jueves, 4 de mayo de 2017

Promesa

Prométeme corazón,
prométeme que cuando estemos juntos,
prométeme que no dormiremos,
prométeme que cada segundo
será un viaje a la eternidad,
una escape a la irrealidad,
un mano a mano contra el tiempo,
un robarle estrellas al cielo,
unos besos de caramelo,
unas caricias atrevidas,
un “te amo” profundo,
un “te deseo” eterno.

Prométeme corazón,
prométeme que cuanto estemos juntos,
prométeme que nos aprenderemos,
en cada espacio
en cada parte de nuestros cuerpos.
Prométeme abrazos sin acabar
y besos sin cesar.
Prométeme una palabra de amor,
una mirada de deseo…
y una caricia especial.

Prométeme corazón,
solamente prométeme,
alimentar ese deseo
con anhelos y suspiros,
con miradas, con caricias,
con besos atrevidos,
con lenguas entrelazadas,
con abrazos interminables,
con jadeos…
con deseos.

Prométeme corazón,
que tus promesas yo,

las duplico.

Mentes críticas para tiempos críticos

La mejor crítica es la que no responde a la voluntad de ofensa,
sino a la libertad de juicio.
Fernando Sánchez Dragó
Negros nubarrones,
se posan sobre lo que hemos llamado,
la libertad de prensa y
la libertad de expresión.

Es que al poder en el poder no le interesa,
que haya un pensamiento libre,
un pensamiento crítico,
un pensamiento deliberante.

El poder,
convertido en absoluto
por la gracia de la ignorancia,
se fortalece
con la teoría del pensamiento único:
una única realidad,
una única voz,
una única forma de hacer las cosas,
un único color,
una única forma de pensar y ser.

Por esa razón,
el poder en el poder
expedirá todo tipo de legislación
como una especie de tapadera
para imponer una mordaza
que impida que el libre pensamiento,
que el periodismo de investigación,
y que la libertad de expresión,
vivan, crezcan y se fortalezcan.

Podrán callar las voces,
impedir que las palabras
y que el pensamiento
se plasme en las editoriales.
Podrán escribir
una realidad falsa,
que repetida mil veces
podrá que sea una mentira verdadera.
Pero no podrán impedir
que una mente crítica,
lo siga siendo
por el hecho de que eso
es un ejercicio de salud mental,
un ejercicio de libertad,
de responsabilidad,
de compromiso con la sociedad.

El poder en el poder,
no podrá impedir
que hayan mentes críticas,
para tiempos críticos,
para quienes tienen
la responsabilidad de informar,
de hacer evidente
una molesta realidad
que incomoda al poder.
Una realidad de inequidad,
de ineficiencia del servicio público,
de corrupción, de intolerancia,
de abusos e injusticias.
Esa es la labor de las mentes críticas,
ese es su reto,
difícil y complejo.
Un reto que no les causa beneficio,
pero sí un perjuicio,
justamente por no doblegar la rodilla,
por no cerrar la boca,
por no amedrentarse,
por no entregarse
al poder y a sus dictados.

Y así como necesitamos
mentes críticas para opinar,
para hablar, para denunciar,
para investigar, para educar,
para motivar e iluminar,
necesitamos también
mentes críticas para recibir el mensaje
para cuestionarlo,
para no creerse cualquier cosa que se lee,
para no creerse un discurso
adornado de medias verdades,
para no creer una realidad imaginaria,
para reflexionar: sobre si lo que se vive
es lo digno para si y para todos.

Mentes críticas,
para tiempos críticos.
Porque no podemos permitir
que el populismo cruel,
que el fascismo mortal,
que la corrupción total
y que la inmoralidad,
sean los valores del poder en el poder,
que seguirá allí,
mientras la ignorancia servil
se encuentre presa y amordazada,
ante la ausencia evidente,
de mentes críticas que digan: ¡ya basta!,
no solamente con palabras,
sino con hechos noviolentos

pero firmes, fuertes y sin miedo.

jueves, 27 de abril de 2017

Contra el fascismo: ciudadanía responsable y educación

En una democracia, no se sabe cómo será el próximo gobierno.
Bajo el fascismo no existe ningún próximo gobierno.
Michal Kalecki

Llegaron al poder
con la promesa de hacer el bien,
de corregir aquel oscuro pasado,
de corruptelas y mafias,
de robos descarados,
de negociados inhumanos,
de una política deshumanizada,
de una educación despersonalizada,
de una justicia dependiente,
de una salud limitada en insana.

Llegaron al poder,
preparados para cambiar,
la estructura del Estado,
la lógica del gobierno,
la forma de hacer política,
la forma de gobernar al pueblo.

Llegaron al poder,
y empezaron a cambiarlo todo,
sin que nadie se de cuenta.
Cambiaron la ley,
cambiaron el sentido de la ley,
lograron asegurar su impunidad,
luego se tomaron los poderes del Estado,
aquellos que se suponía,
que eran independientes y soberanos.

¿A quién puedes reclamar,
si los jueces son del poder?.
¿Quién puede fiscalizar,
si los que fiscalizan,
pertenecen al poder?.
¿A quién pedir cuentas del gasto,
si el que las debe pedir,
es dependiente del poder?.
¿Quién te puede informar
de las leyes que se acaban de aprobar,
y de sus repercusiones y efectos,
si los que deben hacerlo,
están callados,
por disposición
de ese poder desgraciado?.

Hay una violencia invisible,
cultural y estructural,
que convierte al pueblo en ignorante,
en fanático, en sumiso,
en callado, en desesperado,
en sometido.

Una violencia,
que es a su vez estrategia
de un poder fascista
que protegido por sus iguales,
se escuda en sus leyes,
en las armas que entrega
a civiles y a militares.

Fascismos contemporáneos,
que se autodenominan democráticos,
porque alguna vez fueron elegidos
por el voto popular,
en campañas supuestamente limpias,
en procesos supuestamente transparentes,
con la complicidad de autoridades
que se debían al poder y no a los electores.

Fascismos contemporáneos,
que se declaran víctimas,
que se declaran perseguidos
por fuerzas ocultas,
por fuerzas extrañas,
que no aceptan su legitimidad,
y que por lo mismo
en el poder se deben quedar,
así haya hambre,
así haya violencia,
así haya escases,
así haya corrupción,
así haya infelicidad.
Ese poder,
esa ambición,
ese fascismo en si,
no cambiará jamás,
el cambio es y será
desde abajo hacia arriba,
desde la persona misma,
desde una ciudadanía responsable,
que asume el reto
de que para progresar
se debe trabajar,
se debe ser honesto,
se debe ser íntegro,
y que esos mismo valores
se debe exigir al político de turno,
al fascista desgraciado
que se instala en el poder
y que no quiere soltarlo.

Una ciudadanía responsable,
una ciudadanía educada,
una ciudadanía noviolenta,
una ciudadanía crítica,
no se puede permitir,
ser gobernada por fascistas,
esa sociedad se debe obligar
a ser gobernada por estadistas,
por demócratas,
por promotores y defensores
de los derechos humanos.

Me duelen esas sociedades divididas,
esas sociedades del odio,
esas sociedades armadas
por gobernantes irresponsables,
que ante el dolor popular,
llenan sus bolsillos de dinero
que las mafias les pagan
para mantener en silencio

aquello que ellos llaman… pueblo.

jueves, 20 de abril de 2017

En medio de tanta locura

No es la carne y la sangre, sino el corazón,
lo que nos hace padres e hijos.
Friedrich Schiller

Podría escribir tantas cosas
y tantos pensamientos
en relación a estos tiempos violentos,
y a esta época de locura,
a esta crisis sin final.

Pero,
en medio de tanta locura,
me quiero detener un momento
detener el tiempo,
darme un respiro,
hacer un alto a todo
y hablar de algo
que me sale del alma
con tanta fuerza
que me quita la calma.

Yo quiero hablar de los padres,
de nuestros padres,
de los que nos dieron la vida,
de los que dan la vida
para que sus hijos vivan.

Quiero hablar
de aquellos seres
que criticamos casi siempre
porque preocupados están
de nuestro bienestar.
Ellos están ahí siempre
en la salud y en la enfermedad,
son Cirineos a tiempo completo,
llevan contigo la cruz de la vida,
caminan en silencio,
caminan y dan consejos.

Es verdad,
quizá por momentos
son impertinentes,
quizá por momentos no te entienden,
quizá por momentos
les gustaría que hagas
lo que ellos creen
que es lo mejor para ti,
siempre con la mejor intensión,
siempre… con todo amor.

Y cuando creías que eran eternos,
la vida te pone a prueba,
la vida se los lleva,
la vida pone una fecha y un día
en el que ellos dejarán de estar junto a ti
y serán parte del cielo,
las estrellas y el infinito.

Llega un día en el que ellos
ya no estarán más junto a ti.
Se los llevó el viento,
el destino incomprendido,
se los llevó en un momento
que no alcanzas a comprender
cómo podrás vivir sin ellos
que son tu vida,
que son tus sueños,
que son lo que tu eres
y lo que quieres ser.

Y se van,
y te llegan a la cabeza
en medio de tanto dolor,
infinitos ¿por qués?.
Por qué no los comprendí mejor,
por qué no entendí
que lo que ellos buscaban
era mi seguridad y mi felicidad.
Por qué no los invité
a un simple café,
por qué no los abracé más,
por qué no les dije que los amaba,
no solamente una vez
sino cada vez que los tenía cerca
cada vez que a mi lado estaban.

En medio de tanta locura,
no dejemos pasar
cualquier oportunidad
para honrar a nuestros padres,
a aquellos que aún viven
con el amor más puro,
con las muestras de amor
que nos salgan del corazón.

En medio de tanta locura,
los padres que desde el cielo nos cuidan,
serán la luz y el camino,
que deberemos recorrer,
para ser padres también,
y sentir lo que ellos sintieron,
cuando de pronto supieron,
que por su amor,
una nueva vida

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llegaba a este mundo.