su fragancia.



En estos días lejanos,

me han acogido plenas

diversas manos,

manos amigas,

manos queridas,

que ten brindan,

no solo una cama,

sino el compartir la vida,

su vida y la tuya,

haciendo que la lejanía

sea, por momentos recordada.



Es una virtud,

la amistad sincera,

que nada pide,

solo la oportunidad aquella

de poder estar,

cuando más la necesitas,

de poderte acompañar

sin que lo pidas.



Una amistad que te acoge,

cuando más lo necesitas,

cuando lejos de casa

tus días transitas,

por caminos diversos,

por senderos nuevos.



Entonces parece

que el mundo es pequeño,

que no te has alejado,

y que tu hogar es inmenso,

que está por todos lados,

y piensas que sí,

que eres afortunado,

pues las manos amigas,

se entregan plenas,

haciéndote saber,

que lo disfrutan.



Esa es una virtud hijo mío,

que debemos cultivar,

que nuestro hogar

y el tuyo, cuando el tiempo diga,

sean refugio, sea alivio,

sean: la mano amiga,

que acoge en su seno

a los que la necesitan,

no como un favor,

sino como disfrute de paz,

compartir la mesa,

la conversación y el vino,

las alegrías y tristezas,

el pasado vivido,

el futuro, el destino,

y un presente intranquilo.



Una virtud hijo mío,

que hay que valorar,

pues las manos amigas

no se compran en ningún lugar,

llegan en la medida que lo eres

y que sabes valorar.

En tiempos de crisis,

de crisis de valores,

es lo mejor que nos puede pasar.

viernes, 18 de julio de 2008

A la Distancia... (a mi madre)


A la distancia,
recuerdo el recuerdo,
y me embarga la añoranza,
de saberte lejos,
de sentirte solo en sueños.

Casi te vas,
en un viaje eterno…
lamenté al infinito,
no poder despedirnos.

Casi te vas,
de la mano de aquella Luz,
que se abrió en el horizonte,
y te abrazó con su calor.

A la distancia te miro,
y de tus ojos recuerdo,
la maternal mirada
y tus dulces besos.

A la distancia el recuerdo
de las horas vividas,
de tu entrega total
al destino y a la vida.

A la distancia el recuerdo,
que me deja tu amor de madre
siempre atenta, a veces callada,
siempre atenta, por siempre entregada.

A la distancia el recuerdo
de tus risas y alegrías,
de tus juegos, de tus amigas,
de tus nietos y tus sobrinas.

A la distancia el recuerdo
de quienes te recordamos,
de quienes solo esperas
la palabra dulce,
la palabra gracia.

A la distancia el recuerdo
de tus anhelos y luchas,
de tus dudas y preguntas,
por la vida, por lo que de ella queda.

Pensé por momentos
que te perdía,
y enloquecí de inmediato
no sabía lo que hacía…
era como si de pronto
mi cuerpo se desleía,
pues de ti fui hecho
y te llevo en la piel y en el alma.

Es verdad, lo reconozco,
que alguna vez pasará,
que es la ley de la vida,
que nos debemos resignar.

Y… aunque lo sé
y lo siento,
de veras no encuentro
resignación alguna
con la ley de la vida,
que nos separa en la tierra
que nos une en la vida eterna,
más no me consuela,
la promesa divina,
la ansiedad terrena
es mas fuerte,
es mas viva.

A la distancia el recuerdo,
que espero hacer vida,
volver a ti por siempre…
madre querida.