Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor
Leonardo Da Vinci
Hijo mío,
nada duele tanto
como el ver sufrir,
como el ver llorar,
como el ver enferma,
a la persona que amas.
…alguien de tu familia,
quizá una amistad querida,
o alguien conocido…
o un tercero ajeno.
El dolor que aflora
de las tristes imágenes
de niños y niñas,
de jóvenes y adultos,
que ven interrumpida
la alegría de la vida,
por el dolor que provoca
la enfermedad que les toca
y que nunca más los abandona.
Mas ese dolor
es llevadero,
cuando hay amor sincero,
por eso te pido,
no hagas como tu padre,
que en momentos de la vida
dejó una mano tendida
y no fue solidario
con quién así se lo pedía.
Acompaña con el corazón,
con la obra y con la oración,
a aquel que la enfermedad
ha hecho de su cuerpo su morada.
Te digo eso,
porque es los tiempos que corren
quienes sufrimos el dolor
de sentirnos enfermos,
o de sentir enfermos
a quienes amamos,
no encontramos
en muchos médicos
aquellas manos
que nos ayuden a superarlo.
Tristemente vemos
que el paciente
es una mercancía,
una estadística,
unos números del día a día.
La medicina,
deja de ser humana
si de la dignidad de la persona
se olvida tras ponerse la bata,
y olvida
que la enfermedad mina
nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
Olvida que quizá
un gesto o una palabra digna,
alivia enseguida
mas que cualquier medicamento.
Olvida decir la verdad
y por momentos nos obliga
a iniciar tratamientos
sin tener segura la perspectiva
de la enfermedad que nos domina.
Cuánta indignación,
cuánta frustración,
cuánta incapacidad he sentido
al buscar alivio
para la enfermedad de un ser querido.
Y lo que es peor hijo mío,
no solo la medicina
ha dejado al humano en el olvido,
todas la profesiones,
todos los servicios,
olvidan que son
para el prójimo,
para el ser humano,
para la dignidad de la persona,
para nosotros,
que nos llamamos y somos hermanos.
Quizá hemos tomado
muy a la ligera
aquella formación
que llamábamos: ética de la profesión,
reduciéndola a teoría,
cuando lo que necesitamos
es vivirla.
Es cierto que no son todos,
han olvidado que su profesión
está para servir y no servirse,
pero son varios… o muchos,
los que olvidan o han olvidado
que un servicio mal dado
aumenta el dolor
de quienes buscando una solución
encuentran deshumanización.
jueves, 13 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Es posible
"Quien pretende llegar a un sitio determinado, emprenda un solo camino y déjese de tantear muchos al mismo tiempo, pues ello no es caminar sino andar de vagabundo."
Séneca
Cierto es
que los problemas
pequeños o grandes,
nos hacen mirar al mundo,
con pesimismo y enojo.
Es verdad
que muchas veces olvidamos
que la vida no solo son problemas,
no solo son malos gobiernos,
malos gobernantes,
políticos ignorantes,
y administraciones públicas deficientes.
También es verdad
que en la vida encontramos
ejemplos de vida increíbles
que hacen del día a día
un himno a la vida,
a la esperanza,
a la tenacidad,
a la fuerza.
Esa verdad
nos debe llevar
siempre a pensar
que otro mundo es posible,
así el político lo impida,
y que seamos felices,
que rompamos los límites.
Es posible ser diferentes,
no tienes que ser corrupto
porque otros lo sean,
no tienes que ser violento
solo porque pareciera ser
que el violento es temido,
y así “no se meten contigo”.
Es posible que en nuestra familia,
que en nuestro grupo de amigos,
que en nuestro barrio,
en nuestra ciudad,
en nuestra país,
en nuestro continente,
trabajar por un mundo diferente,
donde los valores,
los derechos humanos
sean la guía
que a diario usamos,
para hacer de la vida
de nuestra tierra querida
un espacio para la dignidad.
No esperemos
que desde los gobiernos
las cosas cambien
en beneficio nuestro,
la corrupción,
el narcotráfico
y los intereses personales
los tiene atados.
Si algo cambia
será por los ciudadanos
que si bien nos quejamos
también actuamos
para cambiar el mundo,
el nuestro,
el de quien queremos,
el del prójimo,
el de los que vendrán,
y también,
por qué no,
el de los irresponsables.
No podemos condenarnos todos,
por unos cuantos miserables,
no podemos detener más
el verdadero cambio,
el personal,
el del interior de nuestra alma,
el de nuestro sufrido corazón.
Es posible un mundo diferente,
es posible que la honestidad,
el servicio,
el respeto,
el amor,
la ética,
el buen humor,
la alegría,
sean nuestra guía…
y si aún no lo son,
que sean a partir de este día.
Séneca
Cierto es
que los problemas
pequeños o grandes,
nos hacen mirar al mundo,
con pesimismo y enojo.
Es verdad
que muchas veces olvidamos
que la vida no solo son problemas,
no solo son malos gobiernos,
malos gobernantes,
políticos ignorantes,
y administraciones públicas deficientes.
También es verdad
que en la vida encontramos
ejemplos de vida increíbles
que hacen del día a día
un himno a la vida,
a la esperanza,
a la tenacidad,
a la fuerza.
Esa verdad
nos debe llevar
siempre a pensar
que otro mundo es posible,
así el político lo impida,
y que seamos felices,
que rompamos los límites.
Es posible ser diferentes,
no tienes que ser corrupto
porque otros lo sean,
no tienes que ser violento
solo porque pareciera ser
que el violento es temido,
y así “no se meten contigo”.
Es posible que en nuestra familia,
que en nuestro grupo de amigos,
que en nuestro barrio,
en nuestra ciudad,
en nuestra país,
en nuestro continente,
trabajar por un mundo diferente,
donde los valores,
los derechos humanos
sean la guía
que a diario usamos,
para hacer de la vida
de nuestra tierra querida
un espacio para la dignidad.
No esperemos
que desde los gobiernos
las cosas cambien
en beneficio nuestro,
la corrupción,
el narcotráfico
y los intereses personales
los tiene atados.
Si algo cambia
será por los ciudadanos
que si bien nos quejamos
también actuamos
para cambiar el mundo,
el nuestro,
el de quien queremos,
el del prójimo,
el de los que vendrán,
y también,
por qué no,
el de los irresponsables.
No podemos condenarnos todos,
por unos cuantos miserables,
no podemos detener más
el verdadero cambio,
el personal,
el del interior de nuestra alma,
el de nuestro sufrido corazón.
Es posible un mundo diferente,
es posible que la honestidad,
el servicio,
el respeto,
el amor,
la ética,
el buen humor,
la alegría,
sean nuestra guía…
y si aún no lo son,
que sean a partir de este día.
Tu cambia... yo no
Nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo.
Gandhi
Impresiona la cantidad de veces
que la palabra “cambio”
se repite en los llamados
nuevos gobiernos bolivarianos.
El ejercicio político es un cambio,
y por tanto se cambian las estructuras,
se cambian las normas,
se cambian los axiomas,
se cambian tantas cosas,
que de apoco te olvidas,
si el pasado fue tan malo,
como te lo pintan los revolucionarios.
Para los que promueven “ese” cambio,
el fantasma del pasado
hay que acabarlo de inmediato,
una vez que llegan al poder,
utilizan los fondos de todos
para recordarnos a cada minuto,
a cada hora, cada día,
cada mes y cada año,
lo buenos que son con el cambio,
lo afortunados que somos
de tenerlos a ellos
como representantes del cambio,
que si no llegaban a gobernarnos
seríamos unos pobres desgraciados,
que los problemas que sufrimos,
que el hambre, que el desempleo,
que la enfermedad, que el analfabetismo,
que la pobreza extrema,
que la corrupción y el narcotráfico,
que la delincuencia en las calles,
no son su culpa,
que la culpa la tiene el pasado
y sus actores irresponsables,
y la siguen teniendo
los enemigos del cambio
que hacen lo imposible
para que los revolucionarios
no cumplan con su trabajo.
El cambio cambia los nombres
de todas las instituciones
no importa si no se cambian las condiciones
que hagan que esas instituciones sean mejores,
lo más rápido y lo de impacto
es cambiar los nombres
y hacerlo con muchas promociones
utilizando para ello
los periódicos, las radios y las televisiones
que gracias al cambio,
cambiaron de mano,
como lo mandan las revoluciones.
El cambio significa también,
cambiar de amigos,
cambiar de socios,
cambiar las relaciones,
que sirven para promocionar reuniones
para emitir declaraciones
contra los enemigos del cambio,
reuniones para las felicitaciones,
para evocar la romántica revolución,
que recurrirá a las armas,
si los enemigos del cambio
convencen a los ciudadanos
de hacer todo lo contrario.
Y en medio de tanto cambio,
lo que no cambia
es el olor nauseabundo
que deja a su paso
la hipocresía y la corrupción.
Lo que no cambia
son las viejas prácticas,
de la manipulación de la política
para fines personales.
Lo que no cambia,
son los privilegios de clases,
de los que el poder tienen,
de los que del poder se sirven,
de los que el poder apoyan
porque del él enriquecen,
sin importarles las tendencias,
las ideas, las políticas,
… sin importarles nada.
Lo que no cambia,
es la brecha entre ricos y pobres,
entre nuevos ricos y nuevos pobres,
entre los que se estrenan en el poder,
y los que añoran volver a él.
No cambia las pretensiones
de quienes se autodenominan
herederos de una figura libertaria,
y por tanto los únicos
que el poder podrían ejercer.
Lo que no cambia,
es la desgastada clase política,
que lo logra organizarse
y hacer un contrapeso responsable.
Lo que no cambia,
es la ignorancia,
socia y amante
de los revolucionarios del cambio,
cuya relación infatigable
los hace perpetuos,
o al menos… creer en ello.
Gandhi
Impresiona la cantidad de veces
que la palabra “cambio”
se repite en los llamados
nuevos gobiernos bolivarianos.
El ejercicio político es un cambio,
y por tanto se cambian las estructuras,
se cambian las normas,
se cambian los axiomas,
se cambian tantas cosas,
que de apoco te olvidas,
si el pasado fue tan malo,
como te lo pintan los revolucionarios.
Para los que promueven “ese” cambio,
el fantasma del pasado
hay que acabarlo de inmediato,
una vez que llegan al poder,
utilizan los fondos de todos
para recordarnos a cada minuto,
a cada hora, cada día,
cada mes y cada año,
lo buenos que son con el cambio,
lo afortunados que somos
de tenerlos a ellos
como representantes del cambio,
que si no llegaban a gobernarnos
seríamos unos pobres desgraciados,
que los problemas que sufrimos,
que el hambre, que el desempleo,
que la enfermedad, que el analfabetismo,
que la pobreza extrema,
que la corrupción y el narcotráfico,
que la delincuencia en las calles,
no son su culpa,
que la culpa la tiene el pasado
y sus actores irresponsables,
y la siguen teniendo
los enemigos del cambio
que hacen lo imposible
para que los revolucionarios
no cumplan con su trabajo.
El cambio cambia los nombres
de todas las instituciones
no importa si no se cambian las condiciones
que hagan que esas instituciones sean mejores,
lo más rápido y lo de impacto
es cambiar los nombres
y hacerlo con muchas promociones
utilizando para ello
los periódicos, las radios y las televisiones
que gracias al cambio,
cambiaron de mano,
como lo mandan las revoluciones.
El cambio significa también,
cambiar de amigos,
cambiar de socios,
cambiar las relaciones,
que sirven para promocionar reuniones
para emitir declaraciones
contra los enemigos del cambio,
reuniones para las felicitaciones,
para evocar la romántica revolución,
que recurrirá a las armas,
si los enemigos del cambio
convencen a los ciudadanos
de hacer todo lo contrario.
Y en medio de tanto cambio,
lo que no cambia
es el olor nauseabundo
que deja a su paso
la hipocresía y la corrupción.
Lo que no cambia
son las viejas prácticas,
de la manipulación de la política
para fines personales.
Lo que no cambia,
son los privilegios de clases,
de los que el poder tienen,
de los que del poder se sirven,
de los que el poder apoyan
porque del él enriquecen,
sin importarles las tendencias,
las ideas, las políticas,
… sin importarles nada.
Lo que no cambia,
es la brecha entre ricos y pobres,
entre nuevos ricos y nuevos pobres,
entre los que se estrenan en el poder,
y los que añoran volver a él.
No cambia las pretensiones
de quienes se autodenominan
herederos de una figura libertaria,
y por tanto los únicos
que el poder podrían ejercer.
Lo que no cambia,
es la desgastada clase política,
que lo logra organizarse
y hacer un contrapeso responsable.
Lo que no cambia,
es la ignorancia,
socia y amante
de los revolucionarios del cambio,
cuya relación infatigable
los hace perpetuos,
o al menos… creer en ello.
lunes, 3 de mayo de 2010
Día mundial de la libertad de la Libertad de Prensa
No hay nada más incómodo
para los gobiernos populistas
fanáticos y corruptos,
que una prensa libre
que exprese, comente e informe
el sentir de la gente,
lo que pasa en las calles,
los actos corruptos y violentos.
Nada más incómodo
que un grupo de gente
que no tiene miedo
a decir la verdad,
y decirla sin tapujos,
en beneficio público.
La libertad de prensa,
la de pensamiento,
la de palabra,
son pilares de la democracia
y de la paz.
para los gobiernos populistas
fanáticos y corruptos,
que una prensa libre
que exprese, comente e informe
el sentir de la gente,
lo que pasa en las calles,
los actos corruptos y violentos.
Nada más incómodo
que un grupo de gente
que no tiene miedo
a decir la verdad,
y decirla sin tapujos,
en beneficio público.
La libertad de prensa,
la de pensamiento,
la de palabra,
son pilares de la democracia
y de la paz.
miércoles, 28 de abril de 2010
Tu silencio
No me lo digas con palabras
dímelo con gestos y caricias.
No me lo digas,
muéstramelo con besos,
con abrazos… con silencio.
No me lo digas,
lo sé,
mientras estés ahí,
junto a mi lado,
podré vivir y sonreír,
podré amar sin temor
y morir sin dolor.
dímelo con gestos y caricias.
No me lo digas,
muéstramelo con besos,
con abrazos… con silencio.
No me lo digas,
lo sé,
mientras estés ahí,
junto a mi lado,
podré vivir y sonreír,
podré amar sin temor
y morir sin dolor.
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