No hay nada
tan estable como el cambio
Bob Dylan
En un corto intercambio,
de saludo y mensajes,
un amigo muy querido,
a quien la vida,
llevó dejos de su tierra,
me decía con congoja,
que la vida nos pasa,
que la vida nos ha pasado,
y con ella, inevitables cambios.
Y que ese ayer que añoramos
es cada vez más lejano,
y que ya nada podrá ser
lo que algún día fue,
en la forma que fue.
Vista así,
la vida y la realidad,
es injusta, dolorosa,
y por demás inhumana.
La conversación continuó,
y aunque no fue muy extensa,
nos dio tiempo para mirar,
la vida desde otra perspectiva:
vivirla en sus horas y sus días.
Vivirla porque ningún día
es como el anterior,
y los cambios suceden,
queramos o no,
nos lo propongamos o no.
Es verdad,
que hay en el pasado,
un recuerdo añorado,
la presencia de los hoy ausentes,
la inocencia, la imprudencia,
la impericia.
Y hablamos al final,
en ese corto diálogo
de que somos
la suma de cambios,
conscientes o no.
La suma de cambios,
internos y externos,
que dejan huella,
a veces imperceptible,
otras que marcan la vida.
Finalmente,
en ese sentido,
ante el cambio,
ante el camino,
ante lo vivido
y lo que se podrá vivir,
que el equipaje
material y espiritual,
se ligero, sea el necesario,
porque el peso al caminar,
se incrementa con el tiempo,
los años y el pasado.
1 comentario:
Querido Roberto concuerdo con su criterio no con el de su amigo, el
Pasado y el Futuro no debe contar para nadie por más exitoso que sea, el presente es nuestro sentido de pertenencia, de querencias y de anhelos, vivámolo a plenitud.
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