miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mi razón

No me digas que mueres,
cuando me das la vida,
cuando me inspiras.

No me digas que mueres,
cuando es tu vida,
la que anima,
la razón de mis días.

No me digas que mueres,
porque dependo de ti,
de tu cuerpo,
de tus besos,
de aquellos sueños,
de aquellos sentimientos,
que me hacen vivir.

No me digas que mueres,
si eres,
la razón de mis veces.

Sueños

Tomas vida en mis sueños,
cuando estamos lejos,
cuando no te tengo.

Te llevo conmigo,
en el sabor de tus besos,
en el olor de tu cuerpo,
en aquel adiós,
con etiqueta de “hasta luego”.

Este camino

Este camino,
que me acerca y que me aleja,
que me lleva y que me deja.

Este camino,
a veces con calor,
muchas otras con frío.

Este camino,
dulce amigo,
oscuro enemigo.

Este camino,
que me lleva a ti,
y luego te aleja,
de mis noches sin dormir,
de mis mañanas vacías.

Estos besos

Estos besos,
que llevo conmigo,
que me dan la vida,
que me matan,
cuanto no los tengo.

Estos besos,
que me embelesan,
que se llevan mi piel,
que enamoran el alma.

Estos besos,
dulces testigos,
de las noches sin final,
de las mañanas sin despertar.

Los que se han ido

Por los que se han ido,
por los que nos esperan,
y también por los que llegan,
que producen un equilibrio.

Por los que se han ido,
con quienes lloramos,
con quienes también reímos,
en una especie de equilibrio.

Por los que se han ido,
del mundo terrenal,
pero que ocupan un gran espacio,
en este corazón dolido.