viernes, 20 de agosto de 2010

Un ángel

Un ángel se ha posado en tu ventana,
le he pedido que se quede ahí,
sentado junto a ti,
que me reemplace en mis ausencias,
que te susurre al oído solo cosas bellas,
que acaricie tu corazón y te alivie el dolor.

Mientras tanto,
escribo estas letras
que aunque lejanas
solo llevan amor.

martes, 17 de agosto de 2010

Tu sonrisa

Nada mejor que tu risa.
Nada mas reparador,
que sentir tu alegría.
Nada mejor para el amor,
que la sonrisa de la persona querida.

domingo, 15 de agosto de 2010

Pensando en ti

Hoy la luz que por ti encendí
es mas fuerte y brillante,
porque te lo mereces, es así,
no te olvido ni un instante.

Semana de la independencia


La felicidad general de un pueblo descansa
en la independencia individual de sus habitantes
(José Martí)


Semana de la independencia,
que olvida su propia naturaleza,
sus orígenes, sus motivos,
sus raíces y sus sentidos.

Semana de la independencia,
donde el poder en turno,
marca la pauta y marca la agenda,
pareciera que fueran los únicos en el mundo,
que la independencia puedan celebrar,
como si la independencia fuese de ellos.

Semana de la independencia,
que recuerda poco,
el origen y motivos,
que permitieron que aparezca.

Una clase dominante,
que se enriquecía día a día,
una burocracia lenta y enferma,
unos servicios públicos ineficientes,
un poder político preso de ideas de afuera,
un poder legislativo que legisla a dedo,
un poder judicial sin fuerza general
y el dinero de todos,
repartido entre pocos.

Con la inspiración
de la revolución francesa,
la revolución en Latinoamérica,
poco a poco toma fuerza,
en la mente de los idealistas
que buscaban la libertad y la igualdad,
y también, por desgracia,
en la mente de los oportunistas,
que buscaban en la revolución
el mejor pretexto para gobernar,
para hacerse con el poder
y poco a poco cometer
los mismo o peores abusos,
que aquellos a los que la revolución venció.

La independencia llega,
y con ella los viejos vicios del poder,
mandatarios que se entregan,
políticos que se perpetúan,
clases poderosas, clases sin poder,
ciudadanos de primera, ciudadanos de a pie.
Pero no todo es negativo,
se consolidan los derechos colectivos,
y las libertades del ser:
la de expresión, la de educación,
la de elección, la de pensamiento,
la de palabra, la de obra,
en fin, las libertades del ser.

Quizá el reto mas grande,
de quienes hacen opulencia
de su propia independencia,
sea el ser responsables
con esos derechos y esos deberes
que la independencia legó.

Es bueno, recordar con pompa,
con música y con gloria,
a quienes buscaron la independencia,
pero es mejor recordarlos,
recordando la razón de sus obras,
las injusticias que los atormentaron,
los ideales que los inspiraron.

Es bueno recordar y celebrar,
pero es mejor,
aprender del pasado,
de los errores de un modelo de Estado,
que mantienen diferencias,
que reproducen concupiscencias,
que pregonan libertades muertas,
que endiosas y ensalzan a falsos profetas,
que al final de cuentas,
nada han cambiado y nada cambiarán,
porque viven del Estado.

Es bueno recordar y celebrar,
pero es mejor poner el hombro y el esfuerzo,
para que los ideales de la independencia,
no solo se pregonen, sino y sobre todo,
se estudien, se practiquen y se aprendan.

Que la libertad no sea una quimera,
no sea un ave pasajera que se posa de rato en rato,
en las débiles ramas de nuestra democracia.

Que la igualdad no sea un cliché,
una frase bonita de campaña,
un “regalo” del poder,
sino un derecho para ejercer
con responsabilidad y humanidad.

jueves, 5 de agosto de 2010

Sobre la familia

Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos...
Paco de Lucía


Tantas cosas
cambian en la vida,
la ciencia y la tecnología
nos llevan de apoco
a nuevos mundos,
a nuevos días.

Cambian los conceptos,
cambian los preceptos,
cambian las definiciones
cambian las condiciones.

Como cantaba la Negra,
“cambia, todo cambia”,
pero la institución que permanece
necesaria en el tiempo,
necesaria en el espacio,
fundamental para la vida,
imprescindible para la sociedad:
es la familia.

Una institución tan antigua
como la humanidad misma,
reconocida por las leyes,
incluida en la Declaración
de los Derechos Humanos,
la familia es fuente
de valores y virtudes,
de enseñanzas y amores.

Es el primer contacto social
que un ser humano tiene al llegar,
es origen de sentimientos,
es la mano que moldea,
es el la pluma que escribe,
es la luz que ilumina,
es la refugio, es abrazo,
es un beso, es alegría.
Y como todo en la vida,
es un reto, un trayecto complejo,
es dolor, es pena,
es tensión, es dolor,
es decepción, es incomprensión.

Es una mezcla de lo bueno y lo malo,
de lo blanco y lo negro,
pues la familia se compone
de seres humanos
de personas y gentes,
con sentimientos variados,
que en el trayecto de la vida
aportan o dejan de aportar
a su propia familia.
Y aunque la Ley y el Estado
le deben protección a la familia,
poco contribuyen en verdad
a fortalecerla y protegerla,
la violencia, la ignorancia,
el consumismo, las falsas tendencias,
el egoísmo y el materialismo,
contribuyen a debilitar la familia,
a intentar prescindir de ella,
a desvalorizarla,
a hacerla ver como algo
“que pasó de moda”,
cuando por el contrario
necesitamos tanto de ella,
necesitamos que se fortalezca,
ella… la familia.

Pequeña o grande,
unida o dispersa,
tradicional o alterna,
la familia no puede dejar de pasar,
es el puerto al que siempre se vuelve,
es el árbol al cual te apoyas,
el árbol que te da sombra,
la fuente donde calmas la sed,
y donde nace tu energía y tu fuerza.

Una tarea compleja,
la de construir y mantener,
a lo que llamamos familia.
Una tarea quizá
que reporte mas dolores
que amores,
o mas amores que dolores,
no lo sé,
cada caso es especial,
lo que importa entonces
es no perder de vista,
no dejarse llevar,
por aquellas voces terroristas,
que intentan a la familia desvalorizar.

Cada día es un reto,
en la construcción de la familia,
mira dentro de tu corazón
y en silencio examina
cuánto de ti entregas a la familia,
y no hablo de dinero o cosas parecidas,
hablo de amor, de comprensión,
de tiempo… de pasión,
y quizá obtengas la respuesta que necesitas
no solo para valorar tu familia
sino para hacer, lo que has dejado de hacer
por los tuyos… por los que te dieron la vida,
por los que necesitas… por los que te necesitan.