jueves, 28 de diciembre de 2017

La historia de tus tiempos

Me quedo con el dulce sonido
de la palabra abuelito.
Me quedo con el ejemplo,
de tus días vividos.
Me quedo leyendo,
la historia de tus tiempos,
me quedo pensando,
cómo supiste vivir,
tan diversos momentos.

Me alejo para mirar,
tu paso en el tiempo.
Tu historia profunda,
las luces y las sombras,
que imagino fueron tu vida,
y lo que nos compartirte de ella.

Me acerco al filo de tu partida,
con las ganas de preguntar,
qué se siente estar
del otro lado de la vida.

No queda más que esperar,
mañana, pasado o cuando el tiempo diga,
mientras tanto me quedo,
me quedo leyendo,

la historia de tus tiempos.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Muertos y desaparecidos

Le pregunté a mi padre:
“Si nosotros los buenos,
matáramos a todos los malos,
¿quiénes quedaríamos?
“Los asesinos”,
me contestó.

Un execrable crimen,
ciega la vida
de una pequeña niña,
que pensó regresar a casa,
no solamente ese día,
sino todos los días
que ella creía que tenía.

La mano asesina,
terminó con su vida,
causando un dolor
que no acabará nunca,
solamente será (espero),
-con el tiempo-
más llevadero, quizá,
menos intenso, ojalá-

Siendo parte de un recuerdo,
que se rodea de buen sentimiento,
y vence el odio y el resentimiento.

Como aquella niña,
otros niños también han muerto,
por culpa de manos asesinas,
de manos inhumanas.

Como aquella niña,
otros niños también han sido abusados,
han sido maltratados,
han sido desaparecidos,
sin que las voces ciudadanas,
tengan eco en el Estado,
o en las instituciones de los gobiernos.,
sin que los gritos, las protestas,
los ruegos y las ofertas,
hayan logrado traer sus cuerpos,
para ser llorados y enterrados.

Como aquella niña,
otros niños han sido,
y siguen siendo irrespetados.
Me viene a la mente el caso
de los hermanos Restrepo,
por quienes su familia,
aún no puede cerrar la oscura página
de su despreciable asesinato y desaparición.

Y qué decir,
de los cientos de niños abusados,
por profesores y maestros,
cuyos padres aún esperan
que los políticos de turno,
dejen de echarse la culpa,
y dejen actuar a la justicia,
para sancionar a los delincuentes.

Y aunque,
muchos o pocos,
piensen diferente
sobre lo que voy a decir:
no podemos creer,
que la solución pasa
por la pena de muerte,
por el cambio a la ley,
por el ojo por ojo,
por matar al asesino,
por declarar un estado de ira,
un estado de venganza y muerte.

Hay una triste y oscura realidad,
que se traduce en el hecho cruel
de que seres humanos
han sido declarados como desaparecidos,
han sido asesinados
por mafias que trafican con personas,
sin que la autoridad no pueda hacer nada
por cambiar esa realidad.

Y frente a ello,
en palabras del representante
de un colectivo que agrupa
a miles de familias que viven
con ese dolor por dentro,
frente a ello, decía,
hay un Estado y unas instituciones
que no están preparadas para hacer frente,
a las mafias del tráfico de personas,
que ponen precio a la vida,
que compran conciencias,
que compran voluntades,
que se financian,
con el dinero desgraciado
a unos delincuentes que saben,
que vender y traficar personas,
es tan lucrativo,
como vender armas y drogas.

Muertos y desaparecidos,
una dolorosa realidad,
y es más dolorosa,
cuando nos enfrentamos
a un monstro cuyos tentáculos,
están incrustados en espacios del Estado,
y cuando los ciudadanos,
no llegan a conocer la realidad completa,
del destino de sus desaparecidos,
porque no hay una estadística actual,
solo especulaciones sin par.

Que la muerte de Emilia,
no vaya al olvido,
que ella sea inspiración,
para que haya siempre una voz,
que mantenga altiva la conciencia,
ante la violencia,
ante la injusticia,
ante la incompetencia.

Que la muerte de Emilia,
sea punto de inflexión,
para que haya un después,
cargado de conciencia y razón,
que acoge y protege a las víctimas,
que sanciona a los victimarios

y que educa a los ciudadanos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Corrupción y violencia

Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre,
 acabarás formando parte de ella
Joan Baez

“No importa que roben,
pero que hagan obra”.
Así piensa,
una buena parte del electorado
que cada cierto tiempo,
con su voto elige
a los “representantes del pueblo en el Estado”.

Si frente a los actos de corrupción,
no hacemos nada,
ni siquiera asombrarnos,
corremos el riesgo
de llevar la ética a grados mínimos,
de asesinar la ética día a día.

Si frente a los actos de corrupción,
los organismos de control,
no pueden garantizar independencia,
idoneidad, fortaleza, sentido común,
transparencia y razón,
poco se puede esperar
para poder juzgar
como debe de ser,
como manda la ley,
a los corruptos y ladrones,
que se llevan el dinero por montones,
causando un daño irreparable,
fortaleciendo la imagen
del político insaciable,
de dinero y poder,
de convertirse en el absoluto,
de querer ser un rey.

La corrupción es una forma de violencia,
porque carcome las estructuras del Estado,
porque ese dinero robado
ya no podrá ser utilizado en obras,
en servicios, en mejoras,
para todos los ciudadanos.

La corrupción es una forma de violencia,
porque daña los corazones y las mentes,
de hombres y mujeres
que seducidos por el dinero fácil,
por las ganancias desmedidas,
por la ambición y la codicia,
hacen hasta lo imposible para robar,
y dejar sin dinero al Estado,
sin importarles nada,
solamente su propio beneficio
y el beneficio de las mafias
que los promocionan, protegen y chantajean.

La corrupción es una forma de violencia,
que como otras formas,
pasa por momentos inadvertida.
Son tantos los millones que se roban,
que se han robado,
y que resignados esperamos se roben,
que no es posible llegar a entender ese volumen,
no nos podemos hacer siquiera una idea,
de todo ese dinero que se llevaron
y se llevarán a manos llenas.

No podemos repetir aquella frase,
que legitima a los corruptos en el poder,
de que roben, pero que hagan obra.
Porque el servicio público,
no es para robar,
es para construir para lo social,
para lo común,
para el presente y futuro de todos.

Si el poder en el poder
en una suerte de complot,
que se toma todos los poderes del estado,
y roba a manos llenas
el dinero de los ciudadanos,
y a la par construye obras,
buenas o malas,
no podemos cerrar nuestros ojos,
relajar nuestra ética,
y no indignarnos, denunciar,
enjuiciarlos y encarcelar
a todos esos desgraciados,
que han jugado con la ilusión
y el futuro de seres humanos.

Pero eso no es todo,
quizá, no es siquiera,
lo más importante,
porque podremos llenar las cárceles
de corruptos ladrones,
y creer que con ello
se cambian los patrones.
Debemos educar,
educar en la ética,
en el respeto, en el honor del servicio,
en el gusto de servir,
sin buscar ningún rédito.
Que quien sea elegido,
para administrar el dinero común,
el dinero público,
lo haga por el gusto de servir,
y al terminar,
regrese a su casa,
con la satisfacción del deber cumplido,
y los bolsillos llenos de agradecimientos.

La corrupción como forma de violencia,
acabará en la medida,
en que eduquemos en la honestidad.

Cuando merezca la pena ser honesto,
cuando de verdad valoremos la honestidad,
y elijamos a políticos que sean abanderados de la verdad,
ese día la corrupción,
dejará de ser ese mal,

-->
que se toma  y asesina la patria y la nación.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Ceguera

Una de las formas secundarias de la ceguera de espíritu
es precisamente la estupidez
"El hombre duplicado" (2002)
José Saramago

Sentado frente a un ciego,
que había perdido la vista,
-varios años atrás-
fui testigo, por un momento,
de su historia y de su humor,
de sus anécdotas y de su momentos de terror.

Descubrí en su voz,
y en su pensamiento,
algo que no había tenido en cuenta:
el amaba lo que había visto,
en los años que podía ver,
y en ese amar,
abrazó su ceguera,
no como una condena,
sino como una forma de vida,
como un reto, como un renacer.

Era ciego,
y no por ello pedía compasión.
Era ciego,
y no por ello perdía su pasión.
Una pasión por la enseñanza,
y por un mundo mejor.
Una pasión por tiempos nuevos,
por tiempos de equilibrio,
por tiempos de comprensión.

Me invitó a mirar la vida,
desde la visión de un ciego,
que confía en su mano y su bastón,
en el brazo del amigo,
en el apoyo de todo corazón.

Estaba en silencio,
escuchando sus palabras,
intentando reaccionar,
al estúpido pensamiento,
que me decía:
“si eso te pasa algún día,
seguro no lo puedes superar,
seguro vas a fracasar”.
Y a la par pensaba,
que en mi delante tenía,
el vivo ejemplo de que todo se puede,
si de verdad lo quieres.

Porque la verdad sea dicha,
él no era el ciego,
los ciegos éramos todos los demás,
todos los que nos creíamos con la capacidad de ver,
porque nuestros ojos nos muestran
unas imágenes y unos momentos,
que creemos son la verdad.

No nos detenemos a pensar,
que hay una ceguera,
dolorosa y cruel,
que nos impide ver,
que nos impide caer en cuenta,
que el poder corrupto sigue allí,
llenando nuestros oídos
con música de sirenas,
disfrazando la realidad
con mentiras verdaderas.

Estamos llenos,
absolutamente llenos,
de una ceguera tal,
que no llegamos a distinguir la mentira,
de la cruda verdad.

Autoridades que se entregan,
al poder del dinero y la corrupción,
que se toman por asalto,
los fondos del Estado,
los fondos de los afiliados,
de la supuesta seguridad social.

Autoridades legislativas,
que se ríen de nuestra ceguera,
y mienten a diestra y siniestra,
mientras montan sus shows
de delirio y persecución.

Políticos corruptos,
que se benefician de su condición,
y a los que pagamos sueldo y protección,
mientras siembran violencia, odio y rencor.

Ceguera dolorosa y terrible,
que nos convierte en meros asistentes,
del atraco a la patria,
a la dignidad y a verdad.
Ceguera que nos transforma,
en enemigos del que piensa distinto,
del que opina, del que analiza,
del que propone, del que se contrapone.

Ceguera que nos hace creer,
que hay un cambio de poder,
mientras las autoridades en función,

juzgan al que denuncia y no al ladrón.