domingo, 7 de enero de 2018

Tu eres poeta (En memoria de Carlos Alberto Palacios Riofrío)

Nadie ha de comprender con qué emoción secreta las más puras bellezas mi espíritu interpreta, tú lo comprenderás porque tú eres poeta.
Abraham Valdelomar


Es una audacia,
lo reconozco enseguida,
pero debo hacerlo,
porque me lo pide la vida:
escribir un intento de poema,
al poeta que ha muerto.

Ninguna rima será buena,
como las que escribió el poeta,
pero si llevarán consigo
el mismo espíritu
con el que su mano escribió,
versos alegres y tristes,
esperanzadores y profundos,
versos de amor,
versos con sentido,
versos de corazón,
versos de ilusión.

Tu eres el poeta,
de eso no hay duda,
porque tu poesía fue tu vida,
no solamente tus versos o tus escritos.

Tu poesía fue,
tu adorada María Antonia,
tu poesía fueron tus hijos amados,
y tus nietos,
que llenaron tu vida de inolvidables momentos.

Tu poesía fue también,
tu vida pública,
logrando un mágico equilibrio,
entre el servicio público,
la coherencia en el decir y en el hacer,
y una ahora extrañada honestidad,
tan venida a menos en el mundo actual,
fuiste un caballero a carta cabal.

Tu poesía fue también,
tu manera de ser y amar,
tu charla intensa y profunda,
tu amor por enseñar,
por compartir lo aprendido.

Tu eres el poeta Carlos Alberto,
nos dejas tus letras,
tus recuerdos,
pero sobre todo tu ejemplo.

Un ejemplo a seguir,
así nos cueste,
un ejemplo a imitar,
para ser mejores.

Con tu recuerdo en el corazón,
siempre habrá poesía,

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porque tú… tu eres el poeta.

jueves, 4 de enero de 2018

Política y credibilidad

La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección sino la credibilidad. Las personas tienen que ser capaces de confiar en usted o no lo seguirán. ¿Cómo puede aumentar su credibilidad? No pretendiendo ser perfecto sino siendo franco.
Rick  Warren
Una de las graves herencias
de la presencia del populismo
en el ejercicio de la política,
es el haber minado,
y casi eliminado
una serie de valores fundamentales
del político en ejercicio,
y del político al servicio,
de su electorado
y de los ciudadanos en general.

Uno de los valores
que el populismo en la política,
ha dejado de lado
es la credibilidad,
es la posibilidad de creer
en la oferta de campaña,
en la palabra del político en el poder,
en lo que dicen los políticos,
la mayoría de ellos, para algunos,
unos cuantos, para otros,
todos, para otra parte de la población.

Sean todos,
o sean unos pocos,
la credibilidad en la política,
está en entredicho.
Es que el populismo,
llena su discurso,
de mentiras, con elementos
de una supuesta verdad,
o con ciertos hechos verdaderos,
por lo tanto ese discurso,
confunde a quien se cree
lo primero que lee,
o lo primero que le cuentan.

Parece ser,
que hoy en día,
política y credibilidad,
son antónimos,
y no sinónimos.
Parecería ser,
que el discurso populista,
insertado en la política,
busca en la confusión
reinar en la ignorancia y en la sumisión.


Me preocupa sobremanera,
que aunque los hechos demuestren
graves actos de corrupción,
graves actos de abuso de poder,
disposiciones arbitrarias de dinero,
discursos violentos y demagogos,
que buscan crear la imagen,
de que el que gobierna es un dios,
es un iluminado,
es alguien que no rinde cuentas,
es alguien al que hay que darle todo,
es alguien que puede tomar todo,
no solamente el dinero,
sino el presente y el futuro del pueblo,
me preocupa -decía-,
de que a pesar de ello,
se pretenda defender
el statu quo de los que buscan
vivir de y en la impunidad,
de aquellos que no pueden sostener,
una idea propia,
y juran cada día,
la bandera y las ofertas
de quien les da poder,
de quien les brinda la oportunidad
de seguir justificando el mal,
disfrazado de verdad.

No existe
un mínimo grado de vergüenza,
en una parte de la clase política,
que cambia por completo
su discurso y su libreto,
por mantenerse en el poder.

Tampoco existe,
a mi criterio,
un mínimo grado de vergüenza,
en una clase política,
que defiende a ultranza la impunidad,
que se opone a investigar,
las graves denuncias y reclamos,
en contra del manejo de los fondos del Estado,
que insiste en defender
un estilo de ejercicio de poder,
cargado de autoritarismo,
violencia e impunidad.

Cuando la credibilidad,
no es parte de la política,
nos hará comentar y hablar,
de temas superficiales,
de asuntos triviales,
logrando con ello que olvides,
lo que de verdad ocurre,
las grandes faltas contra ética,
la transparencia y la honestidad.

Cuando la credibilidad,
no es parte de la política,
los mismos políticos en el poder,
se encargan de entretener
a un electorado volcado,
en noticias sin verdad,
que olvida los abusos y lo robado,
y aplaude los discursos llenos,
de palabras que alimentan
una ignorancia sin final.

¿Cuánta credibilidad
le exigimos al político en el poder?,
Ojalá no sea la misma,
que exigimos a nosotros mismos,

en nuestra vida terrenal.

lunes, 1 de enero de 2018

En blanco


Como un cuaderno nuevo,
como una pizarra sin uso,
como un traje por estrenar,
como unos labios,
que no han probado el beso,
como unos brazos,
que jamás han abrazado.

Así llegas y te presentas,
y me dices al oído:
soy el año nuevo,
estoy aquí para lo que digas,
para lo que digan tus días,
y lo que con ellos hagas,
mientras vives tu vida,
mientras compartes la tuya,
con la vida de otros,
mientras vives y sobrevives,
los segundos, los minutos,
las horas y los días,
de los que pronto será
el año viejo.

Hoy soy una hoja en blanco,
mañana seré un tachón,
un borrón y cuenta nueva,
un eterno dolor,
una felicidad indescriptible,
un esperanza,
una intensidad,
una pasión que no acaba.

Hoy en blanco,
mañana en negro,
las hojas serán con el tiempo.
No te prometo nada,
los días serán….
dicha o felicidad eterna,
sufrimiento y dolor sin tiempo,
habrá que esperar.

Soy tu y soy todos,
soy anhelo y miedo,
mentira y promesa,
realidad y a la vez…
un mundo paralelo.

Tu decides,
lo que quieres escribir,
pintar o dibujar,
en estas hojas nuevas,
en este cuaderno por estrenar.

Solamente un consejo,
si así lo puedo llamar.
Cuando escribas,
dibujes o pintes,
hazlo de todo corazón,
hazlo con pasión,
con entrega y amor,
sin esperar resultados,
sin esperar nada,
así, las hojas pintadas,
escritas o dibujadas,
más allá de lo que haya pasado,
tendrán lo mejor de ti.

¿Hay algo mejor?,
empieza a escribir,

pintar o dibujar.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Siempre estaré contigo (En memoria de Julio Eguiguren Burneo)

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan;
si puedes recordarme, siempre estaré contigo
Isabel Allende

Hoy el cielo parece que llora,
algunos dirán que es por tu partida.
Yo quiero pensar,
que el cielo nos brinda el agua
para una nueva siembra…
agua, como símbolo de vida.

No te has ido a ninguna parte,
porque ha sido tan fuerte tu siembra,
que llegaste para quedarte.

Porque en la memoria queda
tu arte de contar la historia,
de vivir y adaptarte
a generaciones diversas,
a complejos momentos,
a situaciones complejas,
y disfrutar también,
de los buenos tiempos,
de la familia querida,
de la familia grande,
de los queridos amigos,
de la broma elegante,
y de aquella risa,
que cuando la recuerdo,
me alegro de haberla vivido.

Siempre estaré contigo,
le dijiste a esta ciudad,
cuando apostaste por ella,
por su gente,
por sus instituciones,
por el silencio que guardaste,
mientras tu mano servía,
a obras grandes y discretas,
que hoy dan cobijo
a quien lo necesita,
que hoy apoyan
a quienes sirven
a los más necesitados.

Siempre estaré contigo,
te dirá quien identifica tu camino,
quien te vio vivir,
quien te vio servir,
quien escuchó de ti,
la pasión por la vida,
por el recrear siempre,
lo que no se olvida…
o lo que no debemos olvidar,
lo que debemos contar.
Eras y eres un cronista,
aquel que con su palabra evitó
lo que para otros el tiempo olvidó.
Sin tu palabra,
parte de nuestra historia,
sería una fábula,
o no sería historial al final.

Ahora entiendo,
la importancia del recuerdo.
Y créemelo,
esa es ya tu enseñanza:
compartir el tiempo,
compartir la vida,
compartir la historia,
compartir los días,
para que eso sea
la tierra fértil en la que siembras
una semilla que crecerá mañana,
sin olvidar jamás
la mano que la plantó,
el corazón que la amó,
la esperanza que la regó,
esperando [con fe]
que se convierta en un mañana.

Siempre estaré contigo,
y la forma de decirlo,
no serán las palabras,
serán los hechos,
será en la forma de hacer y decir,
como lo aprendimos de ti.

No puedo negar la pena,
no puedo detener la lágrima,
al saber que no escucharé tu palabra.
Ya no serán mis oídos los que te oigan,

será sin duda… nuestra alma.