Lo imprevisto llega
sin ningún aviso.
Pone a prueba
nuestra templanza y coraje.
Lo imprevisto nos mueve,
nos debe dejar aprendizajes,
porque lo imprevisto está allí,
esperando regresar
cuando menos lo pensamos.
Lo imprevisto llega
sin ningún aviso.
Pone a prueba
nuestra templanza y coraje.
Lo imprevisto nos mueve,
nos debe dejar aprendizajes,
porque lo imprevisto está allí,
esperando regresar
cuando menos lo pensamos.
Las decisiones, o se toman,
o dejan de ser tales.
Decidir tiene efectos,
que gustan, o no.
Pero, cuando debemos decidir,
hay que hacerlo,
pensando en que la decisión,
sea lo mejor para quien decide.
Los efectos,
no se pueden medir,
solamente predecir.
Vidas que pasan por nuestras vidas,
no importa si han sido por mucho
o por poco tiempo.
Cuando las vidas de verdad,
pasan por nuestra vida,
cuenta la intensidad de los momento,
que el número de los días.
Pausó un momento su camino,
para preguntarse el por qué
es tan fácil destruir
y tan complejo construir.
Quizá por ello,
muchos están en el un lado,
y pocos en el otro.
Aprendió,
con el tiempo y muchos errores,
que cuando el horizonte se esfuma,
es momento de pausar, respirar,
volver a pausar y volver a respirar.
Una cierta calma,
incluye positivamente
en la visión de una realidad,
que no ha cambiado,
pero que, al menos,
se deja ver.