jueves, 18 de junio de 2020

Perseverar

La vida no es fácil, para ninguno de nosotros.
Pero... ¡qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo,
 tener confianza en uno mismo
Marie Curie
Por favor,
detén cualquier gana,
de dejarlo todo,
de bajar los brazos,
de intentar claudicar.

Por favor,
detente un momento.
Sé, que la noticias son malas,
que hay gente mala,
que no hay nueva realidad.

Quiero explicarme mejor,
no hay nueva realidad,
porque la nueva realidad,
no se da sola,
por un simple deseo,
o, por unas frases bonitas.

Debemos perseverar,
debemos pensar
que nuestros mejores momentos,
que nuestros momentos,
que nuestra vida misma,
es lo hacemos o dejamos de hacer,
en cada segundo,
en cada noche, en cada día.

Perdemos,
el sentido de la vida,
y de las cosas buenas,
cuando alimentamos los días
con malas noticias,
con historias falsas,
con gente falsa y desgraciada.

Perdemos, poco a poco,
nuestra humanidad,
cuando pensamos,
creemos y nos convencemos,
de que no hay nada
que cambie esta realidad
y peor aún,
el futuro común.

No podemos dejar de intentar
y de perseverar.
Antes no era fácil,
hoy mucho menos,
pero no por ello,
debemos detenernos.

Hay que recuperar la confianza,
es un tesoro perdido.
Hay que restaurar el amor propio,
es un arte en el olvido.

Solamente hay dos caminos:
bajar los brazos,
o mantenerlos activos,
para sumar a ellos,
las piernas, la mente,
el corazón y el espíritu.

Por favor,
no dejes de perseverar.

Sobre la paz (en estos días)

La paz es para el mundo
lo que la levadura es para la masa
El Talmud
Es posible la paz,
aún en estos días,
aún es estos momentos,
aún en esta desesperanza. 

Es posible la paz,
porque con ella,
el camino será mas llevadero,
la esperanza tendrá sustento,
y la vida tendrá fundamento. 

Es posible la paz,
como una forma
de llamarnos la atención,
y de hacernos actuar.

Es posible la paz,
como el despertar interior,
como respuesta a la violencia,
como un grito, una protesta,
ante tanta injusticia y delincuencia.

Es posible la paz...
tienes que darte tiempo para ella.
es un diálogo intimo con tu ser,
y es el compromiso de actuar
y de contribuir con acciones
para el mundo que quieres
para ti y para los que amas...
y también para los que desconoces,
incluso, para aquellos a los que no quieres.

jueves, 11 de junio de 2020

Gánsteres

¿Cuál es la diferencia, 
me pregunto yo, entre un país
que encierra en la cárcel
a unas cuantas personas de más
y un país que deja en libertad
a sus gánsteres?
La Casa de Rusia, John Le Carré

Aprendieron bien la lección,
aprendieron a actuar,
a robar, a traficar y a matar.
Aprendieron 
que esa era la forma de lucrar,
en un país,
lleno de desigualdades.

Aprendieron a contaminar
todo lo que su paso encontraban,
sobre todo corazones y almas.
Convirtieron a las personas
en seres insensibles,
dispuestas a todo,
por un puñado de monedas.

Aprendieron,
que la necesidad no espera,
que la pobreza apremia
y que la ambición corrompe.

Pagaron por su estatus,
compraron lo que a su paso
se encontraba en venta:
casas, vehículos, viajes,
personas, esperanzas, ilusiones,
y todo tipo de instituciones.

Llevan años,
llevándose todo el dinero,
que cada gobierno dice no tener.
Llevan años,
dando forma a una escuela,
a una forma de traficar
con el poder y con la política.

Sus redes y sus actos,
no tienen piedad,
no tienen ética, peor aún moral.

Han robado, roban y robarán,
millones de dólares,
porque el sistema lo permite,
porque tienen el billete,
porque saben de nuestra ignorancia,
de nuestros miedos
y de nuestras limitaciones.

Es dolorosa y triste
esta realidad,
pero es la que tenemos,
y es a los que nos enfrentamos.

Todo, absolutamente todo,
(dentro de los márgenes 
de la ética y la noviolencia), 
lo que se haga 
en contra de estas mafias,
en contra de estos gánsteres,
en contra de estos desgraciados
en contra de estos sinvergüenzas,
servirá para ir construyendo un remedio
que pueda vacunarnos
contra la ceguera y el quemeimportismo social.

Cuando apoyemos
los liderazgos éticos, honestos y humanos,
más allá de sus ideologías.
Cuando defendamos las buenas costumbres,
cuando dejemos de pensar
que todo está perdido,
Cuando actuemos,
en lugar de opinar,
habremos empezado el trabajo
para acabar con esta lacra social,
con esos gánsteres 

que ahora están en el poder total.

Sobre generalizar

Todas las generalizaciones son peligrosas,
incluso ésta
Alejandro Dumas (hijo)

El lenguaje de la violencia,
tiene por hábito,
ocultar su intensión malhadada,
detrás de las generalizaciones.

Los pobres son buenos,
los ricos malos.
los trabajadores buenos,
los empresarios malos.
Los políticos ladrones,
los ladrones roban por gusto.

Todos los abogados son estafadores,
todos los jueces son embaucadores.
Si hablamos de violencia en el hogar,
será porque todos los hombres son violentos.

Los indios son vagos,
los negros peligrosos,
los mestizos son prepotentes,
los blancos son racistas.

La generalización permite,
llevar la palabra
a extremos violentos.
Juzgamos y prejuzgamos
por el simple hecho de generalizar.

Todos son absolutos,
todos, con su verdad bajo el brazo.
Buscar en medio de todo,
un sentido común al lenguaje.
Hacer de la prudencia,
un hábito al hablar,
hará que el generalizar,
no sea parte de nuestra
propia y desgraciada normalidad. 

jueves, 4 de junio de 2020

Asfixia

En tiempos de corrupción
es cuando más leyes se dan
Étienne Bonnot de Condillac
Una imagen recorre el mundo,
y dispara las alarmas
de la intolerancia, la violencia,
y el caos en todas sus formas:
un policía detiene a un ciudadano,
y en el proceso de detención
coloca su rodilla sobre la nuca del detenido,
hasta el punto de asfixiarlo.

A esa imagen 
hay que agregarle otros elementos:
el policía es blanco
y el detenido era negro.

La imagen que menciono,
hace caer un telón
tras el cual se esconden,
algunos males
que hacen casi imposible,
la convivencia pacífica
de nuestras sociedades.

Pobreza, hambre, ignorancia,
miedo, manipulación,
corrupción, desinformación,
poder, ambición y soberbia,
se juntan para dar forma,
a diversos tipos de violencia,
lo que llevará a justificar
el uso de diversas estructuras
y formas sociales,
para combatir violencia con violencia

Es,
un círculo perverso,
que crece despiadadamente.

Esa rodilla,
en el cuello de una persona,
quitándole poco a poco el aire,
y quitándole la vida,
es la imagen de la corrupción
que hace su aparición,
todos los días,
en medio de la pobreza,
la miseria y la ignorancia.

La rodilla de la corrupción,
nos está matando,
a pesar de nuestros gritos,
a pesar de que digamos
que ya no podemos respirar.

Las mafias, los carteles de la corrupción
lo tienen muy claro.
Saben los procesos,
los protocolos, los procedimientos,
para robar a manos llenas.
Saben que mientras más leyes hayan,
para combatir la corrupción,
más fácil les será robar.

Saben, 
de la debilidad de nuestras estructuras
como estado y como nación.
Saben,
de nuestros miedos, ignorancias
y fanatismos por los dioses de barro.
Saben, 
cuáles son los abogados del diablo,
que harán posible la libertad
y también la impunidad
en favor de todos los ladrones.

Esa rodilla,
a la vez que nos asfixia,
nos distrae y nos confunde,
porque seguimos creyendo
que la solución a nuestros males,
la traerán 
los mismos corruptos de siempre,
auspiciados por las mafias
de la corrupción y la barbarie.

Queremos una nueva realidad,
y seguimos haciendo las cosas
como las hemos hecho siempre.
Sobre todo, 
votando a los que han robado,
han dejado robar
y han destrozado la convivencia social.

Ya no podemos respirar,
la rodilla de la corrupción
nos ahoga cada día.
No necesitamos más leyes,
necesitamos ciudadanos
educados, conscientes,
comprometidos, involucrados,
solidarios, tolerantes,
respetuosos, trabajadores,
y sobre todo dignos,
Que se amen así mismo
y amen a su prójimo.
Ellos seguro,
no permitirán que ninguna rodilla
se pose sobre su cuello,
ni que ningún desgraciado,
piense siquiera en ser candidato.
Para ello: educación,
educación y  educación.
En la casa, en el barrio,
en la calle, en la escuela,
en la vida y en la convivencia.
Los cambios llegan,
si cambiamos nosotros.
Caso contrario,
la rodilla en el cuello,
no solo acabará con nuestras vidas,
sino con las vidas de los que amamos.