jueves, 4 de julio de 2019

Sobre las lenguas indígenas (En el año internacional de las lenguas)


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El gran peligro de la globalización
es que nos empuja a una megalengua común

Umberto Eco

El lenguaje es ese canal,
a través del cual,
compartimos,
convivimos,
aprendemos,
enseñamos y comunicamos,
la vida en todas sus formas,
la convivencia,
los anhelos y los problemas.
A través del lenguaje
decimos lo que sentimos
y dejamos testimonio
de lo que ha sido nuestra historia.

Los lenguajes,
son diversos,
muchos de ellos,
desconocidos u olvidados.
Hay lenguajes que agonizan
otros que están a punto de morir
y otros que han muerto.

Pero la lengua o el lenguaje,
es también una forma de construir
una identidad y una historia.

Las lenguas y los lenguajes
ayudan a preservar la historia,
la memoria, las formas de pensamiento
de significado y de expresión.

Las lenguas indígenas hoy.
son una herramienta para el desarrollo,
de ese desarrollo local,
del conocimiento y protección
de los derechos humanos,
de la consolidación de una cultura de paz
y la reconciliación de los pueblos.

Habrá librepensamiento,
habrá libertad de expresión,
habrá libertad de opinión
si las personas pueden usar
el lenguaje de su identidad,
de su origen étnico y cultural.

Poco tiempo dedicamos a pensar
la importancia que tiene
el poder estudiar en una lengua local,
en un lenguaje propio,
que se comunica con otras palabras
y con otros significados.

Cuando limitamos ese derecho
a un ser humano
lo estamos despojando,
de forma violenta
de parte de su historia,
de su cultura y de su esencia.

Y si las lenguas indígenas,
están en peligro de extinción,
también lo está el lenguaje de la razón,
porque a pesar de hablar
palabras que creemos conocer,
no logramos entender lo que pasa.

Hemos perdido la capacidad
de poder leer el lenguaje de la realidad.
Leer, entender y comprender
lo que pasa a nuestro alrededor.

Es probable
que hayamos llegado a reemplazar
el lenguaje de la realidad
por el lenguaje de la suposición,
de las percepciones propias,
y de las manipulaciones.
Y lo que es peor,
es muy probable
que el lenguaje actual,
tenga su sustento en el miedo,
en el temor y en el dogma.
Que actuemos por suposiciones,
por temores y medias verdades,
y no por convicciones,
buena fe y sentido común.

Las lenguas indígenas,
están en peligro de extinción,
y con ese riesgo,
en peligro también está
una buena parte
de la historia de la humanidad.

Si a ello le sumamos,
la imposibilidad de comunicarnos
con cualquier lenguaje,
sin poder encontrar
intereses en común,
difícil tarea tiene la lengua,
sometida a los avatares

de sus hablantes.

jueves, 27 de junio de 2019

Democracias y democracias


“No hay democracia, si hay ignorancia”
 (Anónimo)


Tengo la impresión,
de que hay tantas democracias,
como verdades
o realidades en la vida.

Porque bajo ese nombre:
(democracia),
hemos puesto
tantos y tantos puntos de vista y conceptos,
que me parece necesario
hacer un ejercicio
de visualizarlos
a fin de intentar
llamar las cosas por su nombre
y no por su apariencia.

Por democracia,
llegamos a creer
que es acudir a votar
y dejar a los elegidos
que tomen posesión de sus cargos
y luego hagan lo que les da la gana
Y que también creer
no tener el poder
de exigir y pedir cuentas,
del encargo delegado,
al político votado.

Por democracia,
también llegamos a entender,
que la política
es una práctica
que solamente concierne a los políticos,
y que los ciudadanos
solamente votamos
y no podemos hacer o actuar
en la construcción de un pueblo,
de un país o de una ciudad,
en hacer política de verdad.

La democracia
es también defendida,
como una carta blanca
para que el gobernante de turno
haga lo que le dé la gana
y que no se lo pueda cambiar
porque fue elegido “en democracia”,
haga lo que haga,
incluso atentando
a los derechos humanos,
de aquellos ciudadanos
que lo eligieron,
o que votaron en su contra.

También se llega a aceptar
que, en democracia,
los poderes del estado,
estén controlados
por un solo mandatario,
impidiendo con ello,
poder revisar sus cuentas,
su trabajo y gestión
y aplicar los correctivos
que sean necesarios.

Decimos democracia,
como el término “menos malo”
para tratar de explicar
cómo se administra un gobierno
y un estado.

En fin,
caben muchas ideas,
incluso extremas,
cuando decimos democracia.
Los que están en el poder,
no lo quieren dejar.
Los que quieren el poder,
no dejan gobernar.
Y los llamados delincuentes
“de cuello blanco”
dicen que la justicia es corrupta,
cuando les piden que devuelvan
todo el dinero que se robaron.
Y todo eso,
en “democracia”.
Donde también se toma por asalto,
el dinero de la seguridad social,
para pagar las cuentas del gobierno,
y los favores políticos,
que son necesarios
para estar en el poder.

Tengo la impresión
de que no solamente debemos ajustar
el concepto de democracia
sino trabajar, entender y estudiar,
un modelo que favorezca
en sentido común,
la decencia y la honestidad,
cuando hablamos de representar
a un electorado,
sea este pequeño, grande,
sabio o ignorante.
El político en el poder,
debe entender
que está al servicio,
y no que estamos a su servicio.

Quizá debamos reflexionar,
cuánta responsabilidad
tenemos nosotros
para que existan
tantas democracias.
Cuánto hemos hecho,
o dejado de hacer,
para que el poder en el poder
haga lo que le de la gana.

Si tuviésemos la capacidad,
de levantar una voz razonada,
y movilizarnos como ciudadanos,
para que los políticos electos sepan,
que no nos hacen favores,
que han sido elegidos para trabajar,
que deben pensar en función de una sociedad,
y que se irán a su casa o a la cárcel,
si no hacen lo que deben,
probablemente ese concepto de democracia
se ajuste -en algo-
a la idea de saber organizarnos
para vivir como seres humanos.