jueves, 15 de septiembre de 2022

Sobre el hogar


Hogar es donde habita el corazón

Plinio El Joven

Hay muchos esfuerzos 

para lograr que las personas

cuenten con vivienda propia.

Uno de los anhelos

del ser humano

en su paso por la tierra

es construir o comprar

su propia casa: grande, pequeña,

básica o compleja,

sencilla u opulenta.


Algunos lo logran,

otros lo intentan siempre,

y otros más no lo consiguen,

la casa de los sueños,

la casa de los tiempos,

la casa de los espíritus.

Pero,

no toda casa es un hogar,

por más costosa que sea,

por más humilde que parezca,

el techo y las paredes

son una parte

de lo que podría ser un hogar.


El hogar es sinónimo

de la más profunda

y personal intimidad

entre el ser y su corazón,

entre los seres y sus corazones.


El hogar es luz que ilumina,

oscuridad que calma,

espacio de descanso,

encuentro de los cuerpos,

de manos y  brazos.


El hogar es construcción,

sin pausa,

de aquello que nos alimenta,

que nos llena, que nos motiva.

El hogar es mi felicidad sincera,

mi diálogo íntimo,

la caja fuerte de mis miedos,

la colección de mis alegrías.


Mi hogar es mi testimonio de vida,

mi hogar es mi mundo.

Mi hogar es aquello,

por lo que vale la pena

vivir la vida sin sentir,

que se pierde la vida 

mientras se sobrevive, día a día.


jueves, 8 de septiembre de 2022

Los tiempos de la vida

 

En tres tiempos se divide la vida:

en el presente, pasado y futuro. De éstos,

el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto

Séneca 

Mientras escribo estas letras,

mientras el pensamiento fluye,

mientras las ideas viajan

 por las venas del espíritu,

este presente que nació en la mañana,

ha dejado de ser tal,

y se convierte en parte de un pasado,

de aquel pasado, que se alimenta

de presente que ha terminado.


Mientras escribo estas letras

y mientras el tiempo pasa,

imagino el futuro,

ese que sucederá en minutos,

en horas, en días, en años:

“Cuando tenga esa edad…

me dedicaré a eso que me gusta.

Cuando tenga esa edad,

recuperaré el tiempo perdido,

lo que se quiso y no se pudo”

Alimentando el futuro

de anhelos, de momentos,

que no sabemos si pasarán,

que no sabemos si sucederán.


Los tiempos de la vida,

a más de conjugaciones verbales,

son una mezcla de encuentros,

de momentos y complicidades. 


Los tiempos de la vida,

son para unos: solamente pasado,

para otros un presente ausente

y para unos más, un futuro muerto.


Los tiempos de la vida,

podrían ser también

pasado que vivido,

deja huella y enseñanzas,

presente que duele vivirse

más allá de las alegrías que regala

y futuro que invita

a mantenerse vivo

para poder verlo,

así sea un momento.


Y, en medio de ellos: tú,

¿cómo lo viviste?,

¿cómo lo vives?…

¿cómo lo vivirás?


miércoles, 7 de septiembre de 2022

Y entonces…

Y entonces,

pasan las horas

y las risas se apagan,

porque la gente se va,

y volverá mañana.


Y entonces,

cuando todo es silencio,

en la oscuridad de la noche,

empieza la fiesta

de los espíritus dormidos.


Y entonces,

la fiesta continua 

una y otra vez,

mientras la gente cree

que aquellos espíritus duermen,

como si fueran humanos.

Brisa

Brisa marina,

viento en las copas

de unos viejos árboles

que acompañan en silencio

la tertulia y risas

de quienes, al final del día,

le dicen adiós a lo que no importa

y amor, a lo que de verdad,

vale la pena.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Y, si nos ayudáramos (unos a otros)


Ser libre no es meramente soltarse las cadenas, sino vivir de una manera en la que se respete y se amplíe la libertad de los otros

Nelson Mandela

Parecería que asistimos,

a la agonía de la solidaridad,

cuando unos pocos,

se llenan los bolsillos

sin importar ni el hambre,

el sufrimiento y la agonía

que sufren muchos,

por todo lado,

en todo momento.


Carentes de conciencia,

de entrega, de estudio,

de desprendimiento, de humildad.

de crítica constructiva,

de esperanza

y de muchas cosas más,

asistimos -forzados-

a tomar posición antes unos desgraciados

que sentados en el sillón del poder

hacen y deshacen,

desde siempre…

desde el ayer.


No nos dejan pensar,

y nos distraen

con discusiones intrascendentes

cuando frente a nuestros ojos

las realidades no cambian,

en muchos casos empeoran

y no es posible desear

en que las cosas puedan mejorar,

en medio de un sistema

que parecería diseñado

para estrangular

sin llegar a matar.


En medio de tanto pesar,

y no quiero ser pesimista,

-no lo soy en realidad-

encuentro realidades

que han logrado cambiar,

aquello que parecería ser imposible.


Una ciudad, por ejemplo,

que llegó a ser la más peligrosa del mundo,

y que se convierte poco a poco

en una ciudad de la esperanza,

de las oportunidades, 

una ciudad del futuro.


No es un tránsito fácil,

ni es la obra de un caudillo,

o de un partido político,

de la tendencia que sea.

No es un acto de magia,

no es algo que ocurre 

de la noche a la mañana,

es un proceso, 

una decisión acompañada

de la suma de liderazgos,

de ideas, de voluntades,

de acciones, de implicaciones,

de acuerdos y renunciamientos.


Transformar a las personas,

transformar a las sociedades,

transformas las realidades,

nos implica a todos,

nos compromete, 

nos obliga a levantarnos del asiento

y actuar en beneficio de los demás.


Es preguntarnos, ¿qué podría pasar

si nos unimos, si colaboramos,

si nos implicamos y renunciamos

a los egos individuales y colectivos?

y de una buena vez construimos,

algo para todos,

algo digno para todos.


Aquella celebración

de una supuesta libertad,

será cierta si, y solamente si,

construyamos esa sociedad,

que respetando la diversidad

y las diversas realidades

se plantea metas colectivas

y aporta desde sus espacios

a construir una historia de verdad.


Si continuamos

jugando el perverso juego

al que nos llevan los fracasados liderazgos,

perderemos la oportunidad de ser

más dignos y más humanos,

más libres y más corresponsables.