jueves, 10 de septiembre de 2020

Mis semillas

                                                                                     Sembrad varias semillas de la misma especie vegetal

en terreros y climas distintos;

dejadlas que germinen, crezcan, fructifiquen

y se reproduzcan indefinidamente,

cada cual en  un distinto suelo: cada una se adaptará

a su terreno propio, y tendréis así

diversas variedades de la misma especie, tanto más diversas

cuanto diferentes sean entre sí

las condiciones de cada clima.

Hippolyte Taine

Con el tiempo descubro,

que he sido un sembrador,

con el corazón y la vida 

de estos hijos míos.


Diseñamos y dimos forma,

a una semilla.

Cada una llegó 

en distinta estación,

en distinto clima,

en distinta condición.


Cada semilla creció,

a pesar de su origen común,

con su propia forma,

con su propia altura,

con su propio color.


Las semillas dieron paso,

a hermosos árboles,

y cuando menos lo pensamos,

esos árboles, 

ya no éramos nosotros.


Esos árboles,

hoy tienen su propio espacio,

su propia vida.

Hoy esos árboles,

reciben su propia luz,

su propia luna, su propia agua.


A veces quisiéramos,

en un arrebato de locura,

que esas semillas,

no se vayan nunca,

que no sean árboles...

pero descubres que a tí,

te pasó lo mismo,

y que lo que hicieron por ti,

como semilla en su tiempo,

te ha permitido ser feliz,

y seguir sembrando.

Llevo mis semillas

aquí en el corazón,

y me alegro de ver

lo que ahora son.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Sabiduría, alegría y confianza

                                                                                                                            

La salud es la mayor posesión.

La alegría es el mayor tesoro.

La confianza es el mayor amigo.

Lao Tzu

La búsqueda de posesiones,

materiales y terrenales,

nos lleva muchas veces,

a olvidar el verdadero significado

de otras posesiones,

que son, por decirlo de alguna forma, vitales.


Si esa búsqueda 

es desmedida e ignorante,

nos llevará solamente

a tener por tener,

a tener más que otros,

y a tener, por cualquier medio.

Entonces el corazón y el alma,

se secarán poco a poco.


Debemos reorientar,

u orientar simplemente,

a cuidar la salud,

como la mayor posesión,

que tenemos ante nuestros ojos.

La salud del cuerpo,

la salud de la mente

y la salud del corazón.

Es un ejercicio diario,

un estado de conciencia permanente,

un alimentar el auto estima,

un auto cuidado constante.


Eso debe acompañarse con alegría,

es decir, con ánimo, optimismo,

con un levantarse ante las caídas.

Esto de la alegría es un tesoro,

porque es algo así como alquimia:

cómo transformar los momentos complejos,

las situaciones difíciles,

los sentimientos negativos,

en energía para construir,

para dejar de lado los resentimientos,

las quejas y los “no puedo”,

por el “vamos a intentarlo

una y otra vez”.

La alegría es un tesoro,

porque nos recuerda,

que las cosas hermosas de la vida,

están más cerca de lo que pensamos,

y que la alegría,

será parte de nuestra buena salud.

No quiere decir reír siempre,

sino, no olvidar reír y sonreír,

y sentir los momentos  hermosos de la vida.


Finalmente,

y no porque no haya más.

Hay mucho por descubrir,

pero por ahora,

diremos que ese camino

nos debe permitir

tallar, pulir y dar forma

a una gran amiga y compañera:

la confianza.


Sabernos imperfectos

y por tanto, 

saber de la imperfección de nuestros actos

no puede limitar jamás,

la confianza del hacer.

la confianza del construir,

la confianza de caminar.

Confianza traducida,

sobre todo en: creer en nosotros,

en no olvidarnos de cuidarnos,

de sentir alegría 

y de vivir cada segundo,

como el mejor segundo de nuestras vidas.

No son bonitas palabras,

porque si las vemos así,

estaremos lejos

de hacerlas verdad.


Si las vemos como posibles, 

como reales,

como retos y una fórmula de vida,

ya estamos en el camino,

haciendo frente 

a lo que el camino ponga,

porque no estamos solos,

porque nuestro corazón

estará sano, alegre y confiado.


jueves, 27 de agosto de 2020

El olvido

Los votantes se olvidan rápidamente de lo que un hombre dice

Richard Milhous Nixon

Uno de los males sociales,

es el olvido.

Quizá porque el olvido,

es “poner tierra,

sobre lo que no queremos

recordar jamás”.

 

Quizá porque el olvido,

es como un virus,

que llega sin saberlo

y se queda a vivir

en tu cuerpo,

sobre todo, en tu mente,

en tus actos y deseos.

 

El olvido es saludable,

quizá,

si ayuda

a que la alforja emocional

no sea pesada,

y solamente cargue,

lo que debe cargar.

 

El olvido es saludable,

quizá,

si ayuda a diluir

el odio, el resentimiento

y la desazón.

 

El olvido,

deja de ser virtud

y se convierte en pecado,

cuando es cómplice perfecto

del abuso, de la manipulación,

de la corrupción y el robo.

 

El olvido es maleficio,

cuando afecta tu condición

de ser humano, de ciudadano,

que debe convivir

en un entorno social,

que es corresponsable

de lo que pasa y lo que pasará.

 

El olvido es condena,

si te ciega al evaluar,

elegir, criticar y apoyar,

a todos aquellos

que te gobiernan

y que te gobernarán.

 

Más allá de las diferencias,

naturales y normales,

que podamos tener

todos los mortales.

Más allá de esas diferencias,

y de nuestra costumbre,

de etiquetarnos siempre,

en una tendencia,

en un pensamiento,

en una forma de pensar,

el olvido no puede convertirse

en impunidad.

 

Más allá de todo ello,

me duele pensar

que el olvido nos ciegue

y nos impida recordar

todo el mal,

toda la mala fe y la manipulación,

a la que nos han sometido

las mafias politiqueras

que se rifan nuestros países

en tiempo de elecciones

y en cualquier tiempo.

 

No se trata de recordar,

para amargarnos

para sufrir y quejarnos.

La memoria histórica

es fundamental,

cuando resulta ser

en canal ideal

para evitar que reine el olvido,

y que no vayamos a las urnas,

a los mítines y a las rendiciones de cuentas

a hacerle el juego

al politiquero de turno,

al que roba y se dice pulcro,

al que mata y se dice santo,

al que estafa y se dice perseguido,

al que murmura y se dice honesto.

 

Que el olvido,

sea virtud y no pecado.

jueves, 20 de agosto de 2020

Tiempo de caraduras

 La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios

 sino sobre las faltas de los demócratas

Albert Camus

Pegan el golpe

y esconden la mano.

Roban a través de terceros,

y una cadena de testaferros,

sostiene sus macabros entuertos.

 

Reinan

en un ambiente,

cargado de quemeimportismo

e ignorancia social.

 

Fueron y son,

los que torcieron los procedimientos

para complicar

la compleja labor de auditar,

investigar y juzgar

todos sus delitos.

 

Son los que repiten,

todos los días,

en todas sus redes

y enredos,

que son honestos y éticos.

Que trabajan por

toda esa gente,

que empobrecieron,

acosaron y atormentaron

en todos sus mandatos.

 

Son ellos,

los señalados con el dedo,

los enjuiciados,

los fugados,

los sindicados,

los investigados

y los ocultos

tras testaferros,

los que se presentan

una y otra vez,

a pedir el voto

y la confianza popular

para seguir haciendo

lo que les da la gana.

 

Caraduras,

sinvergüenzas,

embusteros,

mafiosos, ladrones,

estafadores,

mentiroso y embaucadores.

Todos esos calificativos caben,

para aquellos

que abusaron y siguen abusando

de los fondos públicos,

de la esperanza popular

y vendiendo castillos de arena,

compartiendo historias falsas,

que se sostienen en medias verdades

y en interminables mentiras.

 

Arropados los unos con los otros,

escudados en su discurso de mentira,

intentan manipular,

la intensión popular,

para seguir en poder

y lograr que su mentira,

mil veces repetida

se convierta en verdad.

 

Y todo esto,

pretenden que se haga,

con dinero público,

entregado a través

de una cuestionada autoridad

que actúa sin control

en beneficio de esos caraduras.

 

Nuevamente,

¿lo vamos a permitir?

Ojalá entendamos,

la fuerza que tiene hoy

nuestro voto

y nuestra conciencia social.

jueves, 13 de agosto de 2020

Pan y circo

 «El pueblo, del que en otro tiempo dependían el gobierno, la justicia, las fuerzas armadas, todo, ahora se desentiende y sólo desea con ansia dos cosas: pan y circo» [Panem et circenses]

                                                                                                                                    Juvenal

 

¿A eso hemos llegado?

¿Ese es el triste mensaje

que hemos dado,

a una clase política

que nos ha gobernado,

que nos gobierna

y nos piensa gobernar,

como si todo esto fuera

una desgraciada burla,

escrita en un guion maldito,

que da vida

a un circo diabólico?

 

Concursan diariamente,

por el título

del mentiroso más grande,

del ladrón más descarado,

del farsante de turno,

del embaucador profesional.

 

Se venden en medios,

en redes sociales,

en costosas campañas,

que envuelven con sus mentiras,

a un electorado,

que a pesar de lo hambriento que está,

pide más circo, pide más pan.

 

Aceptamos

el doloroso hecho

de alejar de la política

y de su ejercicio

la buena fe

y las buenas costumbres.

Aceptamos

que sean unos

los que gobiernan y roban,

y otros los que sufren y votan.

 

Validamos,

con nuestra atención,

con nuestra ignorancia

y nuestra inacción,

a unas personas

que se autodefinen

como nuestros representantes

y nuestros salvadores.

Y, lo que es peor,

validamos el hecho

de que ellos digan

que lo que hacen

es por nosotros

y por su propio

beneficio personal y familiar.

 

Hemos perdido

la capacidad de admiración,

ante tanta burla y corrupción.

Nos dejó de admirar

la cantidad de millones,

que esta gente es capaz de robar.

Olvidamos las lágrimas,

el sufrimiento y el dolor

de aquellos que ha muerto,

que mueren y que morirán

porque no hay recursos

para la salud, para la educación,

para la justicia y la producción,

porque se llevaron el dinero

y se lo llevan a manos llenas,

sin que se pueda hacer otra cosa,

que volver a votar

por los mismos hijos de…..

 

El circo sigue,

y entran unos a la cárcel

y salen otros libres,

a disfrutar lo robado,

a comprar con su dinero

el respeto pagado,

la atención del electorado

y el olvido de los conciudadanos.

 

Mientras la ignorancia impere,

mientras no nos impliquemos,

pan y circo,

serán el menú

que se sirva en la mesa,

de los desgraciados.