sus cuerpos cambiaban
y sus recuerdos regresaban
al tiempo, a aquel tiempo
de una niñez y de un campo,
donde los viejos eran jóvenes
y los jóvenes niños;
donde la vida tenía otro sentido.
Junto a las risas del recuerdo,
era inevitable un silencioso
aire de melancolía…
Mucha agua había pasado por el río,
muchos momentos de la vida.
Volver al hoy,
los lleva a atesorar
cada paso, cada momento,
cada tiempo de su caminar.
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