Llegar a ser,
lo que realmente uno quiere,
requiere saber:
qué es lo que en realidad se quiere.
Levanté mi mirada
y me encontré con la sonrisa
de quien entrega la vida,
y el tiempo de esa vida,
por una causa.
Que tu causa sume,
y que nos sea
una causa perdida
(porque hace daño,
porque complica la vida)
Mientras camino,
las voces de aquellos,
que dedican su tiempo
al arte de la envidia,
dispersan su veneno
a diestra y siniestra.
Mientras camino,
me enfoco:
en las voces que hacen
que mi alma sienta
que esto, vale la pena.
Fueron ráfagas,
de un viento frío,
las que congelaron mi cara.
Y la bruma
hacía que todo
fuese borroso,
como la vida misma.