viernes, 9 de diciembre de 2016

Defiende hoy, los derechos de los demás

En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos.
Mahatma Gandhi

No podemos dejar pasar,
la celebración internacional
del día de los derechos humanos.
La reflexión puntual,
nos pide defender hoy,
los derechos de los demás.

Una reflexión que es a la vez una invitación,
a dejar una personal posición,
y ponerse a pensar en la situación de los demás,
de aquellos que sufren la privación
de sus derechos básicos,
y de sus derechos humanos.

La libertad, la justicia y la paz,
tienen por base el reconocimiento.
Si gobiernos y mandatarios
insisten en desconocer
los principios universales
de la persona y el ser,
los derechos humanos dejarán de ser
una garantía de vida,
una garantía de presente y futuro universal.

La igualdad y la dignidad humana,
son valores comunes,
que nos unen como familia universal,
defender esos valores,
defender los derechos de los demás,
nos dignifica como personas,
nos invita a ser sensibles
con el dolor del prójimo,
con lo que le pasa al hermano que no conozco.

La defensa,  no violenta,
de los derechos de los demás,
es un reto personal.
Debemos educarnos y educar,
debemos informarnos e informar,
porque la educación nos libera
de las garras de populismo y el fascismo,
que son enemigos de la libertad.

La información adecuada,
contrastada y responsable,
nos permite conocer la realidad,
y no simplemente escuchar
lo que el poder quiere que escuches,
lo que el poder quiere que veas,
lo que el poder quiere que creas.

Defender hoy,
los derechos de los demás,
es dar voz a los que no la tienen,
porque el poder violento
acaba con toda forma y libertad de expresión.

Defender hoy,
los derechos de los demás,
es trabajar por evitar
que hayan regímenes del mal,
que pretenden quedarse a perpetuidad
a gobernar con violencia y terror,
para llenar sus bolsillos y cuentas,
con dinero de la corrupción,
con dinero de los demás.

Defender hoy,
los derechos de los demás,
es tarea de todos,
es tarea común.
No creas que tu voz es débil,
o que tu voz está sola,
tu voz se unirá a otras,
tus manos se enlazarán con otras,
tus acciones provocarán cambios,
tu ejemplo educará para la paz.

Empecemos por leer y entender,
cuáles son nuestros derechos,
y cuáles son nuestras obligaciones,
para defender hoy, mañana y siempre,
los derechos de los demás,
que a la vez son nuestros derechos.

El silencio cómplice
y el quemeimportismo,
lo único que hacen es contribuir
a que el poder violento,
se fortalezca en el tiempo,
olvidando por completo
que teníamos derechos,

que éramos humanos.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Malo conocido...

Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.
Samuel Johnson
Tiempos de elecciones,
tiempos de viejos actores,
que con nuevos libretos
o libretos maquillados
buscan el voto del pueblo.

Mientras pasa el tiempo
del ejercicio público,
donde ese funcionario
cumple el mandato del soberano,
miramos a esos funcionarios,
… a algunos, según unos,
a muchos, según otros,
hacer lo contrario
a lo que prometieron en campaña:
trabajar por el pueblo,
legislar, trabajar por los más necesitados,
luchar contra la corrupción,
defender, más allá de una bandera política,
el interés y el bienestar popular.

Ha pasado el tiempo de su mandato,
y hoy regresan presurosos
sonreídos y seguros del voto,
diciéndonos todo lo bueno que han hecho,
y prometiéndonos muchas cosas buenas más.

Han regresado al tiempo de campaña,
donde te saludan y sonríen,
donde la promesa no tiene límites.
Están en su derecho, lo sé,
y esa es su libertad,
pero también está nuestro derecho a elegir,
a analizar la propuesta,
a votar con conciencia,
a no botar el voto,
a no desperdiciar la oportunidad
de poder cambiar,
de hacer diferentes las cosas,
de que este tiempo no sea
una suerte de mercado de ofertas,
donde se vota por las falsas sonrisas,
por los mismos de siempre,
porque es mejor “malo conocido,
que bueno por conocer”.

Y no por ser nuevo un candidato,
merece nuestro voto,
también es cierto,
merece que analicemos su propuesta
y su trayectoria de vida,
que le acompañen las buenas costumbres
y sobre todo la ética.
Ese saber hacer bien las cosas,
las sencillas y las complejas,
comportándose siempre igual,
en su vida pública,
como en su actividad privada.

Interesa entonces saber qué propone,
y cómo se propone hacerlo,
porque el candidato nuevo
debe tener el derecho
a ser escuchado y valorado,
a ser preguntado y cuestionado,
a contar con un espacio igual
que el que tienen los candidatos de siempre
porque deben competir
en igualdad de condiciones,
en igualdad de derechos…
en igualdad de obligaciones.

Que al llegar a votar,
no pongamos por pretexto
el no haber leído el texto
de la propuesta electoral.
Debemos ser serios,
porque nos jugamos el futuro.
Si voto por alguien en particular,
que sea porque así lo siento,
no porque es un mal conocido,
no porque tuve pereza de leer,
una propuesta nueva,
y al final termino,
eligiendo a los mismos de siempre,
que volverán de nuevo
a pedir el voto
con las tradicionales propuestas,
adornadas con palabras nuevas

y viejas mañas.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Sueños...

Sentada en la cima
de una montaña de sueños,
caminas por las nubes,
con miedos y anhelos.

No pierdas la esperanza,
no pierdas la sonrisa,
la vida es una suerte
de complejos pasadizos.

Que nada te detenga,
que nada te turbe,
usa aquella fuerza
que te ha llevado por siempre
a ser lo que eres,
a ser... lo que serás.Sueños




viernes, 25 de noviembre de 2016

La cesta de las manzanas podridas


El primer signo de la corrupción en una sociedad que todavía está viva
 es que el fin justifica los medios
Georges Bernanos
Denuncias varias,
denuncias valientes,
ponen sobre la mesa,
muestran a la gente
que a pesar de lo que la campaña
llegó a llamar “la década ganada”,
en aquella década
había, como en todas:
una cesta de las manzanas podridas.

Cuando una fruta se pudre,
pudre a las demás,
pudre a las que la rodean,
porque así funcionan los temas de la naturaleza.

En política,
una manzana podrida,
un funcionario público
que se roba la plata,
que abusa de su cargo para beneficio propio,
que niega un servicio público,
que roba tiempo y vida
de quienes,
a través de sus impuestos
le pagan su sueldo,
está robando,
como se roba la ilusión, el sueldo y la vida.

Un funcionario público,
es a la vez un bien público,
no se debe a un partido,
a un color,
o a un caudillo,
se debe a quien sirve,
se debe a los que falta servir,
se debe a una escala de valores
que se resumen en los derechos humanos.

Mal hacemos con decir,
que sabemos que en la cesta
hay manzanas dañadas
y que esperamos no dañen a las demás.
Mal hacemos al bajar,
los mínimos y básicos indicadores
de la ética y las buenas costumbres.

No es raro escucharnos decir,
que votamos al menos malo,
que elegimos a quien robe menos,
a quien que así robe,
al menos que haga obras.

Mal hace el poder en el poder,
en ocultar sus excesos,
y los excesos de sus sirvientes,
colaboradores y acompañantes serviles.

Mal hace la justicia,
al venderse al poder
y desconocer
dónde están los ladrones,
quiénes son los ladrones,
cuánto robaron los ladrones,
con cuándo escaparon los ladrones.

La cesta de las manzanas podridas,
corre el peligro de ser
la historia de nuestra vida,
la historia de la patria y sus días,
que se resume en cumplir la ley,
por parte de la mayoría,
pagar impuestos
y ser supuestamente buenos ,
cuando hay otros
que se llevan el país en hombros,
que roban a manos llenas,
que se burlan de los lentos procesos indagatorios,
que abusan del poder
como nunca se pudo ver.

Corruptos profesionales
que viven felices,
en la impunidad de su estatus,
en la clandestinidad de sus actos,
en el sometimiento de sus serviles criados,
que son policías, fiscales y jueces,
que encarcelan a todos,
menos a los grandes infelices.

Hasta la próxima


jueves, 10 de noviembre de 2016

La política del miedo

Para quien tiene miedo, todo son ruidos
Sófocles 
Los supuestos expertos de la política,
aquellos seres ocultos tras bambalinas,
que escriben los guiones de los políticos
para ser trasladados a los electores,
han descubierto y redescubierto
un arma infalible para ganar,
o al menos quedarse en el poder: el miedo.

Miedo del elector,
que se sirvió del poder
y tiene miedo de perder su cuota,
su subsidio, su beneficio,
que fue convertido en dádiva.

Miedo del elector,
que escucha el discurso del poder,
que repite todos los días
que si no es el poder el que siguen ahí,
vendrán los antiguos malos espíritus
a robar la felicidad de la que hoy son parte.

Miedo del elector,
a apostar por una propuesta diferente,
y terminar eligiendo a la misma gente,
aquella de manos atadas,
de conciencias compradas,
de manos levantadas
y caras más duras que las piedras.

Miedo a no ser parte del cambio,
y por tanto
vender el voto
a la propuesta barata
que nos vende seguridad enlatada,
felicidad hipotecada
y progreso difuso.

Un grupo de políticos,
o de personas que se autodefinen como políticos,
apelan al miedo para someter tu voto,
para someter tu voluntad y tu vida,
porque estudian tus miedos,
porque saben de tus temores
porque saben que eres manipulable,
y que al final cederás
al discurso amenazante
que hará que por miedo votes
a quien del poder se sirve,
a quien del poder se beneficia
a quien del poder construye
su fortuna personal,
y su éxito inmoral.

La política del miedo
parece ser la opción ideal para ganar,
triste pero cierto.

Ante eso nos queda apelar
a que la educación es el único remedio.
solamente…
cuando educamos para la libertad,
para la responsabilidad,
para la tolerancia, el respeto y la fraternidad.

Hay un viejo adagio que nos recuerda
que los tímidos tienen miedo antes del peligro,
los cobardes, durante el mismo,
y los valientes, después.

El miedo en si mismo no es malo,
si es el resultado de la conciencia
y también de la responsabilidad.
Si el miedo viene por el sometimiento,
por la manipulación
y por el discurso del poder,
seremos esclavos y no libertarios.

Si algún miedo tengo,
es al miedo del ignorante
que se convertirá en herramienta del mal…

para poder triunfar.