lunes, 21 de noviembre de 2022
Estación
Medianoche
viernes, 18 de noviembre de 2022
A la ciudad y sus ciudadanos
Conseguir su adelanto juremos,
proscribir lamentables rencores,
endulzar los fraternos dolores,
y estrechar nuestros lazos de unión
Himno a Loja, Máximo Agustín Rodríguez, (fragmento)
Luces, desfiles, cantos,
exposiciones, conciertos,
cantantes, artistas, poetas.
Una mezcla interminable
de manifestaciones de arte y cultura,
se unen para honrar
la independencia de una tierra
que ha inspirado e inspira
lo mejor de la vida.
Discursos, intervenciones
y promesas varias,
se pronuncian desde la boca
de políticos y organizaciones políticas,
que aprovechan el momento
para declararse sabedores
de las respuestas
que la ciudad necesita
a las preguntas sobre su cuidado,
progreso y mejora.
Y nos sentimos orgullosos
de ser lo que somos,
de nuestros antepasados,
y de quienes hoy,
hacen grande a la ciudad
de los verdes saucedales.
Pero,
no siempre es así,
porque debemos reconocer
que no podremos estar tranquilos
mientras en la ciudad haya
ciudadanos de diversos tipos:
los que tienen agua
y los que no la tienen,
los que tienen agua potable,
y los que tienen agua putrefacta.
Los que tienen vías decentes
y los que transitan por vías
en desastrosas condiciones.
Los que tienen un trabajo,
y los que tienen que hacer
cualquier cosa para sobrevivir,
en un día a día complejo.
Los que trabajan para que su arte
se reconozca como tal
y los que se sirven del arte
para poder lucrar.
Los que cuidan su propio espacio
y el espacio de los demás,
y los que destruyen la ciudad,
con malas prácticas ciudadanas.
La ciudad se construye
con una consciencia cívica,
política, ciudadana, humana,
que nos convoque a todos,
que nos llame a todos,
que nos comprometa a todos,
porque todos tenemos algo que dar,
ni mucho ni poco,
una suma de voluntades y acciones,
que harán de la ciudad
eso que anhelamos: la tierra más linda de la tierra,
así se encuentre, en el último rincón del mundo.
jueves, 10 de noviembre de 2022
Sobre el buscar
El milagro de existir, el instinto de buscar,
la fortuna de encontrar, el gusto de conocer
Joan Manuel Serrat
Y de pronto
una duda asalta el camino.
Este tránsito
que parecía tranquilo,
que parecía previsto
ante el cual, nos habíamos rendido,
como si esto ya se hubiese decidido
por alguna fuerza extraña.
Y de pronto,
nos damos cuenta de nuestra existencia,
de nuestra propia presencia
que tiene, por decirlo de alguna manera,
un espacio, una importancia
que no creíamos tuviera (nunca).
No somos un número más,
ni lo debemos ser,
porque así lo dicen los demás.
Nos damos cuenta que existimos,
y en ese momento buscamos:
respuestas… o, nos llenamos de dudas,
de miedos, de incertidumbres.
Hemos fallado,
no somos lo que otros esperaban.
Seguimos buscando
y llegamos a preguntarnos,
si somos lo que nosotros esperamos,
de nosotros mismos.
¿Y qué somos?
¿Nos buscamos?
¿Nos cuestionamos?
¿Nos retamos?
O, somos, una suerte de barco,
sin destino, sin final.
Seamos buscadores,
seamos conscientes de nuestra existencia,
seamos encuentro,
seamos conocimiento,
de esto que al buscar,
nos demos cuenta, que es nuestro alimento.
Seamos, simplemente seamos,
sin dejar de buscar.
Si en medio de ello, nos aman,
que nos amen por buscar.
domingo, 6 de noviembre de 2022
Luchar por la vida…
A mi hermano: Álvaro Hernández Yépez
La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: La indiferencia
Robin Williams
Desde el primer momento,
en el que la vida nos puso
en el mismo camino,
desde aquel momento,
jamás dejaste de sonreír.
Vivimos momentos,
momentos diversos.
Creíamos que la vida era
un partido de fútbol o
una competencia eterna.
Y de a poco, aprendimos,
que la vida era compartir,
más allá del tiempo que hubiera
para aquellos mágicos tiempos.
Nos pasó tan rápido
aquello que llamamos tiempo,
que cuando nos dimos cuenta,
nuestras madres habían muerto,
y nos encontramos siempre,
hablando de la vida,
de las cosas de que verdad importan.
Casi al final de tu camino,
hablamos de la enfermedad,
del sufrimiento, del dolor,
pero también del perdón,
de la vida, de la esperanza y la felicidad.
Hoy, escribo estas palabras,
a pocas horas de tu partida.
Las escribo, junto a muchos que hablan
de tu ejemplo, de tu fortaleza,
de tu testimonio… agregaría: de tus miedos.
Hoy, escribo estas palabras,
con el corazón roto por tu partida,
y a la vez, con el corazón lleno,
por tu testimonio de vida.
Una parte de mi corazón,
dejará de latir, por tu ausencia.
Otra parte de él,
latirá con más fuerza, por tu presencia,
testimonio de vida y ejemplo.