Nada espero
de esta vida,
pero confieso,
que de ti… quisiera un beso.
viernes, 23 de enero de 2009
Nada...
Nada mas cruel
que tu sonrisa oculta,
tus ojos en sombra,
y tus besos de hiel.
Nada mas vacío,
que tus palabras en silencio,
y tus pensamientos,
-que por supuesto-
no son míos.
que tu sonrisa oculta,
tus ojos en sombra,
y tus besos de hiel.
Nada mas vacío,
que tus palabras en silencio,
y tus pensamientos,
-que por supuesto-
no son míos.
Es verdad, (a Santiago Chauvín, en memoria de Pedro Aguirre)

Es verdad…
que todos moriremos,
es verdad.
Y es verdad también,
que tu ausencia,
desde ahora: permanente,
es herida abierta
que me trastorna.
¿Qué te puedo decir?
¿Por qué no te dije…
tantas cosas?,
¿Por qué partiste,
dejándome en la mano
las espinas de las rosas?.
Es verdad…
que solo la muerte
no tiene remedio,
más es verdad también
que tu ausencia
es dolor intenso,
morir… estando despierto.
Discursos de violencia y de paz. Cartas a Santiago mi hijo
No puedo hijo mío,
dejar de hablarte de quienes,
de manera temporal
ejercen el poder popular.
En estos días,
hemos escuchado
diversas formas
de hacer lo que llamamos:
política en general.
Los políticos
son seres especiales,
y te lo digo pues no sé
si algún día decidas
ser uno de ellos.
Te decía, son especiales,
pues en sus discursos
informales u oficiales
usan las palabras
de manera diversa.
Hay discursos de violencia,
cada ves mas comunes,
que dividen a la gente,
que se construyen
sobre la miseria de unos,
sobre la injusticia de otros.
Discursos de odio hijo mío,
que recogen de la historia
todo lo que atrás dejamos,
no porque lo olvidamos,
sino porque el presente,
porque el futuro
se construyen sin odios,
mas ellos, los políticos del odio,
desentierran dolores y temores,
buscando con ello que los veamos
como nuestros salvadores.
Discursos violentos
que abusan de la palabra
para limitar la libertad,
aquella de expresión
y se convierten en la palabra única
en la palabra final.
Recuerda hijo mío,
el discurso violento
refleja intolerancia,
inmadurez política,
resentimiento social
e incapacidad mental,
buscando sembrar,
no en las mentes,
sino en los corazones,
un odio creciente,
que ciega toda capacidad
de analizar, de observar,
quién dice la verdad.
Por el contrario hijo mío,
hay discursos de paz,
que buscan integrar,
recordarnos que somos
como los dedos de la mano:
solos casi inútiles,
juntos una fuerza sin par.
Discursos de paz,
que dicen la verdad,
que nos invitan al trabajo,
que nos invitan a meditar,
nuestra corresponsabilidad ciudadana,
nuestro futuro en comunidad.
Discursos de paz,
que son pocos, es verdad,
y por tanto los hay que cuidar,
los hay que replicar,
para que sepan aquellos,
los populistas del odio,
que hay otras formas de gobernar.
dejar de hablarte de quienes,
de manera temporal
ejercen el poder popular.
En estos días,
hemos escuchado
diversas formas
de hacer lo que llamamos:
política en general.
Los políticos
son seres especiales,
y te lo digo pues no sé
si algún día decidas
ser uno de ellos.
Te decía, son especiales,
pues en sus discursos
informales u oficiales
usan las palabras
de manera diversa.
Hay discursos de violencia,
cada ves mas comunes,
que dividen a la gente,
que se construyen
sobre la miseria de unos,
sobre la injusticia de otros.
Discursos de odio hijo mío,
que recogen de la historia
todo lo que atrás dejamos,
no porque lo olvidamos,
sino porque el presente,
porque el futuro
se construyen sin odios,
mas ellos, los políticos del odio,
desentierran dolores y temores,
buscando con ello que los veamos
como nuestros salvadores.
Discursos violentos
que abusan de la palabra
para limitar la libertad,
aquella de expresión
y se convierten en la palabra única
en la palabra final.
Recuerda hijo mío,
el discurso violento
refleja intolerancia,
inmadurez política,
resentimiento social
e incapacidad mental,
buscando sembrar,
no en las mentes,
sino en los corazones,
un odio creciente,
que ciega toda capacidad
de analizar, de observar,
quién dice la verdad.
Por el contrario hijo mío,
hay discursos de paz,
que buscan integrar,
recordarnos que somos
como los dedos de la mano:
solos casi inútiles,
juntos una fuerza sin par.
Discursos de paz,
que dicen la verdad,
que nos invitan al trabajo,
que nos invitan a meditar,
nuestra corresponsabilidad ciudadana,
nuestro futuro en comunidad.
Discursos de paz,
que son pocos, es verdad,
y por tanto los hay que cuidar,
los hay que replicar,
para que sepan aquellos,
los populistas del odio,
que hay otras formas de gobernar.
jueves, 15 de enero de 2009
Son tiempos de crisis, de crisis de valores. Cartas a Santiago mi hijo

No hay necesidad de ir en busca de un remedio para curar los males de nuestro tiempo. El remedio ya existe: es ofrecerse uno mismo a quienes han caído tan bajo que incluso la esperanza les falla. Abrid vuestro corazón de par en par.
René Bazin
Hijo mío,
vivimos tiempos de crisis,
de crisis de valores,
en los que
el mundo se desentiende
del dolor del prójimo,
de la muerte de la gente.
Una crisis provocada
porque hemos dejado de lado,
el sentido común
y damos sentido a la nada.
Una crisis que nace
de la ambición incesante,
del deseo permanente
de tener más,
a toda costa,
a como de lugar.
Me preocupa tu futuro,
el nuestro,
el de todos,
el futuro de quienes con el tiempo
te sucederán,
porque estamos dejando
una herencia mortal,
la intolerancia,
la venganza,
la murmuración y la maldad.
En un mundo en el que,
todos sus valores,
han sido olvidados,
la guerra campea
como hija primera
de la industria militar;
la estafa financiera
se premia y tolera,
a costa de quienes…
no tienen nada.
En un mundo en el que,
todos sus valores,
han sido olvidados,
el engaño se transforma
en la política como norma
y en el ejercicio del poder
que camina por doquier,
apareciendo entonces
personajes siniestros
que manipulan las mentes
de quienes aunque viven
no son, sino muertos,
porque en su alma y su corazón
no hay espacio
para nada que se parezca
a la esperanza, al amor y a la oración.
Quedan pocos despiertos,
que tienen la responsabilidad
de despertad a todos
para el bien de la humanidad,
que deben trabajar
por el despertar de los valores
aquellos de la convivencia social,
del respeto a ser amado
al ser desconocido
incluso: al propio enemigo.
Anhelo que seas de aquellos
y por eso trabajo día a día,
para intentar iluminar tu corazón
y que haya luz infinita
que te permita mirar tu camino,
sembrar esperanza,
amar lo que haces,
lo que vives, lo que sueñas,
lo que proyectas, lo que construyes,
lo que dejas, lo que siembras…
en fin, todo, todo en la vida.
Algunos pensarán que estamos locos,
pues se llaman locos,
a quienes intentan
dejar de lado la miseria humana
y sentirse capaces de mirar el mundo
con ojos de esperanza,
con ojos de amor.
Tiempos de crisis, lo sé,
los estoy viviendo,
y te los cuento
para que no olvides
que debes estar despierto,
que debes vivir el momento
e iluminar tu entorno,
desde tu propio comportamiento.
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