Cuando caigas,
cuando tropieces,
jamás debes,
la cabeza bajar,
bajar los brazos,
y dejar al alma llorar.
Por el contrario
tus ojos debes alzar,
mirar al cielo,
recuperar el aliento
y ponerte a caminar,
nada ha terminado,
por el contrario,
todo vuelve a empezar.
martes, 20 de octubre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
No quiero...
No quiero preocuparme
de nada más que no sea
de las cosas buenas,
de esas que dan alegría a mi alma,
de esas que hacen de la vida
la razón suficiente
para seguir viviendo,
sin importar las penas
que sin ser poca cosa,
nada valen frente a la alegría,
ante el sentimiento profundo
de sentirse querido,
de sentirse útil,
de mirar el futuro,
de aprender del pasado.
de nada más que no sea
de las cosas buenas,
de esas que dan alegría a mi alma,
de esas que hacen de la vida
la razón suficiente
para seguir viviendo,
sin importar las penas
que sin ser poca cosa,
nada valen frente a la alegría,
ante el sentimiento profundo
de sentirse querido,
de sentirse útil,
de mirar el futuro,
de aprender del pasado.
martes, 13 de octubre de 2009
Dias...
Hay días que parecen noches
por la oscuridad de esos ojos,
por el frío de esas palabras,
por la soledad de los gestos.
Hay días que quisieras estar muerto
o quizá no haber nacido,
porque no entiendes
el mal que has hecho,
sin haberlo querido.
Hay días que a pesar de todo
nada parece ser bueno,
salta a la luz lo malo,
se deja de lado,
el corazón partido.
Hay días,
hace tantos días,
que pienso que hay días,
que no merecen
haberse vivido.
por la oscuridad de esos ojos,
por el frío de esas palabras,
por la soledad de los gestos.
Hay días que quisieras estar muerto
o quizá no haber nacido,
porque no entiendes
el mal que has hecho,
sin haberlo querido.
Hay días que a pesar de todo
nada parece ser bueno,
salta a la luz lo malo,
se deja de lado,
el corazón partido.
Hay días,
hace tantos días,
que pienso que hay días,
que no merecen
haberse vivido.
Las mordazas disfrazadas de leyes
"No es posible crear una publicación de verdad independiente
en un mundo oprimido en todos los órdenes."
José Vasconcelos
Poner límites a las palabras,
al pensamiento y a las ideas,
ha sido siempre tarea
de los amantes del absolutismo.
Las libertades no se limitan,
se delimitan a través de la educación,
teniendo como herramienta a la ética,
como forma de vida a la moral
y como fin último el servicio público.
Nadie discute que hay intereses
de grupos empresariales,
de agrupaciones ilegales,
de sectores que poco tienen que ver
con la comunicación social,
con el periodismo independiente,
con la compleja tarea de informar
y formar en las personas
una opinión pública responsable.
Pero, es verdad también,
que hay en la comunicación social
verdaderos apóstoles que entregan
día a día, jornada a jornada,
parte de su vida,
como lo prometieron un día,
para que nada quede oculto,
para que sepamos la verdad de las cosas,
o al menos una buena parte de ella
y no seamos presa
de manipulaciones perversas
de quienes detentan los hilos
de la comunicación siniestra.
Es cierto también que el Estado
debe contar con espacios de comunicación,
radio, prensa y televisión,
pero bajo ese concepto:
de medios del estado,
al servicio de los ciudadanos,
y no medios del gobierno de turno
que los utiliza como murales
de sus personales triunfos y dichos
y que les impide asumir una posición
de medios de comunicación
y no de incomunicación.
Es lamentable y hay que reconocerlo
que en medio de todo esto
hay una audiencia ignorante
que se alimenta de telebasura
o prensa amarilla y roja
que lucran de las miserias humanas,
porque no educamos,
porque no enseñamos,
porque no valoramos,
lo que debemos leer,
escuchar y ver,
porque se ha convertido en costumbre
las acciones violentas,
las escenas morbosas,
los comentarios soeces,
los insultos, las peleas,
las amenazas, los rumores,
las mentiras y los odios,
incluidos en telenovelas,
en textos de noticia,
en comentarios de radio,
en editoriales y en fotografías.
Ello, todo ello,
nos dice algo, o al menos,
nos lo quiere decir,
que debemos educar,
que debemos educarnos,
y eso no lo consiguen las leyes
que pretender entregar a unos pocos
el poder sobre los medios,
la decisión sobre los contenidos,
la capacidad de limitar
lo que les gusta o no,
sin importarles la razón de ser
de los medios de comunicación,
de la comunicación social.
Poner límites a las palabras,
al pensamiento y a las ideas,
ha sido siempre tarea
de los amantes del absolutismo.
Resulta irónico,
que quienes promocionan las libertades,
sean los primeros que las limiten,
buscando el beneficio propio
y no el de sus electores.
en un mundo oprimido en todos los órdenes."
José Vasconcelos
Poner límites a las palabras,
al pensamiento y a las ideas,
ha sido siempre tarea
de los amantes del absolutismo.
Las libertades no se limitan,
se delimitan a través de la educación,
teniendo como herramienta a la ética,
como forma de vida a la moral
y como fin último el servicio público.
Nadie discute que hay intereses
de grupos empresariales,
de agrupaciones ilegales,
de sectores que poco tienen que ver
con la comunicación social,
con el periodismo independiente,
con la compleja tarea de informar
y formar en las personas
una opinión pública responsable.
Pero, es verdad también,
que hay en la comunicación social
verdaderos apóstoles que entregan
día a día, jornada a jornada,
parte de su vida,
como lo prometieron un día,
para que nada quede oculto,
para que sepamos la verdad de las cosas,
o al menos una buena parte de ella
y no seamos presa
de manipulaciones perversas
de quienes detentan los hilos
de la comunicación siniestra.
Es cierto también que el Estado
debe contar con espacios de comunicación,
radio, prensa y televisión,
pero bajo ese concepto:
de medios del estado,
al servicio de los ciudadanos,
y no medios del gobierno de turno
que los utiliza como murales
de sus personales triunfos y dichos
y que les impide asumir una posición
de medios de comunicación
y no de incomunicación.
Es lamentable y hay que reconocerlo
que en medio de todo esto
hay una audiencia ignorante
que se alimenta de telebasura
o prensa amarilla y roja
que lucran de las miserias humanas,
porque no educamos,
porque no enseñamos,
porque no valoramos,
lo que debemos leer,
escuchar y ver,
porque se ha convertido en costumbre
las acciones violentas,
las escenas morbosas,
los comentarios soeces,
los insultos, las peleas,
las amenazas, los rumores,
las mentiras y los odios,
incluidos en telenovelas,
en textos de noticia,
en comentarios de radio,
en editoriales y en fotografías.
Ello, todo ello,
nos dice algo, o al menos,
nos lo quiere decir,
que debemos educar,
que debemos educarnos,
y eso no lo consiguen las leyes
que pretender entregar a unos pocos
el poder sobre los medios,
la decisión sobre los contenidos,
la capacidad de limitar
lo que les gusta o no,
sin importarles la razón de ser
de los medios de comunicación,
de la comunicación social.
Poner límites a las palabras,
al pensamiento y a las ideas,
ha sido siempre tarea
de los amantes del absolutismo.
Resulta irónico,
que quienes promocionan las libertades,
sean los primeros que las limiten,
buscando el beneficio propio
y no el de sus electores.
jueves, 8 de octubre de 2009
Diálogo de sordos
Asegúrate antes de hablar, que tus palabras sean mejores que el silencio.
¿Es posible dialogar
cuando todos hablan?
¿Es posible entender
cuando todos gritan?
¿Es posible construir
un proyecto común,
cuando cada cual
se preocupa solo de si?.
La historia se repite,
y también sus víctimas,
y por supuesto,
sus victimarios,
cuando sometemos al país
a la voluntad de los políticos
y de los representantes de gremios
que luchan “a brazo partido”
por aparentar ser y ser
los mas fuertes,
incluso a costa de la dignidad humana
de todos los ciudadanos.
Resulta entonces
que en este país
lo único que funciona
es un diálogo de sordos
que se construye y edifica
sobre la base de las imposiciones,
“yo creo”, “yo digo”, “yo hago”,
imperando el “yo” de quienes creen
que su temporal representación
los inviste de un poder divino
que está sobre el bien y sobre el mal.
El diálogo de sordos
se produce en ambientes de desconfianza,
necesita de compromisos firmados,
de actas y comisiones de seguimiento,
de cámaras de televisión y de grabadoras,
de testigos y de presiones permanentes,
es fruto de presiones y rencores,
resultado de un mal manejo de relaciones,
y que al final se produce
porque no hay otra salida
porque se desgasta la figura política
porque… y más "porques".
Dialogar es y sobre todo
saber escuchar,
tener la habilidad
de sentir lo que sienten todos,
no unos cuantos,
no unos grupos
que me sirven de apoyo
en un momento político.
Dialogar es y sobre todo
saber gobernar
con la palabra sola
que no necesita testigos
que es transparente
que es clara,
que construye,
que resalta,
que dignifica,
que une,
que siembra,
que ama y enseña amar,
que hace de todos uno,
un uno por quien trabajar.
El buen diálogo
es aquel
que agota el tema
sin agotar a sus interlocutores…
contrario al diálogo de sordos,
que deja a su paso desolaciones,
desconfianzas y amenazas,
y deja a sus víctimas… despedazadas,
los niños, los ciudadanos, el medio ambiente
y el agua…
¿Es posible dialogar
cuando todos hablan?
¿Es posible entender
cuando todos gritan?
¿Es posible construir
un proyecto común,
cuando cada cual
se preocupa solo de si?.
La historia se repite,
y también sus víctimas,
y por supuesto,
sus victimarios,
cuando sometemos al país
a la voluntad de los políticos
y de los representantes de gremios
que luchan “a brazo partido”
por aparentar ser y ser
los mas fuertes,
incluso a costa de la dignidad humana
de todos los ciudadanos.
Resulta entonces
que en este país
lo único que funciona
es un diálogo de sordos
que se construye y edifica
sobre la base de las imposiciones,
“yo creo”, “yo digo”, “yo hago”,
imperando el “yo” de quienes creen
que su temporal representación
los inviste de un poder divino
que está sobre el bien y sobre el mal.
El diálogo de sordos
se produce en ambientes de desconfianza,
necesita de compromisos firmados,
de actas y comisiones de seguimiento,
de cámaras de televisión y de grabadoras,
de testigos y de presiones permanentes,
es fruto de presiones y rencores,
resultado de un mal manejo de relaciones,
y que al final se produce
porque no hay otra salida
porque se desgasta la figura política
porque… y más "porques".
Dialogar es y sobre todo
saber escuchar,
tener la habilidad
de sentir lo que sienten todos,
no unos cuantos,
no unos grupos
que me sirven de apoyo
en un momento político.
Dialogar es y sobre todo
saber gobernar
con la palabra sola
que no necesita testigos
que es transparente
que es clara,
que construye,
que resalta,
que dignifica,
que une,
que siembra,
que ama y enseña amar,
que hace de todos uno,
un uno por quien trabajar.
El buen diálogo
es aquel
que agota el tema
sin agotar a sus interlocutores…
contrario al diálogo de sordos,
que deja a su paso desolaciones,
desconfianzas y amenazas,
y deja a sus víctimas… despedazadas,
los niños, los ciudadanos, el medio ambiente
y el agua…
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